Marcelo Pombo, un artista del pueblo

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A Marcelo Pombo se lo percibe minucioso en el hacer, prolijo en las terminaciones y los bordes, obsesivo y parsimonioso. Y esto, aún cuando el material con el que trabaja puede no tener la “nobleza” de los materiales y los oficios “conservadores” del arte. Porque Pombo aplica, recorta, junta, yuxtapone, interviene fragmentos de cortinas de hule, una tabla de fórmica con quemadura, discos vinilos con aplicaciones de recortes de revistas, pelotitas de telgopor, cartones de packaging, monederos de plástico u objetos de cotillón. En esa reutilización de objetos de uso cotidiano, pero no tomados al azar, hay un esmero y un cuidado en que no se note justamente su pobreza o aún mas, su efimeridad.

La Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, que recomendamos visitar más allá de toda exhibición casual, presenta, hasta agosto, esta muestra titulada Marcelo Pombo, un artista del pueblo, reuniendo un importantítisimo conjunto de obras del artista argentino desde sus inicios en la década de los 80 hasta la actualidad. La curaduría es de Inés Katzenstein.

Casi todas las obras de los años ´80 y ´90, buena parte mostradas en el ya mítico Centro Cultural Rojas de Gumier Maier. Por lo pronto, un acierto mezclar las de sus amigos, contactos o correspondencias: como las de Benito Laren, Fernanda Laguna, Alfredo Londaibere, Miguel Harte, Jorge Gumier Maier, Pablo Suárez, Alberto Goldenstein y Omar Schiliro.

Siete temas en torno a su práctica personal social, educativa y de militancia, conlas limitaciones de los 80´, son encerrados en grandes cubos blancos que se insertan en la sala del primer piso de la Colección a modo de habitaciones, una al lado de la otra y a las que se acceden por un pasillo en paralelo al río. Mujeres y técnicas “femeninas”, niños y niñas alienados por la publicidad, los pobres, los artesanos, los jóvenes productores de fetiches, y los artistas conservadores o provincianos todos ubicados en estas “burbujas espaciales”. Esta elección curatorial resulta en todo caso bastante audaz, en el sentido de un encierro contenido de objetos que entran en relación con algo que en la muestra se llama “pueblo”. Claro, este “pueblo” al que refiere el título, polémico seguramente, tiene que ver con los niños, las mujeres y sus trabajos, los gays y los pobres. Ahora bien, para esta curaduría, el pueblo es la gente? Son las prácticas en lo cotidiano? Resultante cada una de las prácticas biográficas del artista? Aquí lo kitch (categoría bien de los 80) ya no lo es (cajas de Cepita con moñitos, baldosas con moñitos, moñitos) y bordea lo light, y lo gay (los dibujos?) está por verse porque pareciera quedar en mera referencia histórica. También esto ha cambiado. Categorías extrañamente pensadas, como la de Arte Regional que “en realidad alude a algo mucho más amplio que el arte argentino o el de América Latina: a todas las interpretaciones modestas y provincianas del canon moderno que florecieron en todo el mundo por más de un siglo.” Regional es marginal, lateral? De Solano a la Universidad Di Tella a la Colección Fortabat. Recorrido interesante por donde se lo mire.

La gran muestra de Pombo en Fortabat es prolija y alegre, una exhaustiva catalogación que pone aún más en valor una obra irónica y retoma los hilos de una posible historia del arte argentino de los últimos 30 años para pensar que las minorías también conforman, con su aparato crítico, esa misma historia a la que raramente tuvieron acceso.

Paisaje Azul, 1993. Acrilico azul con marco prefabricado laqueado  cajas de aspirinas, gomaespuma,  carton y tela escocesa.
Paisaje Azul, 1993. Acrilico azul con marco prefabricado laqueado cajas de aspirinas, gomaespuma, carton y tela escocesa.
S/T 1990, tabla de formica queda, cartones de cepita y esmalte.
S/T 1990, tabla de formica queda, cartones de cepita y esmalte.
Caja de Cepita con moñitos y esmalte
Caja de Cepita con moñitos y esmalte

 

Manifestacion flotante 2006 esmalte sobre panel
Manifestacion flotante 2006 esmalte sobre panel

pombo