Bacterias de felicidad

0
35
Rouge Moon

LAS BACTERIAS DE FELICIDAD de MARTA ARES

Escribe el Curador Mariano Levat en el catálogo de la muestra “Organic&Tangible” que la argentina Marta Ares realizara, junto a la emergente Montserrat Urgell, en la galería Rimonim de Miami el pasado mes de noviembre.

“El arte pictórico, en su planicie extendida de sensación visual y teatralidad, está atravesado a lo largo de la historia, por una irremediable suntuosidad ligada a los sentidos en general, más allá del sentido de la vista; y la fotografía no escapa a este concepto cosmogónico de la forma y el color.

En las obras de Marta Ares coexiste una invitación implícita a la observación y a la danza, artes que por cierto, animan la más variada precognición del saber y del sentir y del saber sentir ante una mancha amorfa, crómica, repleta de significado.”

Las grandes fotografías, de inequívoca identidad, evocan en la creativa mente de Levat, la esfera de un microscopio, como si le fuera revelada una ‘colonia bacteriana de felicidad’ donde el topos linda con un espacio orgánico de luz capaz de regenerar la dispersión y el contorno de los globos de color, en un mundo compositivo funcional y concreto, pero nunca exento de vigor y dinamismo.

Ares propone, mediante el uso de imágenes, música y movimiento en su conjunto, un mecanismo para energizar al espectador, definitivamente para animarlo. Para ello, la artista ha recurrido y se ha valido de estudios científicos que investigan el impacto de la forma y el color, y de su influencia en nuestro cuerpo y nuestra mente, creando videos tales como “Rouge Moon” y “Karamelito” entre otros.

“Me interesa cómo se relacionan los fenómenos sensoriales y los estados de ánimo”, dice Ares, “cómo influyen formas y colores en el cuerpo. En lo físico, lo psicológico y lo metafísico. Estas obras, le hablan al cuerpo. Hay en ellas algo molecular, de movimiento, de gestación…
Me dijeron que te hacen cosquillas en los ojos. Puede ser… ”

El Video Ambient es una forma de arte emergente que es simple de describir, pero difícil de lograr. Son trabajos que están diseñados para transcurrir en el fondo de nuestras vidas y sin embargo deben poder recompensar nuestra atención en un momento dado. En la misma línea que la música ambiental de Brian Eno, las imágenes “deben ser tan fáciles de ignorar, como de ser advertidas” y sin embargo, cada vez que son percibidas, deben tanto irradiar el placer visual de un vistazo fugaz, como permitir una mirada más directa o la observación propia de un largo momento de contemplación. Tiene tiene sus raíces en la historia del cine experimental y videoarte, pero es también una expresión artística evolutiva, muy en el espíritu del concepto de “intermedia” de Higgins – una que se independiza de más en más del enfoque renacentista de compartimentalizar el arte para pronunciarse en medios emergentes coherentes que se encuentran dentro de y entre otras formas existentes del arte. Algunos artistas incluso lo asocian con “Video Pintura” y el concepto trazado a partir de los trabajos psicológicos y filosóficos de Hillary Lawson ya que se encuentran cómodamente instalados dentro de un espacio de estética que reúne al arte plástico, la fotografía, el cine y el vídeo.

El videoarte es parte de este cuerpo de trabajo que Levat bautizó con el nombre de “bacterias de felicidad” que también integran cuadros, fotografías y cajas de vídeo pintadas a mano, y aluden al simple acto de mirar en un microscopio para descubrir que el mundo micro es increíblemente hermoso, activo y vivo.

Marta es enérgica y firme a la hora de forjar esa idea de vida en los ojos y en el cuerpo. Nos pone de frente a estas manchas amorfas, intensamente llenas de color y significado, que anulan los límites del intelecto y nos sumergen de cabeza en el ritmo orgánico del observador.

Rouge Moon y todo el conjunto de obras, han sido creados con ese mismo propósito, el de irradiar luz y avivar el adormecido sentimiento de vida para no sucumbir al mensaje de miedo subyacente en los medios de comunicación en estos días.