Orange is the New Black: todos me miran me miran me miran

0
71

Netflix es la plataforma para ver contenidos por streaming más popular en Argentina. Fundada en 1997, se ha convertido en la principal competidora de la televisión, al punto de marcar tendencias, como la que está adoptando mucha gente que está dando de baja los servicios de cable y consume casi exclusivamente este tipo de formatos.

Con excelentes películas, como la muy recomendable What happened, Miss Simone?, lo que convierte a este recurso en sumamente popular son sus series, donde ostenta ciertas exclusividades. Con opciones para todos los gustos: Downton Abbey, House of Cards, Sense 8, True Detective, Chef´s Table, Knights of Sidonia, The Following, The Walking Dead… una de sus fortalezas es la posibilidad de ver una temporada completa sin tener que esperar a la programación semanal, aunque provocando verdaderos síndromes de abstinencia cuando se concluyen.

Uno de estos fenómenos lo constituye Orange is the New Black, una serie de 39 capítulos y tres temporadas que transcurre mayormente en una prisión de mujeres de baja peligrosidad, llevada a la pantalla a partir del libro autobiográfico de Piper Kerman, editado en 2010 por Spiegel & Grau de Nueva York, titulado Orange Is the New Black: My Year in a Women’s Prison.

orange (1)

La idea y la producción es de Jenji Kohan quien le llevó el proyecto a Netflix y logró volver viral en el core del mainstream de los medios de masa una serie con historias de mujeres perdedoras. No solo es una de las series más vistas en este momento, también tiene su consiguiente mundo en las redes, foros, trailers, memes, gifs, scrapees y demás recursos. Su sitio para Latinoamérica en facebook, tiene 4,5 millones de seguidores.

Claves de su éxito, quizás sean:

1. Comenzar como una historia fuertemente apoyada en el esquema de la pareja protagónica, en relación triangular, con Taylor Schilling, Laura Prepon y Jason Biggs. Ellas garantizaban la inclusión gay, él su comprensión hacia su novia, lo hiper políticamente correcto. Pero lo que hizo ganar a esta serie es transformarse en una narración polifónica, que hizo crecer personajes secundarios, al punto de disolverse los lugares centrales. Esto fortaleció también el juego dramático y la volvió más interesante, al pasar del mundo blanco, anglosajón y protestante a un mundo donde tallaron otros grupos, que en la cárcel logran poner de manifiesto el universo de otras intersecciones: marginalidad y piel, marginalidad y fronteras, marginalidad y creencias religiosas…

2. El equilibrio con el punto de vista omnisciente perfectamente sostenido durante todo el ciclo a través del uso del flashback, que permite introducir historias personales no desde el recuerdo de ellas si no del armado en conjunto.

3. El explicitar tan claramente cómo, en un altísimo porcentaje, las mujeres van presas por ser pobres, practicarse un aborto o internalizar violencias varias, abandono o explotación, desde pequeñas.   En esto están todas por igual, sea cual sea la mini tribu donde explayan sus micro narraciones en la pequeña ciudad enrejada donde viven: blancas, latinas frijoleras, negras, ancianas… Aunque hay un gesto interesante acerca de las relaciones de poder en lo cotidiano, la persistencia de clasificaciones y lugares…

4. El alejarse de los estereotipos de belleza, cuerpo, consumo y símbolos de prestigio en las relaciones entre mujeres, produciendo otras visibilidades que no pasan ya por las bellezas y el desfile de lencería de la mítica L World. Como en una segunda generación, se nota, al menos en Argentina, lo que ha fortalecido el espacio de cierta libertad para pensar la sexualidad. L World ostentaba un extraño récord: era más activo y numeroso el público que movían las redes que la serie en sí misma, convirtiéndose su foro en un espacio donde muchas chicas podían sentirse acompañadas a la hora de expresarse o salir del placard.

5. El pragmatismo político como una de las enfermedades más notorias de las sociedades capitalistas, que se ve especialmente en la tercera temporada cuando, la gestión carcelaria estatal decida “privatizar” el presidio para que sea administrado por una empresa. Lo que sucede es previsible, y dramáticamente verosímil: el trabajo esclavo de las presas como modo de pagarse su estancia y sus gastos, y a su vez, producir ganancia a partir del encierro.

La polifonía también se siente en la rotación de direcciones, con cerca de veinte distintas, entre las que se destacan la de Jodie Foster. Mayormente ha sido dirigida por Andrew McCarthy y Michael Trim.

Hoy, mientras se aguarda el estreno de su 4ta temporada, anunciada para 2016, y con el reciente anuncio de 4 nominaciones para los premios Emmy, sólo queda cantar cada tanto el tema de la serie, You’ve Got Time, compuesto y grabado por Regina Spektor.

The animals, the animals, Trapped, trapped, trapped ’till the cage is full, The cage is full, Stay awake
In the dark, count mistakes…