Tito Andrónico

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El miércoles 15 se realizó la función de prensa de Tito Andrónico de William Shakespeare. Además de disfrutar de la función, el lugar es muy especial: el teatro El convento tiene una historia muy particular, ya que se encuentra dentro del Convento Grande de San Ramón Nonato, monumento histórico nacional que data de 1601. Allí realiza sus funciones el Teatro Argentino de Cámara, una compañía estable, que cumple 20 años poniendo en escena obras clásicas.

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Tito Andrónico, escrita por William Shakespeare en 1593 y estrenada al año siguiente, pertenece a las primeras obras del autor inglés y es la más sangrienta. La trama comienza con el regreso del general Tito, tras su victoriosa campaña contra los enemigos de su patria. Trae como prisioneros de guerra a la reina goda Tamora y a sus tres hijos. Cuando Tito sacrifica al hijo mayor de Tamora para apaciguar a los fantasmas de sus hijos muertos en combate y declina el título de emperador, pone en marcha una serie de venganzas horribles, inhumanas y absolutamente cruentas.

Además de su extrema violencia, la obra presenta un humor que Shakespeare dejará luego de lado en el resto de sus tragedias. Este humor permite sobrellevar ciertas situaciones brutales y muy duras de mostrar en escena: muertes, violaciones, mutilaciones, sin contar la presencia de algunos personajes siniestros, crueles, ambiguos y sin ninguna consideración por el otro.

Como en toda tragedia shakespeariana, además, los protagonistas son seres inevitablemente desdichados a causa de sus errores, pero irónicamente también a causa de sus virtudes, del destino, o de la simple condición humana condenada a sufrir y morir. Las supuestas capacidades de Tito en el campo de batalla no lo ayudan a tomar decisiones correctas; el amor maternal de Tamora da como resultado dos hijos enfermos de violencia; su unión con el emperador Saturnino no es más que un pretexto para planear juntos cómo martirizar a la familia Andrónico. A este cóctel se suma la infidelidad de la reina de los godos, la traición, las intrigas palaciegas y el total despego por la vida humana. El único personaje que encarna la virtud y la inocencia es Lavinia, la hija de Tito, pero paradójicamente es la que más humillaciones y dolores sufre.

Relacionado con lo anterior, Shakespeare sigue el precepto aristotélico de poner en escena un héroe admirable pero imperfecto, de modo que el público pueda identificarse con alguien que actúa bien y mal, como cualquiera de nosotros.

La puesta es despojada pero muy ajustada a la obra original: la iluminación y los diferentes planos espaciales, así como ciertos objetos en escena, permiten poner frente al espectador tiempos y lugares diferentes de una manera muy bien resuelta en lo visual.

Excelentes todas las actuaciones que ponen de manifiesto la caída de Tito desde su triunfo inicial hasta su decadencia física y mental; la transición de Lavinia desde su inocencia hasta el extremo dolor; la locura de los hijos de Tamora y su relación enfermiza con la madre; la debilidad y la estupidez de Saturnino; y el aparente equilibrio de Lucio. Un párrafo aparte merece La oscuridad, cuyos hilos tejen el destino de los personajes haciendo aflorar lo peor de cada uno.

Muy recomendada esta versión del clásico shakespeareano por la obra en sí misma y porque nos permite enfrentarnos a las pasiones humanas en su estado más puro, lo que obligadamente nos lleva a reflexionar sobre nosotros y nuestro mundo de hoy.

Ficha técnica

Elenco por orden de aparición: Fernando Blanes (Tito Andrónico), Fernando López (Lucio Quirón), Mimi Ferraro (Tamora), Adrián Sett (Demetrio – Saturnino), Pam Morrison (Lavinia) y Oscar Sandoval Martínez (La oscuridad)
Escenografía, vestuario y diseño de luces: MB-MB
Diseño Gráfico: Adrián Sett
Prensa y difusión: Laura Castillo
Adaptación, puesta en escena y dirección general: Martín Barreiro

Sábados 21 h
TEATRO EL CONVENTO
Reconquista 269
Informes y reservas: 4264-1101
Entradas: $ 100. Descuentos jubilados y estudiantes: $80
www.teatroelconvento.com.ar