Camille et Rodin, entrevista a Franz Keppler

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Camille et Rodin es una historia de amor y locura, escrita por Franz Keppler, autor brasileño quien, además, estuvo en el estreno en La Comedia. Dirigida por Manuel Iedvabni, la obra narra el encuentro entre maestro y alumna, entre el que crea y la que inspira esa creación.

Antes de regresar a su país, tuvimos una entrevista con Keppler que nos cuenta sobre la particularidad de escribir una obra histórica y sobre sus impresiones después de asistir al estreno en Buenos Aires.

Frnaz Keppler en estreno 1

¿Cuáles son los temas alrededor de los cuales giran sus obras?

Lo que me mueve a escribir es la complejidad de las relaciones humanas. Y dentro de ese universo, el amor, la soledad, las pérdidas, el abandono y la muerte son temas recurrentes en mi trabajo.

¿Qué ventajas y qué limitaciones te ofrece un drama histórico como Camille et Rodin?

La gran ventaja es poder bucear en una época totalmente distante y profundizar no solo en la historia de los personajes sino, también en el escenario político y social en el que vivían. Para escribir Camille et Rodin trabajamos con Melissa Vettore (que interpretó a Camille en Brasil); leímos libros, estudiamos todas las esculturas, fuimos descubriendo el significado que cada una de ellas tenía para sus creadores. Recientemente, escribí una obra sobre el pintor Caravaggio, que se estrenará en Brasil en enero de 2017, y nuevamente tuve que investigar mucho. Esta vez era otra época, la Italia del siglo XVI, época en que la Iglesia católica ejercía un inmenso poder sobre toda la gente. Esos viajes en el tiempo son maravillosos. No creo que existan limitaciones; tal vez la mayor dificultad consista en decidir, después de todo el proceso de investigación, cuáles elementos sirven y cuáles son prescindibles para la historia, sin abrir juicio.

¿Cómo te resultó la puesta de Manuel Iedvabni? ¿Tenés la costumbre de interactuar con los directores que eligen tus obras?

Quedé muy satisfecho con el resultado del trabajo. Traducción, director, actores, escenografía, vestuario, todo me encantó. Hemos hablado con Manuel algunas veces por e-mail y él tuvo total libertad en su creación, y creo que así debe ser siempre. Claro que existen procesos que son diferentes. En el mismo año en que Camille et Rodin se estrenó en Sao Paulo, otro texto mío, Cortex, también fue puesto en escena. Pero en este caso, los ensayos comenzaron con el texto a medio hacer y yo acompañé el proceso del actor (se trataba de un monólogo) y del director. Fue así que, a partir de los hallazgos conjuntos, fui terminando el texto.

¿Qué emociones te genera asistir a los estrenos de tus obras?

Lo más gratificante es ver que aquello que tú has escrito alguna vez generó un encuentro de artistas y que cada uno de ellos aportó al crecimiento de tu obra. El teatro tiene esa magia: la de unir miradas y percepciones diversas en torno de una obra. También observo mucho al público y sus reacciones. Me siento muy feliz cuando percibo que mi trabajo emociona a los espectadores. Y también tengo que señalar lo emocionante que es ver un texto mío representado en otra lengua, en otro país. Es una emoción indescriptible.

¿En qué sentido Camille et Rodin les habla al hombre y a la mujer del siglo XXI?

Por más que sea una historia que transcurre al final del siglo XIX y comienzos del XX, es extremadamente contemporánea. Basta con pensar en cuántos artistas, hoy, son incomprendidos, no son reconocidos en vida o mueren en la miseria. Y cuántos artistas realizan trabajos bellísimos, reciben excelentes críticas, premios, pero sufren ante las salas vacías. Por otra parte, es una obra que habla del abandono, de la soledad, de un amor gigantesco que no pudo ser. Historias como estas encontramos hoy en cada esquina cada vez más. Estoy seguro que muchos espectadores, tras asistir a la obra, reflexionarán sobre su relación con los demás.

(Traducción: Rosa Rapoport)