*Festival Asterisco* Vampiras Lesbianas

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En el Festival Asterisco bajo la denominación “Vampiras Lesbianas” se pudieron ver en buenas copias tres películas antológicas sobre el tema.
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De repente el verano
Película intensa del gran Joseph L. Mankiewicz, un culto y aclamado director que se ha caracterizado por adaptar a la pantalla grande a escritores como Graham Greene en El americano(1958) impasible, a William Shakespeare en Julio César (1953) y en esta película a Tennessee Williams del año 1959 y con guión de Gore Vidal , tal vez el primer personaje homosexual que el cine norteamericano asumió como tal aparece en este film con el nombre de Sebastian, personaje del cual hablan todos en el film pero nunca se ve, como la misma situación de invisibilidad que vivían los homosexuales en la época del estreno del mismo.
Inmensas actuaciones de Katharine Hepburn, como la millonaria madre de Sebastián negadora y sádica, de Montgomery Clift como el neurocirujano inteligente que buscará todos los medios de evitar una innecesaria lobotomía del personaje de Elizabeth Taylor, condenada por la tía por ser la única testigo de la familia por la muerte de su primo, Sebastián.
El dossier del Festival indica que “la censura norteamericana tenía explícitamente prohibida toda representación de la homosexualidad, pero hizo una excepción en este caso, seguramente porque Sebastian aparece representado de manera abstracta y monstruosa y porque, siguiendo la tradición característica de las criaturas aberrantes en las ficciones clásicas, sufre un final atroz”, una justicia poética a la medida de una moral asfixiante.
Ampliamente justificada la presencia de este director que merecería una retrospectiva para revalorizar sus trabajos.

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La hija de drácula
Representar de una manera tenebrosa al lesbianismo en un personaje sádico como una vampira es un clásico, quizás uno de sus mejores ejemplos fílmicos sea está película en blanco y negro del año 1936 donde la Condesa Zaleska vive un conflicto entre seguir los pasos de su padre (Drácula) o buscar un lugar entre los mortales.
Siguiendo la estética dark elegante de Bela Lugosi (nuestro Gardel en la mira) , Gloria Holden logra una sensual representación de un vampiro en búsqueda del amor intentando, con la quema del cadáver de su padre, iniciar un camino humano y liberarse de la fría soledad de los inmortales. Adivinarán como se resuelve el conflicto pero lo más interesante ese esa estética de la languidez de cierta representación de la inmortalidad como un eterno spleen
Ambientada en el bohemio barrio de Chelsea de Londres, que como el Greenwich Village de Nueva York, eran los barrios donde cierta transgresión sexual era permitida, la película está basada en los caracteres y personajes creados por Bram Stocker donde Van Helsing (Edward Van Sloan) no podía faltar como el implacable caza vampiros.

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El rojo en los labios
Otra representación siniestra y trágica del lesbianismo es a través de la figura legendaria de La condesa Isabel Báthory ( Hungría, 7 de agosto de 1560 / Eslovaquia, 21 de agosto de 1614), figura que fascinó a ciertos escritores como a nuestra Alejandra PIzarnik. Acá es el centro de esta película dirigida por el belga Harry Kümel . Todo empieza con un tren donde Stefan (John Karlen) y Valerie (Danielle Ouimet), están en su luna de miel y hacen el amor de un manera lujuriosa, más cercana a los tips del porno de los 70’ que a una película de terror gótico como las realizadas por la casa Hammer.
El Hotel fuera de temporada parece lúgubre, aristocrático y misterioso (¿La habrá visto Kubrick para su “resplandor”?) allí se produce el encuentro entre la pareja y la condesa húngara Elizabeth Báthory (Delphine Seyrig) llega en un famoso Bristol vendimia, coche manejado por su secretaria Ilona (Andrea Rau), la necesidad de sangre como excusa para el acercamiento sexual de los cuerpos, la tragedia roja está por comenzar donde solo Valerie quedará con algo parecido a seguir viviendo.
Una gran película no tanto por las actuaciones (cierto maniqueísmo del porno de su época) sino por el ojo pictórico del director en el plan visula del film con influencias del surrealismo y el expresionismo.
En clave política, la condesa pertenece a un antiguo régimen parasitario, latifundista que solo puede vivir de la joven Burguesía representada por los recién casados, hay cierto aire nazi en el comportamiento sádico de la condesa que busca en la sistemática matanza de vírgenes una manera (muy Sara Connor ) de impedir madres, de eliminar el futuro.
El crítico Geoffrey O’Brien resume de una manera inteligente el espíritu de la película: Si Fassbinder hubiera hecho una película de vampiros podría haber sido parecido a El rojo en los labios.