#Festival de Cine Alemán – Laberinto de Mentiras

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© CWP Film/ Universal Pictures/ Heike Ulrich

Aquellos que niegan Auschwitz estarían dispuestos a volver a hacerlo – Primo Levi
Los campos de concentración, haciendo de la muerte algo anónimo (lo que hace imposible averiguar si un preso está vivo o muerto), le robaron a la muerte su significado, el final de una vida cumplida. Se llevaron a la persona de su propia muerte, lo que demuestra que de ahora en adelante no pertenecía a él ni a nadie – Hannah Arendt.

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¡Que un fiscal alemán no sepa lo que ha sucedido en Auschwitz, es una desgracia!, le dice el periodista Thomas Gnielka al jóven fiscal Johann Radmann. Como la píldora que Morfeo le ofrece a Neo en Matrix el fiscal debe elegir, si va en busca de la verdad o se consuela con ideologemas como “mirar para adelante” o “ningún país juzga a sus propios soldados después de una guerra”.

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Laberinto de Mentira inaugurará la 15ª edición del Festival de cine alemán que oficialmente comenzará el jueves 10 del presente mes. La ópera prima del director Giulio Ricciarelli (nacido en Italia, educado en Alemania) fue elegida por el Instituto germano de cine para representar al país en los premios Oscar 2016, teniendo en cuenta las predilecciones de la academia, es muy probable que pelee por la deseada estatuilla.

A casi 20 años de la liberación de Auschwitz y de los juicios de Nüremberg donde toda la cúpula nazi fuera condenada por genocido, Alemania ha cambiado, ahora partida por la mitad la parte occidental gracias a la ayuda económica de los Estados Unidos (plan Marshall) destinado a evitar el avance del comunismo vive una bonanza económica por eso predomina el silencio sobre los crímenes cometidos por los nazis y muchos de ellos siguen viviendo sus vidas como si nada hubiesen hecho.

Contra la opinión de sus superiores el fiscal Radmann comienza a examinar el caso y se enfrenta a una red de negación, silencio y mentiras. En aquellos años, “Auschwitz” era una palabra que algunas personas nunca habían oído y otras querían olvidarla, lo más rápido posible. Solo el fiscal general Fritz Bauer alienta la investigación del fiscal.

Así se sucede una búsqueda entre los laberintos de la negación y el silencio donde Radmann y Gnielka encuentran documentos que los llevan a visulizar el ejército de responsables (casi 8000) de las matanzas, torturas y todo tipo de atrocidades que sucedireron en Auschwitz.

El fiscal Radmann (cuya etimología equivaldría a “jinete guerrero” a “Caballero”) cuando se entera que su propio padre muerto se había afiliado al partido nazi siente que todos los alemanes que vivieron en la época nazi fueron cómplices y debe entender para que sirve enjuiciar a las SS que sirvieron en Auschwitz, que legado debe dar una generación de verdad y coraje a las que le siguen.

Regisseur-Giulio-Ricciarelli-und-sein-Darsteller-Alexander-Fehling-©-Universal-Pictures

El film esconde detrás de su engañosa simpleza opciones estéticas e ideológicas complejas para narrar el horror, para articular emoción y legado. Cuando las victimas comparecen no escuchamos su discursos observamos en sus rostros el relato de un sufrimiento único, cuando visitan Auschwitz no ingresa, no hacen un “tour de conciencia” apelan al detalle, a situarse en la periferia y no se trata de descartar el documental, solo que la película se afirma en la narración y en la emoción que puede transmitir, donde Giulio Ricciarelli muestra su parte latina, pasional.

Si bien bordea lo testimonial, el film responde bien a la pregunta de cómo narrar hoy aquel pasado que puede repetirse en Europa y que tristemente se reproduce en algunas zonas de conflicto como el medio oriente con Siria como foco humanitario.

Alemania fue el primero en juzgar las atrocidades de los nazis ya que Núremberg fue un juicio importante en lo legal pero manipulado políticamente por Estados Unidos que ya pensaba en la Unión Soviética como el enemigo a vencer y que además confiscaba cerebros alemanes para sus propias investigaciones.

Para un argentino consciente e informado entenderá perfectamente de que trata la película, para nosotros la “banalidad del mal” retratada por Hannah Arendt, no es un slogan, hasta que se superó el punto final y la obediencia, los asesinos y torturadores caminaban por la calle siendo “buenos” ciudadanos, padres y esposos.

La pregunta hoy, con miles de refugiados a las puertas de Europa, es ¿Quiénes son los responsables de este nuevo Genocidio? ¿Cómo y cuándo los enjuiciaremos?

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