Stanley Clarke: Leyenda Viva del Jazz.

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La creatividad de Clarke ha sido internacionalmente aclamada y premiada por todos los medios posibles: discos de oro y platino, Premios Grammy, nominaciones a los Emmy y prácticamente todos los críticos reconocen su aporte.

“Realmente solo me puse a tocar jazz” cuenta… “Mis héroes eran Miles Davis y todos los bajistas que tocaban como Mingus, Richard Davis, Ron Carter y Paul Chambers. Según el, la música era más una tradición que un estilo y sus raíces afroamericanas estaban cerca del jazz así que “casi no tenía opción y es sólo lo que hice”.
Nació en Filadelfia. De niño, tocó el acordeón, cello y violín y durante la adolescencia, en diversas bandas de rhythm and blues y rock. Tras marchar a Nueva York a comienzos de los setenta, se le dio la oportunidad de acompañar al saxofonista de vanguardia Pharoah Sanders, colaborador de Coltrane, una experiencia del mundo del jazz que le daría muchísimas satisfacciones en sus inicios además de la posibilidad de sorprender a muchos con su talento: Gil Evans, Mel Lewis, Horace Silver, Stan Getz, Dexter Gordon y Art Blakey, entre otros.
La carrera de Clarke, sin embargo, despegaría con el grupo “Return to Forever” junto a Chick Corea. Fue entonces que la banda se definió como un cuarteto de fusión orientado hacia el Jazz Rock y Clarke se abocó sobre todo, al bajo eléctrico convirtiéndose en una fuerza influyente en ese movimiento musical de la década del 70.

El bajo eléctrico fue introducido en el jazz a fines de los sesenta- principios de los setenta cuando cautivados por la influencia del rock, algunos líderes vanguardistas del género como Miles Davis, experimentaban con la fusión de estilos en lo que se conoce como fusión o jazz fusión. Funciona como puente entre el ritmo y la armonía y tiene esa cualidad primitiva de sonido que tanto atrae a los músicos. Leo Fender popularizó la versión eléctrica en 1951 para mejorar su amplificación y portabilidad.

Si bien como instrumento, el bajo tuvo un impacto significativo en el mundo de la música, su éxito se basó en las habilidades y virtuosismo individual. Después del sonido innovador de Jaco Pastorius, pocos bajistas lograrían atravesar los estilos y barreras musicales y modificar la forma en la que nos relacionamos con el bajo como lo hizo Stanley Clarke a lo largo de su carrera. Fue el primer bajista prominente que lidero una banda.

Comenzando con su álbum School Days en 1976, siguiendo con su grupo de funk con George Duke (The Clarke/Duke Project), hasta sus proyectos como compositor de bandas sonoras, Stanley Clarke traspasó las fronteras del mundo del jazz para entrar en el ámbito de la música comercial: participó en “Tug of War” álbum solista de Paul McCartney posterior a Wings y en Animal Logic con Stewart Copeland de The Police. Su álbum de 1988, “If This Bass Could Only Talk” y su colaboración acústica de 1995 con Jean Luc Ponty y Al Di Meola, “The Rite of Strings”, son grabaciones impecables que deleitan a cualquier amante de la música.
Reconocido compositor de bandas sonoras en más de 65 proyectos para películas y televisión, figura en los créditos de: “Boyz N The Hood”, la biografía de Tina Turner “What’s Love Got To Do With It”, “Romeo Must Die”, “The Transporter” y más recientemente en “Best Man Holiday”. Consiguió tres nominaciones a los premios Emmy y un premio BMI.

Clarke ha sido una fuerza constante en el alma de la música norteamericana habiendo colaborado con músicos impresionantes como Quincy Jones, Stan Getz, Art Blakey, Paul McCartney, Jeff Beck, Keith Richards, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Chaka Khan, The Police, Herbie Hancock y muchos más. Además, compartió escenario con Bob Marley y Miles Davis.

En la actualidad, lidera su propia compañía discográfica: Roxboro Entertainment Group y en el afán de ayudar a músicos jóvenes en el desarrollo de sus habilidades, junto a su esposa Sofía, fundó la Stanley Clarke Foundation hace trece años como una organización que ofrece becas a músicos jóvenes con talento.
Sabio educador, más allá de su misión de – liberar el bajo – Clarke propone como desafío a las futuras generaciones de bajistas el “escribir canciones buenas”. Esa es la cuestión… y estoy citando a Shakespeare.

THE STANLEY CLARKE BAND:
Stanley Clarke – Baja
Beca Gochiashvili – Piano
Cameron Graces – Teclado
Michael Mitchell – Batería

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