Acerca de La diligencia, de John Ford

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LA DILIGENCIA (STAGECOACH) estrenada en 1939, concebida y dirigida por el gran John Ford, es un filme que marca un quiebre y “legitimiza” a un gènero considerado hasta entonces como de clase “B” “o peor, y lo pone a la altura de los demás.

Según uno de sus mejores biógrafos, Scott Eyman, se puede considerar que Ford plantó una semilla que germinó en la década del 40 y dio frutos recién los años 50, con los westerns “psicológicos” (siempre se cita como ejemplo a A LA HORA SEÑALADA, podemos agregar muchos otros títulos dirigidos por Anthony Mann, Nicholas Ray, Fred Zinemann y el propio Ford, que en MAS CORAZÓN QUE ODIO en 1956, en cierta forma cierra un ciclo que él mismo había inaugurado 15 años antes).

En estas películas encontramos argumentos y personajes que a diferencia de los westerns anteriores a LA DILIGENCIA, era imposible imaginar en este gènero. En realidad LA DILIGENCIA no tiene la profundidad en lo argumental ni en los personajes de muchos de estos westerns posteriores, pero lo parece, justamente por el cuidado con el que Ford se ocupò de cada aspecto de la pelìcula, tanto en lo visual como en lo interpretativo: todo DE PRIMERA. Cuando Orson Welles llegò a Hollywood a dirigir su primera pelìcula, un año después, sin antes jamás haber filmado, le preguntaron como se había preparado: “Estudiè a los grandes Maestros: John Ford, John Ford y John Ford, debo haber visto LA DILIGENCIA como 40 veces, y cada vez descubría y aprendía màs cosas.” Es mas, como el mismo Eyman destaca, para todos aquellos que dicen que Welles inventó los cielorrasos en EL CIUDADANO, hay una abundancia de los mismos en LA DILIGENCIA ( Nota de quien escribe: y anteriormente, entre otras, en FRANKENSTEIN, de 1931,tambièn).

Es cierto que hubo westerns de gran presupuesto: en la época muda, THE COVERED WAGON de James Cruze, THE IRON HORSE, del mismo Ford, y en el sonoro los westerns épicos y tan personales de C.B. DeMille: EL LLANERO en 1936 y UNION PACIFIC en 1939. En 1930, William Fox había patentado un equivalente al Cinemascope, “Grandeur” y filmò un western realmente impresionante, en exteriores THE BIG TRAIL, que por suerte se ha conservado y editado en dvd y blu ray en ese formato. La película es visualmente magnìfica , al igual que su protagonista, un joven de 22 años: Marion “ Duke” Morrison, que se convirtió en John Wayne, y de ser un desconocido, a ser elegido por el director Raoul Walsh para el rol principal. Wayne, que trabajaba en la Fox haciendo trabajos varios detràs de càmara y ocasionalmente como extra, por lo general con John Ford, que lo tomò bajo su ala, aceptò inmediatamente el ofrecimiento. Ford no se lo perdonó y, tal como era su costumbre cuando se ofendìa con alguien, dejò de hablarle, sin darle ninguna explicación, por mas de cinco años. En THE BIG TRAIL, Wayne muestra personalidad y una apostura que aquellos que han visto sus películas de los años 50 en adelante, ni siquiera imaginan. La película fue un desastre financiero, en realidad porque su estreno coincidió con los efectos de la gran Depresiòn, problemas financieros de la Fox y de su presidente, William, y porque no había suficientes salas equipadas para mostrar THE BIG TRAIL en Grandeur tal como había sido concebida. Como nadie querìa hacerse cargo, la culpa terminaron echándosela al pobre Wayne, que durante los siguientes ocho años sobreviviò trabajando mayormente en westerns en los estudios mas pequeños de Hollywood, con los peores argumentos y muchas veces con los peores directores, sin perder la esperanza de llegar a ser una verdadera estrella.

