FLVR 2015: Miguel Littin. Un encuentro necesario con la memoria de Latinoamérica

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22 FLVR Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales

Latinoamérica sigue siendo un escenario social, económico y social contradictorio, cuyas consecuencias son heridas, que aún continúan sin cerrar.

El FLVR recibió a Miguel Littín, probablemente una de las voces latinoamericanas más autorizadas para hablar de ello. Antes del estreno de su último film, Allende en su Laberinto, Rosario tuvo el inmenso regalo, de escuchar un conversatorio lúcido y sensible, donde hace un profundo recorrido poético por la cinematografía, la literatura y el arte de las últimas 60 décadas, contribuyendo a la reflexión y por sobre todo a repensar la estructura de nuestra memoria colectiva.

Todo su discurso apuntó a la construcción de un ideal que Latinoamérica aún no ha podido realizar: Un lenguaje en común que apunte a hablar y a hablarle al espectador latinoamericano. Algo tan medular como necesario. El cine latinoamericano y sus orígenes a la búsqueda de una identidad perdida, o hacia la búsqueda de una identidad inclonclusa. Partiendo de esa frase emblemática del cine latinoamericano como bandera: Una cámara en la mano y una idea en la cabeza.

Aprender a reconocerse en un continente tan extenso con el nuestro no es tarea fácil. Y sería bueno que no se cometiesen los mismos errores”..

El estreno en Rosario de Allende en su laberinto fue un acontecimiento muy esperado. En él narra las últimas siete horas de vida del presidente en el Palacio de la Moneda, mientras este era cercado y bombardeado por las Fuerzas Armadas.

Un film bastante diferente dentro de la filmografía de Littin, en cuanto a la elección de las estrategias narrativas, y al uso de efectos especiales. Pero siendo siempre una estética donde pone en juego sus valores de compromiso social. Y donde se juegan emociones como la amistad, la angustia, la frustración y el deseo por defender las ideas de la revolución.

El hilo conductor es Salvador Allende, interpretado por Daniel Muñoz, quien, aproximadamente durante un año, tuvo que evaluar y pensar el personaje junto al director, para dar vida no sólo al ícono engrandecido con los años, sino que también al hombre, amigo y ser humano que era el ex mandatario, porque Allende cruza el umbral de la muerte para convertirse en un héroe. Y todo ese ámbito de lo privado fue posible de mostrar por el conocimiento sobre Allende que a Littin le diera trabajar con él.

El otro gran aporte tiene que ver con el registro histórico, lo que sucedió en Chile en los 70, que no viene mal para pensar lo que sucede hoy en muchos países de Latinoamérica. Ya que constituyen hoy procesos similares…así como existen los mismos propósitos, también existen, los mismos enemigos de esos propósitos.