Porno Argento! Historia del cine nacional Triple X

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En Leedor venimos siguiendo desde hace mucho las actividades de las muestras Posporno en Buenos Aires. En una de las noticias que publicamos, Luna Acosta, una de las organizadoras decía: “Queremos sacarle al porno mainstream aquello que creía propio y exclusivo para sí: la representación de la sexualidad. Y queremos hacerlo a través del arte, de la experimentación, de la amistad, de las redes sexo-afectivas que nos abrazan y que cada día son más grandes. Nuestros cuerpos se resisten a la objetificación de la industria del porno: somos potencias eróticas infinitas, en disputa con lo heteronormativo, mutantes, en constante búsqueda de mayor autonomía.” (leer más)

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Sacar del lugar secreto a la producción de la pornografía, y evidenciarla, dar luz sobre lo que más bien el porno esconde, en tanto le es útil es lo que hace el postporno. Producción cultural que ya es imposible negar, porque es de nuestra época.

Si el postporno, entonces, es el borde, el porno es el mainstream. Curioso corrimiento hacia el centro.
¿Qué lugar ocupa un libro que por primera vez historiza el cine pornográfico argentino? Un cine que desde sus comienzos fue clandestino y marginal y que en medio de la irrupción del pensamiento postporno, algo incómodo, es puesto en el centro y observado por un libro con la historia del cine pornográfico argentino. El autor es el periodista Hernán Panessi y la editorial Cuarto Menguante. Panessi es periodista, escribe en Página 12, Los Inrockuptibles, Playboy, Haciendo Cine, La Cosa y THC. Tiene editado un libro anterior Periodismo Pop. En Radio conduce #FAN, por Nacional Rock 93.7 y Delta 90.3.

Para asomarse a esa historia, el libro de Panessi articula una compilación de extractos de publicaciones, artículos y testimonios que ponen orden y aproximan una posible clasificación de las películas en las de hoteles alojamiento, las versiones para la industria nacional y para la extranjera, las películas snuff, el cine del destape, y luego todo un tipo de producción que tiene su florecimiento en los años 80 con la aparición del formato vhs. Una historia que pendula entre el cine erótico, el porno soft y el porno duro, y que en todos los casos saltea dificultosamente momentos de censura de todo tipo.

En una de las industrias culturales que más dinero mueven a nivel global, la Argentina ocupa un lugar, al menos raro. Se considera que la primera película pornográfica de la historia del cine se produjo en las costas de Quilmes, tal vez en Rosario, entre 1907 y 1912. Se llama El sátiro y se la puede ver en alguna web en una versión de casi 4 minutos. Como buena parte del cine mudo, los datos son muy complicados de verificar, sin documentación, ni fuentes fidedignas. Considerando que en nuestro país ya se había realizado el primer cine científico (Las operaciones del Dr. Posadas, 1900), se iba a hacer el primer largometraje de animación (El Apostol, 1917) y la primera pelicula antropológica (El último malón, 1918) el terreno de la hipótesis está regado.

Asociado al mercado negro del sexo, a la trata y explotación de mujeres y fundamentalmente al accionar inescrupuloso de algunos productores (algunos bien conocidos) en busca de más público y dinero, el porno argentino estaba bien cerca de erotismo, con algunas películas como Afrodita, de Luis Moglia Barth, realizador de la primera pelicula sonora 5 años despues (Tango, 1933) que se pudo ver este año en la muestra La seducción fatal del Museo Nacional de Bellas Artes y en algunas exhibiciones del Malba.

Porno Argento! tiene muchos datos de directores, productoras, referencias a contextos. Y se agradecen. Es decir, una buena cantidad de material nunca reunido en un volumen. El problema es el uso: Panessi no se mueve cómodo en el formato libro. Y no me refiero a una exigencia de texto académico, ni mucho menos. Porno Argento! resulta una buena investigación de fuentes, pero que a la hora de analizar y transmitir se traba en las argumentaciones y no fluye en los fundamentos de la producción de ideas. No sólo es débil su redacción sino también falla en la falta de uniformidad de formatos en cuanto a la mención de películas, directores y fechas, más alguna falta en la bibliografía. Nada que una buena edición no hubiera corregido.

En cuanto a las argumentaciones, también hubieran merecido una corrección un poco más exhaustiva. Un solo ejemplo: a la pregunta de si hay algo que caracteriza al cine pornográfico argentino que se hace en uno de los capítulos, la respuesta resulta al menos ambigua: parece no haber según Panessi “todavía coordenadas precisas en el género que detenten algún tipo de patrón común” pero inmediatamente después describe un cine sin ampulosidades, ni locaciones exóticas, un cine de autor, de bajo presupuesto y con hombres y mujeres comunes. Algunas de estas certezas, que son claramente patrones, merecerían además un desarrollo que le daría al texto una importancia mayor de la que tiene.

O en el capitulo dedicado al caso Sarli. Dice Panessi: “Durante los cincuenta, el erotismo fue un sabor completamente ausente en todo el campo de posibilidades” (??). ¿Qué significa? Para el autor, este “sabor ausente” explicaría la aparición del fenómeno Sarli-Bo o Bo-Sarli (en el orden que se quiera), cuando en realidad Armando Bo quiere un filmar un libro de Roa Bastos, conoce a Isabel Sarli, filma El trueno entre las hojas (1956) que contiene uno de los desnudos más significativos del cine argentino además de representa el comienzo de de una de las parejas cinematográficas más importantes del cine argentino.

La primera oración del libro anuncia estas dificultades: “La historia de la humanidad se ha creado al nivel del sexo”,

Por otra parte, creo que es un gran aporte el listado de films de producción argentina, seleccionados para un comentario que refiere a datos sobre la producción o la sinopsis. De todas maneras, no hay posibilidad de análisis textual para estos films.

También suma el capítulo dedicado a los argentinos que trabajaron en el extranjero o y los extranjeros que tuvieron participación en alguna producción nacional: Cicciolina, Diego Maradona (sí! tambien acá) o el curioso caso del coleccionista argentino que tiene el único corto pornográfico protagonizado por Marilyn Monroe, la filmación en Las Vegas de la película erótica protagonizada por la vedette Nélida Lobato o la participación de Pamela Anderson en “Bailando por un sueño.” Y un listado de actores y actrices pornográfico y lista de salas condicionadas en Buenos Aires, las vigentes y las desaparecidas.

Entre la informalidad, el objeto divertido y el guiño piola, Porno Argento! finalmente se atreve por primera vez en nuestra historiografía a contarnos sobre la pornografía en Argentina y esto solo ya parece un gesto posporno.

Se presenta este jueves 11 de agosto en el Museo de la Lengua a las 19 hs.

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