Memoria e identidad, entrevista con Araceli Arreche

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La investigadora y dramaturga Araceli Arreche acaba de lanzar una nueva antología en formato bilingüe, español-polaco: Teatro de la palabra, editada por La Campana Sumergida en Bielsko-Bia?a.

Araceli es dramaturga y Licenciada en Artes de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesora universitaria y cursa su doctorado en Teoría del Cine. Charlamos con ella acerca de su concepción del teatro, de la escritura y de su nuevo libro.

Araceli Arreche

¿Por qué una edición bilingüe y en polaco?

Cuando busco las razones de mi primera antología de obras dramáticas en una edición bilingüe y en polaco, solo puedo reponer la anécdota del surgimiento de la idea, que tiene poco de razones estéticas o estratégicas y mucho de azar, o al menos de ciertas condiciones un tanto arbitrarias. El editor de La Campana Sumergida, Carlos Dimeo Álvarez, es un catedrático en áreas afines y propias de las Artes Escénicas que hace ya un tiempo se desempeña como profesor en Polonia. Con Carlos nos conocemos de diferentes congresos y jornadas de teatro, y he publicado materiales como investigadora en el área de lo escénico para varios de sus proyectos. En Noviembre del 2013, nos reúne un congreso y me propone editar mis materiales dramáticos, algo que me sorprende gratamente por los títulos y los autores que viene publicando. En ese encuentro me plantea la edición bilingüe para su distribución en Europa; ahí se inicia un enredo, yo creo que se trata de hacerlo al inglés y le comento cuáles piezas ya lo están por su estreno en Londres (La foto) o por formar parte de las obras seleccionas para Women Playwright International Conference en Ciudad del Cabo, Sudáfrica (Como quínoas) y me dice que se trata de hacerlo en polaco. A lo largo de todo el 2014 fuimos un equipo con Carlos Dimeo Álvarez, Anna Wendorff (traductora) y luego para la redacción en polaco se sumó María Judyta Wozniak. Se trabajó mucho y creo que el libro lo muestra ya desde su diseño y su cuidado. Desde abril de este año el sueño se hizo papel (a la venta se sumó también su versión digital). En lo personal como autora, investigadora y docente, el acceso a una cartografía teatral como la polaca es un privilegio y una responsabilidad, ya que según lo que he podido averiguar no hay muchos materiales de nuestro teatro traducidos al polaco.

El teatro es el único género literario que puede ser leído y representado. Frente a esto, ¿qué tiene que tener un texto teatral para que se disfrute su lectura más allá de la posterior representación?

Partamos de la base que la tradición teatral ?al menos occidental? muestra que cualquier texto puede ser teatralizado. Dentro del campo literario, hay materiales que son más solidarios por su teatralidad que otros, pero en todo caso será tema para su adaptación. Ahora, si hablamos de textos de teatro, reconocemos que las prácticas de escritura hoy son muy diversas y han extendido el concepto de dramaturgia. La producción actual definitivamente nos aleja de la concepción tradicional en donde el texto dramático es una pieza teatral portadora o dotada de autonomía literaria concebida por un autor, deviniendo en un territorio más poroso, más lábil, en donde el fundamento (si es que podemos hablar de fundamento) estaría en pensarlo más como una textualidad dotada de virtualidad escénica que en un proceso de escenificación. Dentro de la multiplicidad de textos de teatro, aquellos a los que nombramos como textos dramáticos serían los que buscan tener autonomía literaria sin por ello resignar lo que le es propio por naturaleza, ser teatro, sino que llevan al lector a una experiencia independiente de la representación entendida como producción de un espectáculo.

¿Consideras, entonces, que mucho teatro moderno se concibe más como guion que como texto literario en sí mismo?

No creo necesariamente en que sea una cuestión de concepciones del teatro, sino de debates que se reactualizan por las políticas actuales de lo que se edita como textos de teatro.

¿Vos escribís tus textos pensando en la literatura o en la representación?

A la hora de escribir, la imagen o aquello que se vuelve pulso, urgencia de volverse palabra, toma forma de teatro pero también de narrativa. Cuando se vuelve teatro, la representación es inherente al texto, porque las matrices de teatralidad ordenan la experiencia. Ahora bien, la escena concreta no es algo que me ocupe al momento de escribir, es otro nivel de dramaturgia y solo la tomo en consideración cuando cubro alguna actividad relacionada con ese rol.

¿Cuál es tu concepción de un “teatro de la palabra”?

Creo que es insistir en quitar a la palabra del malentendido al que a veces la sometemos en nuestras prácticas. Restituirle algo del sentido que está amenazado y, por sobre todo, buscar indagar en su sentido lúdico-poético.

Como investigadora, se destaca el trabajo de Araceli sobre teatralidad mapuche (beca Fondo Nacional de las Artes), en dramaturgias del teatro de la posdictadura y en políticas de la imagen, modalidades expresivas en torno a la representación de la Memoria y la Identidad en el cine argentino del nuevo siglo.

¿Cómo gravita la investigación en tu escritura?

Mi escritura dramática comienza el 19 de diciembre del 2001, mientras preparaba mi último examen de la licenciatura en Artes, que por razones obvias pasó para febrero del 2002. Recuerdo que el primer material se llamaba Ensayo de navidad para una plaza, un texto malo lleno de urgencia y contaminado de saberes ineficaces. Creo que ambas escrituras, la académica y la dramática, comparten preocupaciones, que mi rol de investigadora puede darle a la dramaturga un mejor modo de sistematizar una investigación para sus materiales o bien aportar un mayor sentido crítico al momento de corregir pero no aparecen de modo consciente al momento de la escritura creativa. En el presente no creo ser la única, pero estoy convencida que mi formación disciplinar me ha permitido saber “soltar” mis textos, no soy de los autores que están sobre el trabajo del director.

¿Determina esa investigación ciertos temas?

No la determina pero la comparte. Memoria e identidad son algunas de las nociones claves que orientan mis investigaciones y mi escritura.

¿La mujer y todo lo que la rodea es uno de tus temas o, al menos, eso que nuclea otras temáticas?

Sí, definitivamente, es una voz que conozco, que me interesa visibilizar y que me permite trabajar la intimidad de lo público.

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