Festival Asterisco 2015

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Se presentó hoy la programación en competencia de la nueva edición del Festival Asterisco que empieza el 14 de julio.

Las SEDES AUDITORIO “LEONARDO FAVIO” (Biblioteca del Congreso)
BAMA CINE
CINE GAUMONT
ENERC
MALBA CINE
KINO PALAIS (PALAIS DE GLACE)

Competencia largometrajes

Do I Sound Gay? (Estados Unidos – 2014 – David Thorpe)
¿Existe un tono de voz fuera del closet? ¿La orientación sexual determina una tonada? ¿Hay un timbre de voz gay? Algunas de estas preguntas suenan en la cabeza de David Thorpe, quien las pronuncia en voz alta en este documental cuya primera persona del singular se vuelve plural. Incorrectamente disconforme con su propia voz, Thorpe decide investigar sobre su tono, en un periplo que le llevo? mucho tiempo y en el que reu?ne a las voces de amigos, transeu?ntes, comediantes como Margaret Cho, actores como George Takei y profesionales lingüistas y fonoaudio?logos, incluyendo a una especialista en entrenar voces de estrellas de Hollywood como Robert De Niro. A partir de la indagacio?n generacional de
la cultura americana y la influencia de Truman Capote y Liberace o los villanos de Disney, pero tambie?n teniendo en cuenta las particularidades de la propia biografi?a, el cineasta logra atravesar distintas capas de la experiencia de un tema parado?jicamente silenciado. Estigma y homofobia, pero tambie?n construccio?n de una identidad: el sonido de la voz esta? pensado con la suficiente libertad para asumir y enfrentar los prejuicios propios y ajenos tanto como para elevar el grado de inteligencia propia y ajena. Diego Trerotola

De Gravata e unha vermelha? (Brasil -2014 – Miriam Chnaiderman)
“Ni varón, ni mujer, ni XXY, ni H2O”, canta nuestra poeta Susy Shock, y en esa breve y lúcida frase se resume el espíritu de De gravata e una vermelha. Chnaiderman construye este documental a partir de entrevistas a personajes ilustres como Ney Matogrosso, Laerte Coutinho y la estrella Roge?ria, e incluye a jóvenes diseñadores de ropa, cantantes, performers, maestr*s y foto?graf*s. Transexuales, transge?nero, transformistas, cross dressers, tod*s cuentan parte de su vida y la forma en que llegaron a ser quienes son atravesando los prejuicios de una sociedad heteronormativa, binaria y patriarcal. Para cada un* de ell*s el camino fue distinto, pero entre todos estos testimonios se arma una revelación única y necesaria: no podemos seguir educando a niños y niñas en la heterosexualidad obligatoria. La identidad de género y la sexualidad son móviles, deben ser espacios de libertad que se transitan con alegría, nos dice la psicoanalista y realizadora Miriam Chnaiderman, y apoya esta revelación con un despliegue visual que incluye películas de Ed Wood, decorados saturados en brillo y tonalidad, vestuarios que parecen de otro planeta, luces de colores que explotan la pantalla y los sentidos, shows en vivo que llenan de energía, menciones a Pasolini, Barry Lyndon o Kubrick, y una banda sonora tan queer como vigorosa. Albertina Carri

Dólares de arena (República Dominicana – 2014 – Laura Amelia Guzmán, Israel Cárdenas)
Si hay algo por lo que el film Do?lares de arena merece ser visto y agradecido es por la actuacio?n magistral de Geraldine Chaplin, que acepta con increi?ble generosidad el papel de una vieja dama francesa que, en lo que se considerari?a el ocaso definitivo de una vida, decide reencontrar la posibilidad del amor y el deseo en una joven dominicana sin otro recurso que su belleza, recreando asi? una historia de intereses cruzados –afectivos y económicos – en la playa de Santo Domingo donde ella se ha retirado. Los directores tomaron la decisio?n de ir lo suficientemente lejos, recorrer la piel gozosa de la anciana, sus arrugas, sus manchas, sus depresiones; documentar el abrazo contrastante con la anatomi?a firme de la mulata Noeli? (Yanet Mojica). El cuerpo expuesto de Anne (Chaplin) opera como discurso sobre la vejez sexuada en detrimento de la “vejez correcta”, aquella que, si se revela enamorada o apasionada, debe quedar para el ojo discreto de la ca?mara en el primer plano de un rostro en el que el deseo es insinuacio?n o sufrimiento. Alejandro Modarelli

