Libertinos y plebeyos, Luis Diego Fernández

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Luis Diego Fernández es Licenciado en Filosofía, es además docente y ya lleva varios libros publicados: Furia & Clase (2009), Hedonismo libertario (2013), Los nuevos rebeldes (2013) y Ensayos californianos (2014) entre otros. Su último libro, Libertinos plebeyos. Ensayo, política y placer en Buenos Aires –el motivo de esta charla?, es un recorrido por el ensayo argentino y, en especial, por el pensamiento ensayístico a partir de dos temas ejes: libertad y placer.

Sarmiento, Cambáceres, Borges, Martínez Estrada, Sebreli, Lamborghini, Perlongher, Aira, entre otros autores, junto con textos que reflexionan acerca de Palermo Soho, Tinelli, Menem o Cristina Kirchner, muestran los entrecruzamientos entre filosofía y ensayo. Ya al comienzo del libro, el autor da una definición significativa: “El ensayista es quien lustra las ideas”: concepto más “orfebrería estética” es lo que está detrás de Libertinos plebeyos.

Theodor Adorno, en “El ensayo como forma” afirma: “El ensayo urge, más que el procedimiento definitorio, la interacción de sus conceptos en el proceso de la experiencia espiritual. En esta los conceptos no constituyen un continuo operativo, el pensamiento no procede linealmente y en un solo sentido, sino que sus momentos se entretejen como los hilos de una tapicería. La fecundidad del pensamiento depende de la consistencia de esa intricación”. Es en este tejido conceptual en el que la filosofía se une con la literatura; este es el territorio que le es cómodo a Fernández y también el que mejor se disfruta desde el lado de los lectores.

Elegir determinados temas o autores necesariamente implica dejar de lado otros. ¿Cuáles dejaste de lado en la versión final?

En rigor no hubo una lista tan consiente, en parte porque muchos de estos textos ya estaban escritos previamente y solo los retoqué, corregí y sumé algunas cosas. Fue más un trabajo de “curaduría” o selección. Luego sobre ese material sí escribí textos especialmente ?como el de Cambaceres, Cristina Kirchner y Palermo Soho?. Sí tenía dos textos que pensé en sumarlos, uno sobre Ricardo Fort y otro sobre la modelo Jazmín de Grazia (que murió hace unos años). Los descarté porque creía que no terminaban de cerrar totalmente con el libro. De todos modos, todo recorte es arbitrario y quizá podrían haber entrado.

Como todo buen ensayo, el libro muestra una visión subjetiva del mundo: “un yo en situación”, en el que el recorte que hace Fernández tiene que ver con autores cuya lectura tiñe su propia visión –Martínez Estrada o Sebreli?; con aquellos lo impactan con su estilo –Lamborghini y Perlongher?; o con nombres que ideológicamente o por peso propio justifican su inclusión en el libro –Menem, Perón, Sarmiento, Aira, por mencionar algunos?.

La Argentina tiene una tradición importante de ensayistas, ¿creés que también hay un considerable público lector que los consume?

No lo sé. Tiendo a pensar que no. O en todo caso uno debería definir qué es “considerable”. Hubo ensayistas que en la década del ochenta y noventa eran best sellers, como Sebreli y Tomás Abraham. Pero hoy ni los consagrados suelen vender mucho. En todo caso, son variables que me exceden.

¿Quiénes leen ensayos hoy?

Es una pregunta muy amplia. Potencialmente, cualquier persona medianamente formada puede leer un ensayo. No veo porque habría diferencias sustanciales con leer ficción o poesía.

La lectura de un ensayo requiere un lector con ciertas competencias, más si está tan presente la filosofía como en este caso. Sin embargo, lo que hace de este género algo tan especial es la posibilidad del disfrute como si fuera un texto literario. El estilo de Fernández es una combinación de absoluta erudición con una crítica permanente, un cuestionar hasta las certezas, a lo que se suma, por momentos, un registro familiar o coloquial. Es que, además, todo el libro es como un enorme diálogo con el lector, una invitación a que hagamos el mismo recorrido desde nuestro propio punto de vista. Un buen ensayo es provocador, interpela, obliga a generar pensamiento propio.

¿Qué temas de este nuevo libro ya estaban en alguna de tus obras anteriores?

Creo que todos. Desde mi primer libro, que se editó en 2009 ?incluso desde mis primeros artículos publicados en medios razonablemente leídos y con cierta circulación, hace ya más de diez años?, fui pivoteando en torno a ciertas obsesiones o temas que no forman parte de “la agenda” o la coyuntura. Quizá, con el paso del tiempo se refinaron, se volvieron más sofisticados, más sutiles, no tan explícitos ni declamativos. O por lo menos es lo que quisiera. En Libertinos plebeyos se articulan dos grandes tradiciones o caminos filosóficos y literarios que siempre transité: el libertario y el hedonista. Ambos con todas sus variantes, contradicciones, autores y diferentes procedencias. Lo que sí es nuevo es que es un libro deliberadamente porteño, anclado en Buenos Aires y sobre escritores, pensadores y políticos argentinos.

¿Cuánto de tus clases te nutre para la escritura?

Mucho. Mis clases son espacios de experimentación donde pruebo ideas, formas de decir, a veces las veo como ensayos orales. A pesar de tener todo lo que voy a decir muy armado, planificado y digitado hasta con obsesión, el contacto con los alumnos te hace desviar siempre de la hoja de ruta y allí aparece lo más interesante. Eso luego impacta en mi escritura y la forma en la que pienso.

Hablar de un buen ensayo solo será un intento de abordar un texto que requiere ser leído. En este sentido, la crítica de un ensayo solo debería tener como objetivo impulsar al lector a correr hacia el libro y experimentar el placer por sí mismo. Entonces, queda hecha la invitación a recorrer Libertinos y plebeyos.

Ficha técnica

Fernandez

Libertinos plebeyos. Ensayo, política y placer en Buenos Aires, Luis Diego Fernández, Galerna, 2015, 212 págs.