Merian C. Cooper (KING KONG) y Jock Whitney, habìan fundado Pioneer Pictures en 1933: ademàs de financiar a Herbert Kalmus para utilizar el Technicolor tal como lo conocemos hoy, lo primero que hizo la empresa fue contratar a John Ford por dos películas a u$ 85.000 cada una. Pioneer se unió a Selznick International cuando èsta se fundò en 1936, Ford estaba contratado en ese momento por la Fox, pero el tema de las dos películas para Pioneer estaba hablado y previsto desde hacìa años. Ford se presentò ante Cooper a comienzos de 1938 con un proyecto propio. Habìa comprado los derechos de “Stage to Lordsburg” por u$ 7500 y se puso a trabajar con su habitual colaborador, Dudley Nichols en el guiòn.

Por esta época, Ford invitò a John Wayne (a quien había vuelto a incluir entre sus secuaces después de ignorarlo por cinco años) a pasar un fin de semana en su yate, el Araner. Para sorpresa de Wayne, no se encontró con toda la banda que acostumbraba acompañar al director; pasaron el fin de semana solos: Ford le contò sus planes acerca de su próxima película, y le dio el guion de Dudley Nichols para que le diera su opinión: Wayne inmediatamente notò que el rol de Ringo parecía escrito para èl, pero también estaba seguro que Ford no se lo iba a ofrecer… o sì?
Un dia mientras jugaban a las cartas y le daban duro al gin, Ford le preguntò: “ Vos que conocès actores jóvenes, me aconsejarìas alguno para que interprete a Ringo Kid?”
Frustrado y con mucha rabia, Wayne sugirió a Lloyd Nolan. Ford rechazò de plano la sugerencia agregando: “Y bue, en Republic, ese estudio de cuarta en que trabajàs, ni siquiera saben quienes son las primeras figuras en Hollywood.”
Ford estuvo todo el fin de semana atormentando a Wayne criticando la “porquerìa” que filmaba y lo difícil que le era decidir a quién elegir para Ringo Kid. Finalmente, cuando volvieron a tierra, Ford le dijo a Wayne: “Ya me decidì. Quiero que vos lo hagas”
Por supuesto que Ford había decidido desde el principio que Wayne fuera Ringo Kid, pero con una mezcla de crueldad y sentido del poder que usò con Wayne en particular por mas de 30 años, al igual que con su familia y esporádicamente con otros con quienes trabajaba, se divertía menospreciando y descalificando la labor de otros.(Una de las pocas veces en la que no obtuvo resultado fue cuando rodò MOGAMBO, con Gable y mi adorada Ava Gardner: Ford mostraba extremado respeto hacia Gable, y desprecio hacia Ava, la cual, aunque lo sentía, hacìa como que no se daba cuenta. Un dia en medio de una escena la interrumpió a los gritos . “ Pedazo de b….uda, esa frase no està en el libreto!!” Ava se dio vuelta lo mirò a los ojos y le dijo “ El libreto te lo podès meter en el c….o ! “ A partir de ese momento, no la molestò ni corrigiò màs.)
Wayne sin embargo, siempre lo defendió y opinaba que le debía su carrera a Ford. Segùn el hijo mayor de Wayne, su padre hubiera llegado igualmente al estrellato por sus propios medios pues para la época de LA DILIGENCIA ya tenìa experiencia, carisma, había aprendido a actuar, era muy buen mozo y sobre todo, tenìa la ambición de triunfar. “Ford sabìa lo que hacìa” dijo Wayne a uno de sus biógrafos. “Me mantenía ansioso e incòmodo y de esa forma yo me concentraba en complacerlo con mi interpretación y evitaba sentirme inferior, por ejemplo, a Thomas Mitchell, que trabajaba conmigo en la película”.

Ford y Merian Cooper habían contratado como pareja de Wayne a Claire Trevor, excelente actriz que había sido nominada al Oscar por CALLEJON SIN SALIDA de William Wyler el año anterior. Fueron a hablar con Selznick quien se resistió en principio a filmar un western y luego aceptò pero con la condición que la pareja protagónica fueran Gary Cooper y Marlene Dietrich. Merian Cooper, que había dado su palabra a la otra pareja, prefirió renunciar antes que faltar a su promesa. Selznick entonces, se negó a financiar la película. Afortunadamente para Ford, el productor independiente Walter Wanger aceptò producirla, pero no querìa a Wayne; mientras intentaba convencerlo, Ford seguía haciendo tests con otros actores, entre ellos Bruce Cabot: “Que tal estuve, Pappy?” “Excelente, Bruce, pero el papel es de Duke”.

