La edición intuitiva

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Caja Negra Editora es una editorial independiente argentina fundada a finales del 2005 por Diego Esteras y Ezequiel Fanego. Provenientes del campo de la filosofía y la sociología y sin ninguna experiencia previa en la industria editorial, estos dos jóvenes emprendedores se comprometieron a no dejar de promover contenido alternativo al “mainstream” de la cultura actual. Filosofía, estética, sociología, música, cine… Literatura sin género y sin época para ayudarnos a comprender las locas configuraciones de la vida de hoy.

¿Cómo surge la idea de armar Caja Negra?

Ezequiel: Surgió de nuestra amistad, de buscar una actividad que conjugue nuestros intereses, que no era específicamente la edición pero sí tenía que ver con los contenidos que empezamos publicando.

¿Por qué “Caja Negra”? ¿Qué significa? ¡Tiene tantas acepciones!

Ezequiel: La verdad es que elegimos ese nombre justamente por eso; porque no tiene un sentido unívoco. Es más una imagen, una estética, un ambiente. Obviamente la idea que sea el último testimonio después de un accidente nos atrajo, pero fundamentalmente buscábamos un nombre que fuera más un emblema visual, estético que otra cosa.

¿Qué estrategias utilizaron en un primer momento para encontrar a sus lectores?

Ezequiel: Al principio los libros que publicamos eran de autores que ya tenían cierto reconocimiento, cierta circulación, pero eran libros que no se conseguían o nunca se habían traducido al español. Fue una buena manera de comenzar. Tuvimos recepción tanto en los medios como en los lectores, de un modo bastante inmediato. Creo que el tema del diseño nos ayudó mucho.

Diego: Yo creo que lo más interesante es que realmente los primeros libros funcionaron sin necesidad de diseñar mucho una estrategia más que elegir correctamente lo que se quería publicar y presentarlo bien. No tuvimos que generar ningún plan macabro y eso me parece bueno porque quiere decir que si uno elige bien y encuentra además un modo atractivo de presentar aquello que elige es posible generar lectores sin necesidad ni de tener mucha prensa, ni muchos recursos

Pero además los dos vienen de ámbitos dónde se leen estos escritores ¿no es así? ¿No estaban ya de alguna forma inmersos en este universo de lectores?

Ezequiel: Sí… Siempre igual uno conoce un espectro acotado y el más cercano, pero en algún punto sabíamos de ciertas tendencias de lectura que había. Si bien no teníamos ninguna experiencia porque ninguno había trabajado en una editorial, siempre fuimos muy lectores y teníamos bastante vínculo con lo que se publicaba. Éramos conscientes de las editoriales detrás de los libros. Por ahí uno compra libros y no está pensando de qué editorial son. Nosotros sí, nos interesaba y teníamos una mirada sobre ello. De donde sale quizás esa evaluación: “Este libro creemos que puede llegar a insertarse bien en ciertos lectores”.
Pero sobre todo, es un proceso muy intuitivo.

Y hoy en día ¿cómo buscan a sus lectores? Me imagino que a esta altura ya deben tener un elenco estable, sobre todo a partir de la segunda colección de libros de música y cine.

Diego: Eso es algo a lo que siempre le prestamos atención: generar contenidos que por un lado nos permitan seguir comunicándonos con el público que nos sigue y por el otro, ampliar el universo. Y somos nuestros propios termómetros porque nosotros mismos nos aburrimos después de un rato. El otro día, por ejemplo, estábamos hablando de un libro de música, y Ezequiel me decía que estaba bueno, pero que era muy parecido a muchos de los que ya editamos. Y aquí está el termómetro bastante claro. Nos damos cuenta cuando la propuesta es redundante. Cuando algo nos empieza a cansar, suponemos que debe haber muchos comenzando a aburrirse también. Nuestro propio aburrimiento nos marca una buena pauta que es necesario renovar, buscar cosas nuevas.

Ezequiel: Y sobre todo cuando se trata de abrir un nuevo campo, hacemos un trabajo más específico para ver quien está trabajando en ese tema; en la academia o en distintos ámbitos. Por ejemplo, con el libro de hip hop hicimos una especie de “inteligencia” para ver qué revistas existían, qué páginas web, qué espacios, qué festivales…

Diego: Qué M.C.’s… [M.C. (pronunciado “emsi”) significa, en el mundo del rap, Master of Ceremony, es decir, Maestro de Ceremonia. Se considera M.C. a todo aquél que crea y recita letras de rap].

