Ricki and the flash

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Sólo la estupenda actuación de Meryl Streep y su interpretación de grandes temas musicales de rock

Sin la presencia de Meryl Streep, “Ricki and the Flash” no existiría. La película, que en Argentina, se estrena con un ridículo segundo título (“Entre la fama y la familia”) gira alrededor de Ricki Rendazzo (Streep), una madre ausente.

Ella es una cantante y guitarrista rockera, ni exitosa ni famosa, que durante el día trabaja de cajera en un supermercado en Tarzana, California. Pero por las noches, con su grupo musical The Flash, toca mayormente “covers” de rock and roll junto a cuatro músicos que la acompañan bien musicalmente. Entre ellos está Greg que le profesa un amor no siempre correspondido y que interpreta el cantautor australiano Rick Springfield. El primer tema que se escucha es “American Girl” de Tom Petty & The Heartbreakers y quien lo entona y muy bien es nada menos que la propia actriz de “El diablo viste a la moda”.

Cuando Ricki se entera, a través de su ex marido (un deslucido Kevin Kline), que su hija ha sido abandonada por su esposo y está sufriendo una fuerte depresión decide ir a visitarla a Indianápolis, donde ellos viven.

Lo que encuentra a su llegada es un ambiente hostil no tanto de la parte de su ex pareja, sino sobre todo de los hijos que no le perdonan el abandono que sufrieron hace muchos años. Mamie Gummer, también hija en la vida real de Meryl, se lo manifiesta con ironía y el menor de los hermanos le echa en cara su simpatía republicana por George Bush y su homofobia, ya que él es gay. Solo el otro hijo (Ben Platt), comprometido y feliz, no parece albergar mayor resentimiento pero en cambio la actual pareja de su padre la trata agresivamente.

A su regreso se asiste a uno de sus habituales shows nocturnos y será el turno de otras canciones como la popular “Drift Away” y de famosos grupos como U2 (“Walk on”), Sam the Sham (“Woolly Bully”), Edgar Winter (“Keep Playing Rock’N’Roll”), Canned Heat (Let’s Work Together”), ELO (“Laredo Tornado”) y ya en el edulcorado cierre “My Love Will Not Let You Down” de Bruce Springsteen.

La banda sonora, junto a la brillante interpretación de Meryl Streep pueden justificar la visión de un film que, pese a contar con la renombrada guionista Diablo Cody (“La joven vida de Juno”) y el aún más famoso director Jonathan Demme (“Stop Making Sense”, “El silencio de los inocentes”, “Filadelfia”) no logra evitar los clichés de buena parte del cine de Hollywood.