Clásicos por Netflix: La mujer del cuadro

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El número de clásicos de la década del ´40,´50 y ´60 no alcanzan la decena en la señal Netflix, poblaba por series de TV y películas de los ultimos años. Y sí, están: The teacher´s Pet con Clark Gable y Doris Day, Una Eva y dos Adanes con Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemonn, La ventana indiscreta y Psicosis de Hitchcock,

De entre ellas, se destaca una y para los que buscan incansablemente ver buen cine clásico en copias impecables la recomendamos: La mujer del cuadro (The woman in the window) del vienés Fritz Lang, director de Metrópolis, nombre del expresionismo que tras huir del nazismo ancla su filmografía en EEUU y se alía de algún modo con el género negro que colaboró a inventar con Las arañas (Die Spinnen, 1919-1920) por ejemplo, o de El dr. Mabuse (ídem, 1922).

Tal vez eclipsada por Pacto de sangre (Double indemnity, Billy Wilder) realización del mismo año y rankeada como una de los emblemas del género, la pelicula de Lang con Edward G.Robinson seguramente está un escalón más abajo. Sin embargo, no se puede negar que hay una destreza y una sutileza en el manejo de las emociones (también del espectador) que Lang trabaja con voluntad de cirujano.

Bien fundante, la primera escena, marca el contenido legal en los estadíos de culpabilidad de un homicidio: un profesor del Gotham College dicta una conferencia sobre “Los aspectos psicológicos del homicidio”. Luego de eso, en una estación de tren despide a su familia que va a pasar unos días de vacaciones fuera de la ciudad. Junto al club de hombres con el que se encuentra con sus amigos, un Fiscal de la ciudad y un médico, en un vidriera de arte y antigüedades, el cuadro con el retrato de una mujer lo atrae: “una mujer extraordinaria” dicen los hombres. La conversación masculina ronda la posibilidad del divertimento, el cabaret, de invitar bailarinas a la casa, en todo caso “la vida acaba a los 40”. Crisis de mediana edad? Crisis de la familia? El cine pergueña las tramas de justificación de la moral familiar, como unidad de la sociedad norteamericana. “Puede surgir una tragedia de cualquier minucia, un descuido casual, una aventurilla” En menos de 8 minutos Fritz Lang presenta los hilos del conflicto. Con la lectura de un libro, nada menos que el poema amoroso “El cantar de los cantares del Rey Salomón”, Richard se quedará dormido en un sillón.

La mujer del cuadro terminará tirando abajo algunas dudas de este correcto y refinado profesor que reconoce que “la carne es fuerte y el espíritu se debilita a veces”. Lo hará de una manera rebuscada, para que el dispositivo fílmico funcione hace falta esto a veces. Se le justificarán entonces algunos esquematismos e inocencias y un final poco elaborado pero que Alsina Thevenet exalta en momentos de su estreno, como un final que da “redondez al film”, Previamente, el critico uruguayo reconocia que “el film no prolonga el análisis psicológico, tampoco lo profundiza, pero lo sustituye cinematograficamente con alguna acción.

En fin, La mujer del cuadro, dirigida por el Fritz Lang en base a “Once Off Guard”, novela del norteamericano J.H.Wallis se puede ver por Netflix y es, realmente, una magnífica película del auge del cine negro norteamericano realizado por uno de sus grandes provocadores.

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