Ezequiel: Hay lectores que se acercan al libro y otros que te exigen mucho más porque no van a librerías o no leen Ñ o ADN. Entonces nos interesa no solo ampliar nuestro espectro de lectores, sino también convocar a personas que no son tan asiduos a la lectura, pero que tienen un montón de intereses que de encontrarlos en una editorial tal vez les entusiasme.

Diego: Es un trabajo extensivo e intensivo. Seguimos al libro desde que se nos ocurre hasta las últimas consecuencias. El hecho de tener una distribuidora tiene que ver con mantener una relación con los libreros y poder acceder a toda la información que proviene de las librerías…

Ezequiel: Poder vender en lugares que no son librerías, tipo disquerías, galerías…

Diego: El hecho de distribuir nosotros, el hecho de investigar antes de publicar forman parte de una posición, una interpretación de que los libros tienen que ser acompañados desde que se gestan hasta que llegan al punto de recepción.

El catálogo de Caja Negra está dividido en tres colecciones: Numancia, Synesthesia y Futuros Próximos. Cada una de ellas presenta una meticulosa selección dónde lo que prima es el diálogo con los lectores y la intertextualidad entre las obras. Dicen Fanego y Esteras que al lanzar su primera colección, Numancia, aún no tenían del todo claro qué era una editorial, ni estaban seguros si tenía sentido estructurar los libros en colecciones. Al fin y al cabo lo que les interesaba eran los inter-géneros. El catálogo entonces empezó sin tener mucha impronta más que aquella que se derivaba del hecho de que era todo material que les interesaba. La coherencia vino a posteriori. Con el tiempo se fue perfilando una colección sin género, sin épocas, sin lengua; con determinada impronta poética y estética, medio experimental, contracultural.
Cuando se decidió armar Synesthesia, la idea de la tarea del editor estaba ya más acabada. En su momento tenían en claro que había determinado tipo de libros que estaban faltando en el mercado editorial; que había mucha literatura buena sobre música en otros idiomas y no había algo así en español. Que si bien había muchos libros sobre cine y crítica de cine, no estaba muy explorado editorialmente todo el universo de escritura producida por los propios realizadores. La propuesta novedosa entonces fue llenar estos faltantes con libros de Kluge, Mekas y Godard, entre otros grandes cineastas; con libros sobre movimientos musicales como el free jazz, el hip hop, el pop, el punk, el rock, la música disco y hasta el “jackonismo” (derivado de Michael Jackson); con libros que se pregunten sobre el rol del sentido de la escucha en la sociedad y la relación entre el arte y la tecnología y libros escritos por compositores de la talla de Morton Feldman y Mauricio Kagel.
La última, Futuros Próximos, es la que fue pensada con una interpretación más clara de colección; con una propuesta más coherente, más programada. Según los editores había una voluntad muy clara de qué es lo que querían hacer. Futuros Próximos obedece a una intuición. En un determinado momento Esteras y Fanego se dieron cuenta que había habido algunas transformaciones bastante veloces y radicales ya instaladas en el mundo contemporáneo y que era necesario proponer cierto tipo de literatura crítica para intentar comprenderlas.
Según Fanego la diferencia entre Numancia y Futuros próximos es que en Futuros Próximos la idea de “colección” precedió a los libros. Primero tuvieron la idea y luego buscaron los libros para esa colección que ya querían que existiera. En cambio, Numancia, fue todo lo contrario: tenían un montón de libros que querían publicar, de distintos géneros, temas y autores, y muy poco claro cuál era el criterio que aunaba a todos esos libros en una colección.

Un poco lo que entendí a raíz de investigar la página de la editorial y leer algunas entrevistas es que el libro es más allá del contenido que tiene. Esa cosa del “objeto”. Me dio la sensación de un culto al libro

Diego y Ezequiel (en coro): Del objeto y todo lo que pasa alrededor.

Sí, como generador de un montón de cosas.

Ezequiel: Sí. Mismo el otro aspecto que trabajamos un poco en este sentido, no siempre pero con muchos libros, son las presentaciones. Con algunos libros -tres o cuatro al año-, hacemos una actividad que tratamos que sea original y que tenga que ver con el contenido y al mismo tiempo lo expanda. Y es otro de los recursos que tenemos para llegar a los lectores.

En este momento tienen distribuidoras en Uruguay, México, España, Chile, Colombia y Perú. ¿Advierten alguna diferencia en la recepción de sus libros en los distintos países en dónde distribuyen?

