Un obelisco sin punta, que sigue dando que hablar

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Entre tanta movida mediática, una nota publicada el domingo 20, en el diario Clarin llama la atención: “El Obelisco sin punta: una amputación significativa” firmada por Juan Lázara.

Creo que las intervenciones irreversibles o definitivas en los edificios y monumentos públicos son un ataque al espíritu con que se concibió originalmente determinada obra.” comienza el artículo. Los conceptos de “Intervenciones irreversibles” y “ataque al espíritu original” arremeten con un conservadurismo pasmoso con la idea de lo urbano como espacio vivo, posible de sufrir transformaciones, intervenciones, crecimientos o decrecimientos, a la vez que se concibe lo histórico como lo congelado en el tiempo, sin suturas, sin posibilidad de cambios. Que el arte (léase que en la nota lo referido a lo artístico se encuentra marcado entre comillas) ataque al espíritu original de una determinada obra con su sola señalización, aplicación o agregado es de una llamativa cerrazón intelectual.

En la nota se contraponen tres casos, de un lado las siluetas de Eva Perón, ideadas por el herrero Alejandro Marmo y con diseño de Daniel Santoro (dato que la nota obvia como si estuviera meramente reducido a obra partidaria) sobre el edificio de Ninisterio Social sobre la Av 9 de Julio y los carteles de la programación de canal 7 sobre los cubos blancos del edificio de la televisora estatal. Del otro lado, el caso de la actualizadísima obra de Leandro Erlich en el obelisco porteño. Para el autor de la nota los dos primeros “arruinan” y quitan valor a sus soportes arquitectónicos, el segundo (la democracia del simbolo) resignifica el sentido de centro del mundo y el de “virilidad colectiva”. Siguiendo este razonamiento las dos siluestas de Eva Perón “nos” feminizarían?

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Sin embargo, acá viene lo nuclear de la nota:
Para los porteños, que consideramos que el obelisco es el Axis Mundi, es decir el eje del universo y nuestro símbolo de virilidad colectivo, la amputación es doblemente significativa. Nos recuerda que ni somos el eje del universo y que el machismo es un defecto y no una virtud. ”

Sr. Lázara: qué viene a ser “la virilidad colectiva” con la que ud asocia lo simbólico social argentino?? Sea lo que sea, en todo caso, poco feliz manera de pensar este corpus social que se constituye en lo histórico y temporal, tal como no lo concibe al menos este concepto tan obtuso de pensar el patrimonio y las personas que lo producen y “lo reflexionan”. Las dos Evitas transformaron los puntos de vista de la avenida más ancha del mundo desde sus dos lados, tanto como una vez, en 1936, el Obelisco transformó a Buenos Aires. Mientras tanto, y por eso, el imaginario colectivo sigue marchando, entre formas y gentes que cada día nos indican que nuestras ciudades están lúcidamente vivas.