Entre el cine y el teatro: entrevistamos a Lautaro Delgado.

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Lautaro Delgado es actor. Actualmente, integra en teatro el elenco de Tribus, nuevo espectáculo que dirige Claudio Tolcachir en el Complejo La Plaza. En cine, está rodando Dos elefantes, la última película de Marco Berger que coprotagoniza junto a Guillermo Pfening; acaba de terminar, además, el rodaje de la nueva y muy esperada producción de Nicanor Loreti, Kriptonita, y espera el estreno de Los del suelo, filme de Juan Baldana que también protagoniza y donde interpreta a un hombre que, junto a su esposa e hijos, se oculta en el monte chaqueño escapando a la persecución militar.

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Lautaro comenzó a estudiar teatro a los 9 años. Estudió en la Escuela de Arte Dramático de Alejandra Boero durante nueve años, es egresado de la Carrera de Dramaturgia de la EMAD y estudió dirección de cine en la FUC. En una charla con Leedor, nos cuenta de su formación y de su trabajo actual.

ASC: ¿Es usual que estés trabajando con tantos proyectos al mismo tiempo?

LD: En realidad no son tantos. Es solo que los estrenos de las películas se hacen a veces largos por distintos motivos (montaje, festivales, etc.), y uno termina estrenando varias al mismo tiempo y eso hace pensar que las filmó todas juntas y no es así. No soy Lorena, que se estrena el 12 de noviembre, la filmé en Santiago de Chile hace más dos años, Los del Suelo hace un año y medio, y se estrena el 19 de noviembre. Lo único que se superpuso este año un poco fueron los ensayos de Tribus, la obra que estoy haciendo actualmente en el Paseo La Plaza, con el rodaje de Kriptonita de Nicanor Loreti. Ahí sí que tuve un lindo baile. Me habían convocado para otra obra comercial pero no me sumé porque estaba en la previa del rodaje. No me consideraba capaz de poder rodar y ensayar al mismo tiempo. Para cuando me sumé a Tribus ya estaba en la cuarta semana de rodaje, y solo quedaba una. Cuando me llegó el libro, me fascinó la historia. Tuve la sensación de estar leyendo un guión de una película de los hermanos Dardenne. Fue una sorpresa. Una muy grata sorpresa. Para este año pensaba hacer solo Kriptonita y Dos elefantes de Marco Berger que tiene la particularidad de filmarse a lo largo de todo el año: una parte en Buenos Aires, otra en Milán y otra en…, todavía no sé muy bien en dónde pero sabemos que es un lugar costero.

ASC: ¿Cómo lográs salir de un personaje y meterte en otro?

LD: Con mucho trabajo atrás. Siempre pongo el ejemplo de los boxeadores. La gente piensa que el trabajo del boxeador es en la noche de la pelea. No. El verdadero trabajo pasa antes. Las horas y horas de entrenamiento. Con los actores pasa lo mismo. Por lo menos en mi caso, cuando me preparo para una película. Cuando llego al rodaje, voy con mucho trabajo previo, trabajo que no es siempre solitario. Contás con un director y compañeros de elenco que son tan curiosos como vos y están horas y horas tomados por la obra. Lo mismo en teatro. Lo que ves finalmente como espectador, el resultado, es el producto de un grupo de gente que estuvo meses encerrado en un espacio para poder melonear eso que transcurre luego en solo un par de horas.

ASC: ¿Cómo elegís tus trabajos?

LD: Me tiene que interesar la historia y el lugar que ocupe en esa historia. Pero quizás, otras veces, sea porque me guste la obra del director o mis compañeros de elenco. Cada caso es distinto. Cada proyecto implica un desafío distinto y también uno va cambiando, por suerte, y se va poniendo nuevas metas.

ASC: ¿Hay alguna estética o algunos temas con los que te sientas más identificado?

LD: Creo que si me pongo a analizar, en todas las películas que estuve, sobre todo desde Crónica de una fuga hasta acá, en todas lo que prima es una alerta existencial. Me interesa lo humano, la problemática de lo humano. Soy muy consciente del delirio de la vida, de lo milagroso que es que estemos vivos. Flotamos en una enorme pelota de tierra cubierta por algo parecido a una burbuja que nos provee oxígeno y protección, gravitamos alrededor de otra pelota que está en llamas a la que llamamos Sol, a la que también le debemos no pocos elogios. Es todo de un equilibrio tan delicado, perfecto y al mismo tiempo azaroso que me produce fascinación. Amo este bicho que somos. Estos seres de dos piernas y dos brazos que somos. Podríamos ser distintos, pero la evolución hizo que seamos lo que somos y que además tengamos conciencia. Me fui al carajo pero algo de todo esto, de esta fascinación por esta obra que somos, es lo que me inspira; una curiosidad oceánica por entender que somos y por qué estamos acá. Aclaro que no soy creyente, soy espectador fanático de este mundo. Soy actor pero en definitiva todos lo somos. Actuamos todo el tiempo. No podemos dejar de hacerlo para vivir en sociedad. Lo que hago yo sería una metaactuación, una actuación de la actuación. Werner Herzog dice que él lee el corazón humano. Creo que todos los creadores deberíamos hacer lo mismo.

ASC: Es un lugar común menospreciar el trabajo en televisión frente al cine o al teatro, ¿qué te exige a vos como actor cada uno de estos medios?

LD: Lo más importante es el grupo de trabajo hagas lo que hagas. Si el grupo de trabajo es una mierda, la vas a pasar mal sea cine, teatro o televisión. Hice programas de tele que me divertí y aprendí mucho, y otros en los que sentí que perdí el tiempo. Lo mismo en cine y teatro. Lo que cambia son los tiempos. El tiempo es lo que rige todo proceso creativo. En tele muchas veces no hay tiempo para nada. Pero esto es y no es cierto. Hay producciones que sí se toman su tiempo. Y en teatro también. No es lo mismo que ensayes la obra durante un año que tengas que resolver la puesta en seis semanas. Igualmente, nada te garantiza la calidad de lo que hagas. Tribus la ensayamos seis semanas, cosa que para algunos quizás es una locura por el supuesto poco tiempo y la verdad es que el tiempo fue exacto. Estuvo buenísimo. Repito: todo depende del grupo de trabajo. En este medio siempre se está dividiendo y poniendo por arriba del otro etiquetas como lo comercial, lo independiente, tanto en cine, teatro y ahora también en la televisión. Trato de no ser idiota y ver que hay de bueno en cada proceso que participe ya que elegí hacerlo.

ASC: ¿Haber estudiado dirección te cambió tu forma de actuar?

LD: Seguramente, el punto es ver en qué momento empieza mi formación de cine, porque yo creo que no empieza cuando empecé la facultad sino mucho antes, cuando mi tío nos traía pelis en Súper ocho y nos pasábamos el día viendo todo tipo de aventuras y nos dejaba filmar con su cámara también Súper ocho. Eso fue fundante. Pero también otras cosas mucho más lejanas y creo que más importantes todavía que tienen que ver con mi formación como ciudadano, y eso se lo debo a mis padres.

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