“En la dictadura se hizo presente cierto fascismo artístico”, Galo Ontivero

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No hay terror más fuerte que el miedo a nosotros mismos: básicamente, esto es lo que sienten Olga y Pedro, quienes huyen de la persecución militar durante la última dictadura y que deberán enfrentarse a otra guerra, la que generan sus propios vínculos. Galo Ontivero estrenó hace muy poco Ilusión protagonizada por Pepa Luna, Emiliano Masella, Paulo San Martín, Sabrina San Martín y Luis Alberto Rego. La obra se puede ver todos los viernes a las 2130 en el Patio de Actores (Lerma 568).

Galo nos habla de su obra, de la dictadura, de los vínculos y de su propio proceso de escritura.

¿Cuánto de autobiográfico tiene Ilusión?

La obra nace en el taller de dramaturgia de Susana Torres Molina, en la maestría de dramaturgia UNA. Susana nos pide trabajar una obra teniendo como marco la dictadura militar, entre otros temas propuestos. Entonces, a partir de un recuerdo de la niñez, surge un relato que se cruzaba entre discusiones de mis padres sobre una pareja de actores que, huyendo de los milicos, habían muerto en las cercanías del Manzano histórico en Tunuyán. Podría decir que lo autobiográfico es la escucha de ese relato, aunque, para ser honesto, son las discusiones entre mis padres lo verdaderamente autobiográfico: eso que resuena en mi memoria y en mis emociones, lo que me desnuda como autor en la obra.

¿En general sos de apelar a la memoria emotiva o a tus recuerdos para escribir?

No siempre. Aunque es cierto que todos mis trabajos como autor tienen algo de mi vida. Lo cierto es que a veces los trabajos parten de una película, de un texto, o de una escena que veo en la calle. Luego empiezo a escribir, y tarde o temprano se cuela algo de mi vida. Así es el proceso, que se reitera pero que no lo estoy pensando a priori. Luego, a veces, demasiada conciencia me traiciona y genero algunos procedimientos dramatúrgicos que no siempre revelan la verdadera obra. Creo que Ilusión es una obra que me encuentra más cercano a quien soy, no por el relato, sino por lo que resuena de ese relato.

¿Qué buscaste reflejar acerca de la dictadura?

En principio, fue la violencia objetiva que produjo una violencia subjetiva sin igual en la historia social argentina; la violencia como una institución que se instauró en los vínculos más cercanos, en los vínculos familiares, que intentó anular las relaciones de solidaridad, que construyó en la cultura de lo ominoso en la cultura argentina, que construyó “La Muerte” así con mayúscula. Es cierto que la obra transcurre en Mendoza. Algunos conocidos que han visto la obra me dicen que es singular ver lo que sucedía en las provincias en la dictadura. En las provincias lo ominoso y lo siniestro transcurría, al igual que Buenos Aires, pero con la carga histórica propia de cada región. En definitiva, intenté mostrar cómo el terror que instauró la dictadura estaba tanto por fuera como dentro de los vínculos.

ILUSION 1 b

¿Cuál es el cruce entre arte y dictadura que propone la obra?

Pensar la dictadura como un proceso histórico aislado podría responder esta pregunta de una manera bastante simple: la dictadura es la objetivación de un proceso de pauperización cultural sin igual, producto de los exilios y de una economía cultural que veló procesos artísticos y educacionales valiosísimos para la sociedad argentina. Pero la dictadura no es un proceso aislado, es un proceso producto del pasado y que resuena en nuestro presente. En la dictadura se hizo presente cierto fascismo artístico que hoy por hoy se ha naturalizado. Está instalado y naturalizado en la producción, en la espectación y hasta en la misma crítica. Podremos estar en tensión con ese proceso, pero creo que la dictadura consolidó ese proceso. En la especificidad de la obra, lo relataba en otra entrevista pedida por otro medio, hay un momento donde se representa una escena de Señorita Julia de Strindberg: uno de los personajes ante la pregunta sobre qué es Señorita Julia responde que es una telenovela. En ese simple gesto se trata de mostrar las pauperización de la cultura y el fascismo en la mirada.

¿Tuviste en cuenta otros textos sobre ese mismo tema?

Creo que es indudable que siento una admiración por maestros como Gambaro, Pavlovsky y Veronese y, claro está, la dramaturgia de Susana Torres Molina. Además, comparto totalmente los escritos de Slavok Zizek sobre la violencia y que fueron basales en la construcción de la obra.

¿Qué propone la obra acerca de los vínculos?

Me gustaría decir lo que vieron los primeros espectadores sobre los vínculos. Mi pareja, Emiliano, me dijo que veía “cierta sodomización de la familia hacia el amor en la pareja, hacia la posibilidad del amor en la pareja”. Confío plenamente en su mirada. Pedro y Olga, la pareja perseguida, tienen problemas conyugales que arrastran desde hace años, han llegado a un lugar límite; creo que, si no aparecen la familia de los Rufinos, por más divertidos que parezcan en el relato de la obra, Pedro y Olga no llegarían a tomar la decisión radical que toman. Lo que habita en la obra es la ilusión de que todo sea distinto a como se plantean las circunstancias. El terror de la dictadura es una de esas circunstancias. El terror a los seres cercanos, a ellos mismos, es quizás, de mayor relieve.

Galo Ontivero es actor, director, dramaturgo y docente universitario. Obtuvo la licenciatura en Actuación en UNA (Universidad Nacional de Arte), se encuentra cursando la licenciatura en sociología (UNCuyo) y es tesista de la maestría en dramaturgia (UNA), además de perfeccionarse con el maestro Ricardo Bartis. Se desempeña como coordinador de producción en el elenco de titiriteros del Complejo Teatral de Buenos Aires, dirigido por Adelaida Mangani. También es docente de la cátedra Coce de Historia del teatro y análisis de texto de la Licenciatura en Escenografía UNA Visuales.