El gallinazo

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El Gallinazo se puede ver hasta el domingo en Pata de Ganso (Zelaya 3122). El musical representa una excelente opción para terminar las vacaciones con los chicos a puro teatro. En la estancia La Pancracia, situada en el medio de La Pampa, viven unas gallinas muy peculiares. A partir de la llegada de Huberto, el gallo enamorado, se desencadenarán una serie de inconvenientes que llevarán a todos a vivir divertidos enredos.

Charlamos con el director Daniel Wendler y con uno de los actores, Marcos Gómez. No solo hablamos de la obra, sino también de lo que significa hoy montar un espectáculo infantil.

¿Qué desafío extra implica para un actor trabajar para los chicos?

Marcos Gómez: Para la mayoría de nosotros, que nunca habíamos trabajado con público infantil, significó mucha incertidumbre, sobre todo por el hecho de no saber cómo iba a ser recibido el trabajo. Si bien esa duda siempre existe cuando uno trabaja en teatro, aquí se hizo más presente. Además, implicó una labor seria y meticulosa, ya que hay que trabajar en un código actoral diferente, en donde la expresión generalmente va por delante, pero a su vez, esa expresión no debe perder verdad. Intentamos producir una obra que sea muy teatral, más allá del género o el público al que sea destinado.
Después, hay un trabajo/desafío que se hace en cada función, ya que el público infantil es muy particular. Cada función es ?de alguna manera? una bomba de tiempo, ya que los públicos son muy diferentes: hay niños que participan mucho, otros que se distraen, otros que gritan…, y uno desde la escena tiene que tratar de incorporar eso y conducirlo hacia lo que se está haciendo para que de alguna manera forme parte de la obra, pero que a su vez no la domine. Hay que estar muy disponible y despierto, trabajar en infantiles implica eso, tener un grado de espontaneidad con el presente y el juego, muy grande.

¿Cómo se prepararon para hacer un musical?

Marcos Gómez: El elenco está conformado por seis actores y tres bailarinas; a su vez, algunos de los actores también cantamos, así que lo que tratamos de hacer en el montaje es ver cómo cada una de estas disciplinas podían empezar a cruzarse: lo principal era producir una obra que sea muy teatral, que tenga canciones y también coreografía. Daniel Wendler (director y actor de la obra) tiene mucha más experiencia en el mundo musical que el resto del elenco, ya que además es bailarín y cantante, así que además de dirigir pudo ir preparándonos en la parte vocal y coreográfica. La dinámica estuvo dada por ensayos semanales de “totalidad”, en donde investigábamos sobre la mixtura y la estructura general de la obra, sumado a ensayos parciales, en donde trabajamos lo vocal, lo coreográfico o lo actoral. Fue otro desafío ya que la mayoría nunca habíamos hecho una obra donde se unan las tres disciplinas y por ende, cada una tiene que estar muy bien desarrollada ya que, si no, se corre el riesgo de que todo quede a medias. Por otra parte, la obra nos fue pidiendo (una vez que estuvo desarrollada) mucha precisión en el ritmo, y el desafío fue y es, entonces, buscar en ese ritmo organicidad y verdad.
Luego, hay algo de la preparación que es siempre individual, y ?por otra parte?, cada uno tiene un mapeo muy diferente en la obra; así que cada uno fue adaptando su preparación en función de lo que debía hacer. En lo personal mi personaje involucra una corporalidad particular con lo que tuve que ir integrando tanto canto como danza a ese trabajo físico y desde allí fui trazando mi recorrido.

¿Pueden hacer una evaluación propia acerca del estado del teatro para chicos hoy?

Daniel Wendler: A decir verdad, es la primera vez que producimos una obra para niños, con lo cual, somos (o por lo menos yo) bastante ajenos al mundo del teatro infantil. Creo que corremos con suerte que en esta temporada hay varias propuestas de gran nivel, que de alguna manera devuelven al teatro para chicos su calidad y nobleza. Creo ?por otra parte? que es muy discutible el término “teatro para chicos”: entiendo que una obra pueda tener un enfoque hacia el público más pequeño, pero también entiendo ?y es esto lo que también se ha recuperado un poco? que la obra tiene que poder entretener y acontecerles a todos. El teatro infantil carga con el karma de que lo que pasa en escena es una joda, una broma, y la reivindicación de esto es lo que veo como muy notable… Hay propuestas geniales, con riesgo, con seriedad…

¿A qué edad está orientada El gallinazo?

Daniel Wendler: Es una obra para toda la familia. Nos interesa apuntar no solo a un grupo etario, queremos que todos puedan disfrutar de la obra: chiquitísimos, grandes, mayores…, que todos puedan venir y pasarla bien.

¿Consideran que el teatro para chicos tiene que dar algún mensaje o dejar alguna enseñanza?

Daniel Wendler: Creo que el teatro para chicos, debería poder correr la misma suerte que el teatro para adultos: el de ser teatro, sin más. Siempre se construye mensaje (no sé si enseñanza), siempre algo se revela, para eso vamos al teatro… Creo que el teatro para chicos tiene que ser vital, creativo y –sobre todo? debe acontecer.

¿Tienen pensado volver con la obra?

Daniel Wendler: Por lo pronto, tenemos pensado venderla para escuelas y eventos puntuales, al menos por lo que resta de 2015. Igualmente, tras finalizar la temporada de vacaciones, debemos organizar el trabajo.

EL GALLINAZO
Vacaciones de Invierno 2015
De jueves a domingo, 16:30
Pata de Ganso (Zelaya 3122)

Ficha técnica

Actores: Ignacio del Vecchio Ramos, Marcos Gómez, Maria Eugenia Bellavi, Daniel Wendler, Vivian Luz, Marianela Follonier
Bailarinas: Natalia López Godoy, Florencia Alonso, Verónica Bozzano

Escenografía: Nicolás Iturbide Schlanch.
Vestuario: Alicia Rau – El Grupo
Iluminación: El Grupo.
Asistente de Dirección: Carolina Rivainera.
Dramaturgia, coreografía y dirección: Daniel Wendler.
Duración: 65 minutos

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