Escribiendo de amor

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Comedia liviana que entretiene gracias a la química entre Hugh Grant y Marisa Tomei   

Antes de ser director de cine Marc Lawrence fue guionista, adquiriendo cierta notoriedad al ser el autor del libro cinematográfico de “Miss Simpatía” con Sandra Bullock en dicho rol. Dos años después (2002), con “Amor a segunda vista” debutó en la realización cinematográfica, justamente con la actriz de “Máxima velocidad”.

Letra y música”, su segunda y mejor película fue otra comedia, pero la actriz principal ahora era Drew Barrymore. La tercera, “¿Y dónde están los Morgans?”, sin variar de género, era menos graciosa y lograda que las dos anteriores y el rol femenino central lo tuvo Sarah Jessica Parker.

Ahora llega “Escribiendo de amor” (“Rewrite”) donde nuevamente el tono es de comedia con otra pareja central en el reparto. Ella ahora es Marisa Tomei, pero lo que no ha sido mencionado hasta el presente es quien en cada uno de sus cuatro largometrajes es el principal intérprete masculino. Y aquí la sorpresa, casi digna de un libro de curiosidades o del Guinness. En las cuatro es Hugh Grant, quien además, a diferencia del resto de las actrices y el propio director, es el único no norteamericano.

Esta especie de alter ego de Lawrence es aquí además un guionista de cine, como lo era y continúa siéndolo quien lo vuelve a dirigir. Keith Michaels, tal el nombre del personaje, tuvo un gran éxito con el libro cinematográfico de la ficticia “Paradise Misplaced”, que le hizo ganar un Oscar.

Pero los tiempos cambiaron y a Keith no le queda otra alternativa que mudarse al noreste de Nueva York, a la húmeda y casi siempre nublada ciudad de Binghampton,  para dar clases en la Universidad en un  puesto que le consigue su agente.

Apenas llegado y un poco a la manera del personaje que Joaquin Phoenix interpreta en la nueva película de Woody Allen (“Irrational Man”), aunque en clave de comedia, es acosado por una joven alumna. Y su inexperiencia en la actividad docente lo lleva a tener comportamientos enfrentados con la ética docente no sólo por su temprana relación con Karen (Bella Heathcote) sino por su enfrentamiento con la profesora Mary Weldon (Allison Janney).

Con ella protagoniza algunos de los momentos más graciosos y dramáticos a la vez, sobre todo cuando se la presenta en una fiesta el decano. Quien lo interpreta es J.K.Simmons en otra buena actuación del ganador del Oscar a mejor actor de reparto en “Whiplash”. Su Dr. Lerner es casi la antítesis del instructor de batería ya que aquí compone a alguien (en sus palabras) ”que no tiene opción al tener esposa y cuatro hijas”.

Weldon es profesora de literatura y fanática de Jane Austen, de la cual habrá numerosas referencias, varias cinematográficas, como “Sensatez y sentimientos”, “Mansfield Park” e incluso el comentario de que “Ni idea” (“Clueless”) era una versión libre de “Emma”.

Lo más interesante de la película son las “clases de guión” de Keith donde se le incorporará Holly, una alumna veterana que muy bien interpreta Marisa Tomei. Recordada por su osada caracterización en “Antes que el diablo sepa que estás muerto”, la última película del gran Sidney Lumet, mantiene su sensualidad con cincuenta años ya cumplidos.

Hacia el final, como a menudo ocurre, “Escribiendo de amor” pierde un poco de fuerza y se vuelve más previsible. Pero en el balance resulta una grata comedia con buenas interpretaciones del dúo central de actores.