Pierre Menard contra María Kodama

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Mientras Kodama viva será imposible estudiar seriamente a Borges. Beatriz Sarlo.

Desconozco si existe una historia de los albaceas en la literatura, pero recuerdo algunos muy importantes. Max Brod, quizás el más famoso, salvo de las llamas la obra de Kafka contra los deseos del mismo escritor.

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Aurora Bernárdez representante legal de los derechos sobre la Obra de Cortázar que además de haber vivido con él era traductora, escritora y plena conocedora de la Obra del autor de Rayuela y permitió a los especialistas conocer los archivos del autor editando además la correspondencia de su ex esposo.

Un último caso de estos mínimos ejemplos es Daniel Martino que gestó el plan de edición del monumental libro de Bioy Casares “Borges” y que luego se transformó en el albacea de algunos proyectos que el mismo Bioy le solicitó antes de morir como sus Diarios, Cartas y obras inéditas. Martino es el principal curador de las Obras de Bioy además de haber escrito un libro a modo de introducción llamado el ABC de Bioy.

Justamente en el “Borges” , Bioy habla de otra famosa albacea, María Kodama, viuda de Borges, en donde la responsabiliza de la distancia final entre él y Borges además de llevarlo a morir a su amigo “fuera de sus afectos, en un anónimo cuarto de hotel en Ginebra.” Como respuesta, la viuda de Jorge Luis Borges definió a Bioy Casares como “cobarde”, “desecho humano” y “el Salieri de Borges.
Por este y otros motivos, Kodama se encargó de generar antipatías y anticuerpos en el mundo literario que la calificó de oportunista y de carente de generosidad y criterios para manejar el legado del escritor.

Esos argumentos parecen cobrar valor con la demanda hecha por Kodama a un escritor argentino (Pablo Katchadjian) y a otro español (Agustín Fernández Mallo) que habían publicado obras propias basadas en textos de Borges. Katchadjian había querido “engordar” “El aleph” y Fernández Mallo había hecho una remake de “El hacedor”. Ambos textos están (casi) fuera de circulación.

Sobreseído en primera instancia, Pablo Katchadjian fue procesado nuevamente por el juez Guillermo Carvajal, titular del Juzgado de Instrucción N° 3, por el delito de defraudación a la propiedad intelectual. Se lo acusa de haber plagiado el cuento “El Aleph”, de Jorge Luis Borges.

Katchadjian 2

El libro “el Aleph engordado” de Pablo Katchadjian se publicó en el 2009 en la editorial Imprenta Argentina de Poesía. El procedimiento del autor, consistía en agregarle palabras o alargar frases al original, es decir, “engordarlo”, en realidad era un sutil homenaje al mismo concepto de Borges del cuento y la novela.

Katchadjian es docente de la carrera de Comunicación Social de la UBA y editor de la Imprenta Argentina de Poesía (IAP). “El Aleph engordado” no es su primera intervención de un texto clásico ya lo había hecho en “El Martín Fierro ordenado alfabéticamente” (IAP, 2007), luego publicó “La cadena del desánimo” (Blatt y Ríos, 2012), un ebook conformado por un montaje de fragmentos de discursos de políticos en medios nacionales.

Katchadjian publicó las novelas “Qué hacer” (Bajo la luna, 2010), “Gracias” (Blatt & Ríos, 2011), y “La libertad total” (Bajo la luna, 2013). El abogado de Katchadjian, el también escritor Ricardo Straface, había alegado que se trataba de una intervención al texto original y ofreció incluso testimonios de otros escritores y críticos.

Su apelación fue desestimada y el juez trabó un embargo sobre los bienes de Katchadjian hasta cubrir la suma de $ 80.000. De todos modos, la defensa de Katchadjian puede todavía apelar el procesamiento.

María Kodama y Borges en la casa de Xul Solar. Laprida 1214. Foto Amanda Ortega.

Es radicalmente contradictorio que en nombre de un autor que cuestionó los conceptos de obra y copyright, que fuera tomado como inspiración por Foucault que enunciaba la muerte del autor para configurar un único tejido textual, se propicien este tipo de denuncias.
La lectura de salón, de museo, que hace Kodama confronta con la de Borges mismo, y sin leer la obra de Pablo K su idea va en ese sentido. La lectura “borgiana” es aquella que da un “uso” pleno al texto, la que busca enmendar, cortar pegar, subrayar y por sobre toda las cosas reescribir. Kodama quiere transformar a Borges en un pasaporte, un bronce, nada que tenga vida.
Si hubiera una forma de muerte para Borges sería la de enjaular su lectura, judicializar su semiosis. Tan absurdo como si los abogados de Cervantes litigarán contra Pierre Menard por un Quijote que nunca escribió.

Es el mismo Pierre Menard el que defiende al escritor Pablo Katchadjian, Borges es su verdadero abogado. La Señora Kodama puede ser la legítima heredera de Borges pero atacando a los escritores que “intervienen” la obra de su marido no es fiel al legado borgiano, cuyos principios estéticos y éticos niega con sus actos.

Borges es nuestro escritor nacional inventó una forma de lectura, que ha erosionado las fronteras entre lo literario, lo filosófico y lo científico, con influencia en todo el Occidente Cultural. Es tanto un producto del esfuerzo y el talento individual como de una cultura, de un espíritu, pertenece a un capital cultural, a una forma de ser en el mundo, no a una persona.

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