Ezequiel: Caja Negra siempre tuvo un aspecto que para vender afuera es bastante favorable y es que no es un catálogo local. Es un catálogo para el habla hispana. Por lo que siempre sentimos que teníamos mucho potencial en otros países y nos ha ido bastante bien. Quizás para una editorial que publica a escritores argentinos nuevos es más difícil porque tiene que presentarlos a un público que los desconoce. Nosotros muchas veces sacamos libros que incluso sentimos que los están esperando más en otros países que acá. Nos enteramos que ya había un grupo de estudio sobre tal autor o nos llegan mails preguntando cuando va a salir tal o cual libro… Después obviamente cada país, cada mercado tiene sus propias características. Las de Argentina son, en términos de universo de lectores y de librerías, muy buenas. En otros países es bastante más difícil. Por más que tengas una buena recepción de un tema en Venezuela, por ejemplo, el mercado es mucho más chico y tiene muchas dificultades. Llegamos bien, pero ese universo al que llegamos es más pequeño, más fragmentado y la distribución es dificultosa.

Vi en su página de Facebook que están por presentar en Barcelona Los condenados de la pantalla de Hito Steyerl ¿Suelen hacer presentaciones de los libros en todos los países dónde distribuyen o esta es una excepción?

Diego: Esto en general es algo que sucede con menos frecuencia. Es más ocasional presentar libros afuera y depende de distintas variables. En el único lugar donde intentamos darle una continuidad es en España porque es un mercado donde estamos trabajando hace muchos años con muy buena recepción. Tenemos un distribuidor que confía en el proyecto y un representante de la editorial que organiza estos eventos. En los otros lugares es mucho más ocasional. Tiene que estar asociado a, por ejemplo, la visita de un autor a la ciudad. Viaja un autor al D.F.; a alguien del D.F. le interesa invitar al autor por algún motivo y entonces aprovechamos esa visita para hacer algo. María Negroni viaja a Chile, viaja a Montevideo y entonces tratamos de organizar un evento para promover los libros. Pero en ese caso está vinculado a estas excepcionalidades o circunstancias como los viajes o algún interés más puntual, que a lo que hacemos acá o en España.

Y es que en España además de muchos argentinos viviendo también hay muchos generando/ produciendo espacios de conversación alternativa, ¿no?

Diego: El mercado, el universo de lectores en España se parece mucho al argentino. Los lectores, las librerías, los suplementos culturales; hay todo un sistema de la cultura que aun teniendo sus diferencias tiene bastante que ver con el que hay acá en Buenos Aires. Eso determina condiciones de recepción para los libros bastante análogas o por lo menos que te permiten hacer determinado tipo de trabajo. Ya si uno sale de Latinoamérica es muy distinto. Es muy distinta la cantidad y el tipo de lectores, el tipo de instituciones culturales que están funcionando.

Sí, e incluso cambia la cultura del leer en sí. Argentina es un país dónde se lee mucho.

Ezequiel: Sí, se lee mucho y se lee variado.

Diego: El tipo de libro que nosotros hacemos se produce también en España. En otros países se produce mucho menos y se lee menos también.

Ezequiel: En México dentro de todo se lee bastante, pero otro tipo de lectura. Más clásica, más académica.

Diego: Más novelas de grandes editoriales.

El año pasado recibieron el premio al mejor editor del año. ¿Cuál creen que es el reconocimiento que se les dio con este premio?

Ezequiel: Lo primero para responderte es que el premio lo dan los libreros, sino creo que nunca nos lo hubieran dado. La verdad es que no nos lo esperábamos. No es algo de lobby ni un premio a la trayectoria. Hay muchísimas editoriales con muchos más años. Todo eso me hace pensar que es un premio a la aventura editorial que estamos haciendo, a lo que venimos publicando, a cómo venimos trabajando. En el último tiempo empezamos a publicar más y a tomar más riesgos proponiendo nuevos autores. Y también, a distribuirnos nosotros mismos con lo cual nuestra relación con los libreros mejoró muchísimo. Tenemos un contacto muy estrecho y en general funciona todo bastante bien.

¿Notaron alguna diferencia en la convocatoria a partir de este premio?

Ezequiel: En ese momento hubo bastante cobertura en los medios lo cual nos dio la posibilidad sobretodo de hablar del catálogo, que es algo que nos gusta aprovechar porque en las librerías la tendencia es mostrar títulos y para nosotros más que cada libro en particular lo esencial es el catálogo, por lo que el premio nos sirvió para darle visibilidad al proyecto en ese sentido.

Con respecto a la Feria del Libro, sé que generalmente se presentan con otras seis editoriales. ¿Cómo les resulta a nivel difusión?