Finalmente, después del trabajo en exteriores en Monument Valley, lugar en el que Ford filmarìa sus mejores westerns, comenzó el rodaje en estudios. Ademas de Trevor y Wayne, el elenco contaba con Thomas Mitchell, como Doc Boone, un mèdico borracho, John Carradine como un jugador empedernido, Louise Platt como una orgullosa dama sureña, el inefable Donald Meek como un corredor de bebidas alcohólicas, y Berton Churchill como un banquero estafador. Manejando la diligencia , Andy Devine y George Bancroft como el sheriff que al mismo tiempo busca al Ringo Kid que se escapò de la cárcel, y a Luke Plummer, la razón por la que Ringo escapò: vengar a su hermano, a quien Plummer asesinò.

Aùn cuando se diga que Wayne es el protagonista, la pelìcula es una pelìcula “de equipo”: todos los personajes interactúan y todos tienen escenas en particular en las que se lucen. Sì es cierto que Ford habìa decidido que su “chiquito” (como le decìa a Wayne – cuando èl no estaba) tuviera una verdadera “ star entrance” al mejor estilo de una super estrella: la diligencia yendo a toda velocidad por el polvoriento camino, y una voz en off que les pide que se detengan. De la nada la càmara hace un zoom hacia Ringo Kid, que es quien ha quedado varado en el camino, con su silla de montar en una mano y haciendo girar su Winchester en la otra, hasta llegar a un primerìsmo primer plano. (En realidad al rifle lo tuvieron que recortar para que Wayne pudiera hacer ese jueguito, de otra forma, debido a las medidas del rifle, ni aùn Wayne con su metro noventa lo hubiera logrado.) Esta presentaciòn de Ringo Kid es tan impactante que en cierta forma lo tomamos como protagonista.

En el argumento no faltan las situaciones violentas, el ataque a la diligencia de Geronimo y sus guerreros, los prejuicios de los personajes de estratos altos contra la prostituta que interpreta Claire o el borracho Doc de Thomas Mitchell quienes demuestran cuando llega el momento, tener mayor entereza moral que aquellos que los desprecian, y al final, el duelo a muerte entre Ringo y Luke y sus secuaces. Pero lo que sigue destacando a LA DILIGENCIA, como una de las joyas mas deslumbrantes, mas allà de varios premios , Oscar a Thomas Mitchell y otras nominaciones, es el cuidado con el que fue realizada: visualmente impecable, como nos tiene acostumbrados Ford , cada escena està perfectamente concebida y cada uno de los actores, perfectos en sus papeles.

Cuando se estrenò, LA DILIGENCIA fue un èxito tanto de crìtica como de pùblico, y aunque recuperò la inversiòn y diò ganancias, tampoco fue en esto un èxito financiero colosal. Pero sì sirvió para lanzar a Wayne a su merecido estrellato y mostrar no sòlo el genio visual de un gran director, sino que cambiando una muy conocida frase: “No hay gèneros chicos, hay películas chicas”

“Ford trataba en forma horrible a Duke” contaba Claire Trevor. “Todo el tiempo insultàndolo y marcàndole sus defectos. El le hacìa caso en todo; yo me sentìa muy mal por Duke, sabìa cuànto querìa una oportunidad como esta, y que lo maltrataran asì…. Thomas Mitchell fue màs pràctico, una vez que Ford empezó a gritarle, lo parò en seco y le dijo : “Sòlo te recuerdo una cosa, Jack: vì MARIA ESTUARDO ( en la que Ford habìa dirigido a Kate Hepburn y que habìa sido un desastre) … no lo molestò màs. Conmigo era encantador, aunque algo que me dijo no supe como interpretarlo hasta que el estreno y las crìticas fueron favorables: “Vas a estar tan bien que no te vas a reconocer !!”

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