La piel del poema

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“Al poema le incumbe todo, aun la tierra más ingrata/ la prueba más dura.” S.T

La notable dramaturgia de Ignacio Bartolone nos vuelve a atrapar en un entramado de significaciones múltiples. Como en Piedra sentada, pata corrida, nos enfrenta a una lectura desprejuiciada, paródica y absolutamente libre de ciertos mitos de identidad, forjados desde la literatura, los discursos populares y/o la tradición.

Lo que es en apariencia una trama simple (Dos amigas llegan a orillas del Paraná para cerrar un domingo gris y una presencia sobrenatural instala el conflicto: una de ellas es secuestrada. Dos prefectos serán los encargados de salir en su rescate.) se va entreverando por los caracteres complejos de los personajes, la mediación irreverente del humor y los juegos del lenguaje. Esa densidad de significados no se traduce en solemnidad ni en laberintos incomprensibles sino que, por el contrario, el espectador transita la obra con soltura, de la mano de la frescura y la hilaridad. Cabe destacar, entonces, los aciertos de la dirección (también de Bartolone) que lleva adelante una puesta sumamente dinámica y puede guiar con mano firma los trabajos (destacadísimos) de los actores que están siempre al borde, en los límites del lenguaje y de la parodia.

El muelle, la tapera y la embarcación “La Gacela” son los espacios que conviven y se entrelazan en la historia con una lengua que recrea cierto tinte litoraleño, cierta musicalidad extremada que se dispara en la lucha entre la gauchesca y la llamada “alta poesía”. Se oye el Paraná pero también a Juan L. Ortiz y a Ricardo Zelarayán.

En este entrevero discursivo (que es también temático), una constante: la problemática del género (en toda sus acepciones y sentidos) y el cuestionamiento de los lugares comunes y /o enquistados. El “Cautiva-varón, Cacique-mujer” de Piedra sentada… se encuentra aquí, no sólo en el Gaucho Rosa, protector de amores no correspondidos ni comprendidos, sino también en el poeta- policía ( Hay mucho poeta ladrón pero casi ningún poeta policía) o en el comisario enamoradizo.

Una experiencia que es puro goce del lenguaje, puesta en abismo y juego. Hace tan fácil, lo complejo y tan suave la áspera piel del poema que nos genera risa en toda su contradicción, en toda su carga artificiosa y su sutil ambigüedad.

 

Dramaturgia y Dirección: Ignacio Bartolone/Elenco: Karina Elsztein, Cristina Lamothe, Luciano Ricio, Ariel Perez de María, Marcos Ferrante/Música en vivo: Franco Calluso/Vestuario y Escenografía: Paola Delgado/Iluminación:Claudio Del Bianco/Coreografía: Carolina Borca/Asistencia de dirección: Mercedes Vivacqua/ Producción: Malena Schnitzer , Mariu Lombardi/ Asistencia técnica: José María Gómez Funciones: Viernes 22 hs, Sala Batato Barea – Centro Cultural Ricardo Rojas, Av. Corrientes 2038. Entradas: $ 60. viernes 31 de julio, 7 y 21 de agosto, viernes 11, 18 y 25 de septiembre. 

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