Eiji Tsuburaya: el creador de Godzila y Ultraman

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“Un día haré una película de monstruos como esa” (Tsuburaya después de ver King Kong 1933)

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Hace dos días un doodle de Google hizo mención al aniversario del natalicio de Eiji Tsuburaya, el más famoso creador de monstruos y efectos especiales del Japón y uno de los más grandes del Planeta Cine comparable al genial Ray Harryhausen.

Nacido el 7 de julio de 1901 y muerto en 1970 Tsubaraya tenía un talento por la mecánica y la construcción en miniatura, destreza que utilizó para construir su primera cámara de cine cuando era un niño.
A los 19 años comenzó a trabajar como asistente de dirección y en 1938 se convirtió en el jefe de Técnicas de efectos visuales en la Toho Tokyo Studios, estableciendo un departamento independiente de efectos especiales en 1939.
Durante los años de la Segunda Guerra Mundial fue el encargado de los efectos especiales para toda la producción filmográfica de la oficina propagandística, creada por el gobierno imperial, donde además se había especializado en model making: representación a escala de una ciudad o evento. Indica la leyenda que su representación tridimensional del bombardeo a Pearl Harbor era tan impresionante que fue llevada a EEUU por oficiales norteamericanos para ser utilizada en imágenes para los noticieros.

Terminada la guerra ese compromiso con su país se convirtió en un obstáculo para encontrar trabajo. Debido a esto creó su propia compañía, Tsuburaya Visual Effects Research, trabajando en películas de otros estudios hasta que volvió al Estudio Toho en la década de 1950 desde donde desarrollo su etapa profesional de mayor producción artística.

Godzila
Godzila

Después de las dos bombas atómicas lanzadas por la aviación norteamericana en Nagasaki e Hiroshima, el Japón miró al abismo a los ojos, conoció en carne propia el uso de la ciencia y de la tecnología para matar millones. De repente los japoneses y su cultura ancestral fueron los primeros en ser arrastrados violentamente a la peor cara del futuro.

Estrenada en el año 1954 Godzila fue producida y distribuida por Toho Company Ltd. Y dirigida por Ishiro Honda, con efectos especiales a cargo de Tsuburaya, mismo año del estreno de la multipremiada “Los siete samuráis” recordada película de su compatriota Akira Kurosawa. Japón comenzaba una etapa de reconstrucción.
Godzila era un monstruo mitológico con forma de mega dinosaurio mutante que tira fuego por los ojos y cuyos ataques sucesivos a Tokio se parecen al ataque a Manhatan de King Kong (1933) del cual Tsuburaya era fanático, pero mientras que el gorila gigante era una versión de la bella y la bestia, Godzila era un gigantesco Frankestien producto de las bombas nucleares cuyo objetivo es exterminar al ser humano.

Sus imágenes aterradoras, ciudades en llamas, miles de alarmas sonando, hospitales demolidos, niños y mujeres en peligro eran imágenes familiares para los japoneses como más de cincuenta años después podrían serlo para los habitantes de Nueva York luego del desplome de las torres gemelas en el atentado del 11S.

Ese mismo año se estrenaría 20.000 leguas de viaje submarino basada en la novela homónima de Julio Verne, producida por Walt Disney, dirigida por Richard Fleischer con Kirk Douglas y James Masoncomo actores que usó la técnica de animación stop-motion para recrear los monstruos del insondable fondo del mar que haría de Ray Harryhausen una leyenda entre los animadores del siglo 20.

Tsubaraya que conocía el stop-motion optó por emplear un enfoque diferente, construyó un traje de dinosaurio látex, fortificado con mástiles de bambú cuyo peso y textura haría imposible tomas de más de tres minutos para no extenuar/asfixiar a los actores que vestían dichos trajes.