Diego: Nos funciona muy bien, sobre todo desde que armamos el grupo “Los 7 logos”. La reunión potenció muchísimo las posibilidades de cada uno. Se armó una referencia. El stand se convirtió en una referencia. Pasa un montón de gente a mirar los libros, gente que antes no se encontraba con los libros de Caja Negra. El hecho que seamos siete hace que los lectores de las otras editoriales vengan a ver nuestros libros y que los lectores de la nuestra vayan a ver los libros de los demás. En términos de contacto con el público la feria es un lugar muy bueno. Después tiene otros problemas. La feria es básicamente un negocio inmobiliario que tiene un metro cuadrado carísimo y hace que cualquier negocio que quieras hacer ahí se dificulte por la gran cantidad de dinero que hay que invertir.

De alguna forma su “competencia” dejó de serlo al armar el colectivo Los 7 logos.

Ezequiel: Sí, creo que coincidimos bastante en que no nos consideramos competencia. Y no por una cuestión idealista sino porque en concreto, -más allá de que una persona pueda dudar entre comprar un libro nuestro o uno de otra editorial independiente-, cada avance, cada conquista, nos beneficia a todos. Si un librero pone un libro de una editorial independiente en la vidriera y vende, al otro día va a poner un libro de otra editorial.

Diego: Todos ocupamos una posición marginal tanto del mercado como del sistema cultural entonces es mucho más lo que hay por hacer, todo el trayecto que hay por ganar, todos los lectores que hay por invitar a dialogar. Es más importante eso que las competencias que puedan surgir al interior. Me parece que la tarea de promocionar el tipo de literatura que nosotros editamos requiere asociarse porque es mucho lo que hay por conquistar.

Para finalizar, si tuvieran que definir el concepto de “editorial independiente”, ¿Cómo lo harían? ¿De quién o de qué es independiente una editorial?

Ezequiel: Es un concepto medio vacío. La pregunta es esa: ¿independiente de quién? Para empezar, nadie es absolutamente independiente de nada. Creo que estas editoriales llamadas independientes al tener una escala más chica tienen mayor libertad para tomar un montón de decisiones respecto de cómo armar su catálogo. No necesitan un rendimiento enorme en las ventas ni tienen que acatar líneas bajadas por alguien desde algún lugar. En ese sentido puede haber una independencia respecto de cómo uno arma su catálogo. Pero hay muchísimas editoriales de las llamadas independientes que no sé si son tan independientes a la hora de tomar decisiones sobre el catálogo por otros motivos. Por ahí por que publican libros subsidiados. Y no es que esté mal, pero si el criterio para decir que una editorial es independiente es ese puede entrar en choque con otro criterio que es el de tamaño.

Diego: Es una denominación bastante oscura en el sentido de que se alude a proyectos que tienen características muy diversas; comparten algunas cosas, otras no. Quizás para mí el mejor modo de entenderlo -o por lo menos el modo que a mí me gusta más entenderlo- es que en general cuando uno piensa en editoriales independientes se presuponen editoriales que desarrollan una tarea de investigación; que proponen sistemas de lectura coherentes, rigurosos; que tienen determinados cuidados a la hora de seleccionar temas, equipos de trabajo, modos de presentación de los libros… Si hay algo que vale la pena en lo que supuestamente está contenido en la idea de una editorial independiente, es ese valor por la investigación, la promoción de determinadas escrituras que por ahí no son las “mainstream”.

Autores publicados por la editorial: Alexander Kluge; Alfred Jarry, René Daumal, Julien Torma, et al.; Andrés Di Tella; Antonin Artaud; Arnaldo Antunes; Arthur Cravan; Baruch de Spinoza; Boris Groys; Claudia Kozak ; David Toop; Ezequiel Martínez Estrada; Georges Bataille, Roger Caillois, Pierre Klossowski, André Masson, et al.; Glauber Rocha; Graham Harman; Harun Farocki; Hito Steyerl; Ian Curtis; J. G. Ballard; Jack Kerouac; Jean Lorrain; Jean-Luc Godard; Jeff Chang; John Waters; Jonas Mekas; Jorge Baron Biza; Joris-Karl Huysmans, Marcel Schwob, Octave Mirbeau, et al.; LeRoi Jones; Louis-Ferdinand Céline; María Negroni; Mark Fisher [Ed.]; Mauricio Kagel; Miguel Grinberg; Morton Feldman; Oscar del Barco; Peter Shapiro; Quentin Meillassoux; Simon Reynolds; Thomas de Quincey; William S. Burroughs.

Para más información: http://www.cajanegraeditora.com.ar/

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