El Hombre Nuevo (Uruguay -2015 – Aldo Garay)
“Cuando no tene?s con que? coser, mejor es sacar”, dice Stephania, y con un cuchillo acomoda el vestuario que carga en un carro de compras, entre la intemperie y las pensiones baratas que no siempre quieren abrirle la puerta. Asi? enuncia la estrategia del despojo y, a la vez, una e?tica que sostiene toda la peli?cula de Aldo Garay, que sigue a su protagonista como espera?ndola, como si quisiera desaparecer detra?s de ella. Stephania fue un nin?o modelo, alfabetizador de adultos a sus siete an?os durante la revolucio?n sandinista, objeto de una adopcio?n por parte de una pareja de militantes tupamaros que lo criaron en Uruguay y lo dejaron sin contacto con sus siete hermanos, y expulsada de su casa cuando se decidio? a encarnar su identidad de ge?nero y quedo? abandonada a la marginalidad que puede leerse en la trayectoria vital de la mayori?a de las travestis. Sin e?nfasis pero con la crudeza de lo que se expone por si? mismo, aparecen la discriminacio?n, el sexo pago, el trabajo ma?s que informal en la edad adulta y la an?oranza por aquellos suen?os revolucionarios de los que Stephania fue parte. Sin embargo, el supuesto “hombre nuevo” de los ideales de las de?cadas del sesenta y setenta se revela con la crueldad que impone ese masculino hegemo?nico que solo deja para ella exclusio?n y desarraigo. Marta Dillon

Heterofobia (Argentina – 2015 – Goyo Anchou)
La trama podri?a resumirse asi?: el joven Mariano sufre un desengan?o violento con un amigo heterosexual, que desencadena su odio contra el orden (patriarcal) del mundo y finalmente encuentra la paz, esperando amorosamente la revolucio?n. Pero lo singular de esta peli?cula no se agota en su tema sino en la forma elegida por Anchou para contarlo: la odisea de Mariano se despliega en una superposicio?n literalmente infinita de texturas visuales y sonoras, propias y ajenas, en contrapunto casi permanente con una narracio?n en off que procura (y logra) transformar todo lo banal en extraordinario. La mu?sica acompan?a todo ese recorrido e irrumpe en la imagen de manera recurrente, por lo general en forma de guitarra, creando el clima necesario para cada fragmento ante nuestra mirada, generalmente ato?nita. El resultado tiene algu?n parentesco con la obra de Ernesto Baca y con algunas experiencias del Neoexpresionismo Digital, el movimiento instigado por Ricardo Becher. Pero en lo esencial es felizmente inclasificable, porque Anchou tiene su propia poe?tica, una forma personali?sima de combinar la gravedad con el desparpajo, una e?tica de la insolencia. Fernando M. Pen?a

Je Suis Annemarie Schwarzenbach (Francia/ Suiza – 2014 – Véronique Aubouy)
De belleza andro?gina y un charme melanco?lico que avivaba pasiones (la de Carson McCullers, por ejemplo), Annemarie Schwarzenbach (1908-1942) fue una escritora de singular lirismo, foto?grafa, reportera, trotamundos y arqueo?loga suiza. Decididamente antifascista –mal que le haya pesado a su madre, simpatizante nazi –, lesbiana, morfino?mana y amigui?sima de los “terribles gemelos” Klaus y Erika Mann, no es de extran?ar que su intensa y breve vida sea recuperada. Empero, a diferencia de documentales como Une Suisse Rebelle, de Carole Bonstein, o textos como Ella, tan amada, de Melania Mazzucco, Je suis Annemarie Schwarzenbach suspende la intencio?n meramente biogra?fica. Aqui?, “el a?ngel inconsolable”, como la definio? Roger Martin du Gard, deviene en evocacio?n celeste que “gui?a” excursiones experimentales, alucinados juegos de rol. Apenas un prisma, un pretexto que sirve a la realizadora francesa Ve?ronique Aubouy para sostener la situacio?n de casting como ge?nero e interrogar –no sin cierta ingenuidad– el eros, las identidades en tra?nsito, la utopi?a de la libertad, basando su bu?squeda en las historias de las jo?venes actrices y los actores convocados. Oscilante entre la memoria i?ntima y la semblanza, entre la telerrealidad y la dramatizacio?n, entre el voyeurismo y un juego de circo, el ambiguo resultado intenta la identificacio?n empa?tica con un personaje tan atractivo como complejo. Y, de contar con la buena voluntad de su audiencia, probablemente lo logre por momentos. Guadalupe Treibel