Tsubaraya también fue el gran artífice de generar un prodigio de una Tokio en miniatura que era destruida por Godzila, el éxito de la película generó toda una serie de numerosas continuaciones algunas de los mismos Honda y Tsuburaya como la fastuosa Godzila contra King Kong de 1962 llegando hasta las versiones de Hollywood de Roland Emerich (1998) y la del año pasado de Gareth Edwards que carecen de ese alegato antinuclear de la original.

ultraman
Ultraman

Decidido a probar suerte en solitario, Tsuburaya se independiza de la Toho y funda su propia productora, la Tsuburaya Productions, lugar desde donde producirá la serie Ultraman.
La serie de ciencia ficción sale a la luz en 1966 y contaba con 39 capitulos que terminaron en 1967. Ultraman es un gigantesco superhéroe que pelea con invasores extra large del espacio exterior., el mismo es un extraterrestre que encarna en un humano, aquí Tsuburaya está abrevando en Superman, el comic estrella de los norteamericanos que se difunde a escala planetaria.

Proveniente del planeta nébula M78, Ultraman llega a la tierra para defenderla de monstruos prehistóricos y mutantes, el tema nuclear sigue siendo un topic pero esta vez en forma tangencial. Algunas de las características especiales de los “ultra” es que poseen una cresta que está en la parte delantera o hacia la parte trasera de la cabeza, tienen los ojos amarillos, y tiene una luz parpadeante en el pecho que denota la cantidad de “energía” o “poder”.

Tsuburaya no quedó conforme con el producto, a pesar del éxito, consideraba que el nivel era demasiado infantil, y decidió probar al año siguiente con una variación más adulta del mismo tema que no obtuvo el reconocimiento en la audiencia, así el mago de los efectos especiales tuvo que volver a sus rutinas habituales de Ultraman y nunca más tentó suerte en variar el producto -, con el tiempo se convirtió en la serie más celebrada de la saga, y un fenómeno de culto a nivel internacional.Sin embargo la impronta de violencia y destrucción iniciada con Godzilla nunca desapareció de sus productos por lo que considerando la ingenuidad de la televisión infantil de aquel entonces, ver al héroe mutilando a sus enemigos debía ser una experiencia algo shockeante.

Un ejemplo de el mensaje de Tsuburaya se puede sintetizar en el capítulo 12, donde, la raza Spehl llega a la Tierra en la búsqueda de una cura desesperada para la contaminación radiactiva que destruye sus cuerpos y ha arrasado su mundo; y el método que encuentran es a través de inyectarse sangre humana. La protesta de los sobrevivientes de Nagasaki e Hiroshima hizo que ese capítulo haya sido censurado y solo visto allende Japón en contadas oportunidades. Obsesionado con revivir el holocausto nuclear a escala ficcional para generar conciencia.

GODZILLA VS. THE THING, Godzilla, 1964
En el tamaño está la clave

La influencia de Godzilla y Ultraman en series como los Power Rangers, Pokemon y Mazingers y en películas como Pacific Rim de Guillermo del Toro (quién dedicó a Ishiro Honda y a Ray Harryhausen su película) sugirió una renovación del interés por un monstruo super giant tangencialmente también se observan referencias en la saga Tolkien del neocelandés Peter Jackson y en películas como Cloverfield de JJ Abrams.

Con el traslado de la franquicia de Godzilla de Japón a Hollywood el tamaño de Godzilla crece ficción tras ficción, año tras año como si fuera una metáfora de un orden planetario que se uniforma monstruosamente detrás del mercado.
Ese pacifico tan turbulento y desolador de gigantescas guerras navales, espantosas explosiones nucleares y violentos Tsunamis sea desde hace unas décadas el lugar de una nueva producción tanto material como ficcional tanto desde Los Angeles con el reinado de Hollywood como el más grande distribuidor de ficciones en el mundo o de la industria inteligente desde Silicon Valley, California, auspiciando la profundización de la conexión virtual del mundo. No es casualidad que el navegador Mozilla además de ser la contracción de Mosaic Killer sea además un homenaje al Mega mutante de marras.

la nevada mortal
La lluvia negra y la nieve mortal

En las huellas simbólicas de una ficción podemos observar el probable destino de una nación. De un Japón con pasado imperial, su reconstrucción y grandeza pasó por hacerse grande tanto en el mercado como en la industria del cine haciendo de la convivencia con los peligros nucleares un hábito sino recordar el desastre nuclear de fukushima en el 2011. Quizás si leyéramos en esa clave nuestro Eternauta de Germán Oesterheld observaríamos que la guerra contra la sociedad civil y la desaparición de las personas ya estaba ahí desde 1957 en sincronía con los monstruos mutantes de Tsuburaya y su pesadilla nuclear.

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