Land of Storms (Hungría / Alemania – 2014 – Ádám Császi)
En los partidos de fu?tbol o en los vestuarios alemanes, Szaby soporta las reglas y el acoso de un entrenador sa?dico, aunque el clima que encuentra cuando regresa a su ru?stico pueblo hu?ngaro no es menos violento. El traslado del protagonista apenas tiene una mencio?n irrelevante, porque no es este un film de trayectos geogra?ficos, ya sean fi?sicos o psicolo?gicos. En este sentido, la mencio?n de que la ficcio?n se basa en un hecho real no apunta al documento sino al dato poli?tico que subyace en los acontecimientos que empujan los sentimientos y la pasio?n hasta precipitarse. Uno de los me?ritos de A?da?m Csa?szi es su manejo virtuoso de los espacios por los que mueve a personajes que no terminan de encontrar un lugar definitivo para vivir con plenitud ya no su identidad, sino su eleccio?n sexual. Los paisajes, climas e interiores tienen aqui? la densidad que les otorgan los cuerpos en su desplazamiento, como en la tradicio?n del mejor cine hu?ngaro. La concentracio?n en esos cuerpos masculinos no rompe, sin embargo, un tono reflexivo y de intenso erotismo a la vez. Notable dosificacio?n del tiempo narrativo que finalmente certifica un sutil pasaje, para los protagonistas y los espectadores: el que va de la incertidumbre a la inquietud, tal cual sucede con los circuitos de la pasio?n amorosa. Ana Amado

Night Flight (Corea – 2014 – Leesong Hee-il)
Night Flight transcurre en ese espacio privilegiado de lo narrativo que es la adolescencia, ese momento en que la subjetividad se ve trastocada por un deseo desconocido y, por lo tanto, se devela como inco?modo e inconfesable. Aqui? dos amigos de la infancia se enfrentan, entre si? y a ese deseo, de manera descarnada, violenta, desbordada y confusa. El deseo homoero?tico es tan irreverente y demencial como la realidad que padecen ambos en un vuelo oscuro que no parece tener fin. Hay una desenfrenada presio?n por parte de los adultos que los rodean por convertirlos en personas exitosas y, aunque para las familias de cada uno el concepto de e?xito no es el mismo, si? se juega a fondo una necesidad de convertir a esos adolescentes en li?deres de algo. Ser el ma?s fuerte de la pandilla o ser el que entra a la universidad ma?s prestigiosa de Corea: la presio?n que se ejerce sobre ambos protagonistas solo puede derramarse en crueldad y ostracismo. La maniobra e?pica y visual a la que nos expone Hee-il Leeson hace referencia a un cine que aqui? ha circulado mucho por festivales pero que en este caso va un paso ma?s alla? y despliega en su puesta una intimidad psicoafectiva muy poco transitada, encarnada por personajes que vacilan entre la intimidad del deseo y su posicio?n social, entre la subjetividad y una realidad en ruinas, entre la violencia y lo entran?able.
Albertina Carri

The Duke of Burgundy (Reino Unido -2014 – Peter Strikland)
El coleccionismo de insectos como meta?fora del sexo parece ajeno, pero si se piensa en el acecho paciente, en la violencia pequen?a y precisa que se requiere para fijar a la presa con alfileres, en la mezcla de horror y deslumbramiento que hay en el cuerpo peludo de cada polilla y mariposa, algo hace contacto y saltan chispas. Algo como una perversio?n elegante, la misma que reu?ne a las protagonistas de The Duke of Burgundy en una casa de ubicacio?n tan imprecisa como los suen?os. Cynthia (Sidse Babett Knudsen) es la que manda, usa tacos altos, medias translu?cidas y polleras entalladas, y aunque a veces le toca castigar a la mucama por no haberle lavado como corresponde las bombachas de encaje, la vacilacio?n con que obedece los pedidos de Evelyn (Chiara D’Anna) hace tambalear los roles. Evelyn es la que limpia, llega a la casa de su amante en bicicleta y con una capa que le da un aire de colegiala sumisa. Le gusta que la patrona la ate y le aplaste la cara entre las piernas. El movimiento entre las dos, ese aleteo que va y viene del erotismo a la crueldad, es lo que Peter Strickland –un obsesionado del sonido– trata de capturar con morosidad de entomo?logo en un clima alucinado, pautado por vuelos de polillas y chillidos de insectos.
Marina Yuszczuk

Competencia cortometrajes

Afirmar con ello otro mundo (Argentina – 2014 – Melisa Aller)
been too long at the FAIR (Estados Unidos – 2015 – Charles Lum & Todd Verow)
Como pez en el aire (Argentina – 2015 – Fredo Landaveri)
Cosmic Anxiety (Italia – 2015 – Renato Muro)
El novio actual (Argentina – 2015 – Martín Shanly, Jerónimo Quevedo)
Happy & Gay (Canadá – 2014 – Lorelei Pepi)
Kumu Hina: A Place in the Middle (Estados Unidos – 2014 – Dean Hamer, Joe Wilson)
O Clube (Brazil – 2014 – Allan Ribeiro)

Competencia Work in Progress

Estero Profundo (Jonatan Villar)
Hoy partido a las 3 (Clarisa Navas)
Karma (Damián Erviti)
Las Lindas (Melisa Liebenthal)
MOCHA (Francisco Quiñones Cuartas, Vida Morant y Miguel Nicolini)

No es de maricas llorar (Diego Schipani)
Príncipe y Príncipe… y otros cuentos (Nicolás Sorrivas)
T y el canto de Lilit (Emilia Faur)

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