True Detective / The Leftovers: Cuando el Apocalispsis nos mira.

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Nic Pizzolatto: de Galveston a True Detective

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Si uno camina por las estanterías de las librerías de Buenos Aires encontrará un libro de Nic Pizzolatto llamadoGalveston”, quizás pasaría desapercibido entre las novedades si este autor no fuera el mentor de la Serie True detective que ha acaparado el elogio de público y crítica, anunciando para el próximo 21 de este mes su Segunda Temporada.

Nacido en Nueva Orleans, este talentoso escritor dejó la enseñanza al editar el mencionado libro y al hacerse cargo del guión y la producción de la serie True Detective que fuera emitida el año pasado por la cadena HBO con dirección de Cary Fukunaga (premiada en Sundance Festival por su película Sin nombre).

En un cada vez más interesante y dispar mundo de las series True Detective parece cultivar una característica especial, como siguiendo la estela de Twin Peaks (cuya continuidad a través del mismísimo David Lynch estaría confirmada) y con fuertes  reminiscencias al clima Noir del film Seven de David Fincher, la serie se estaciona en un clima ecléctico entre el  escepticismo y cierto optimismo que esconde un trasfondo ético propio de un film como Sérpico. Con un despliegue actoral insuperable de Woody Harrelson como Martin Eric, “Marty” Hart un conflictivo “Padre de familia”, y su “partner” a un Matthew McConaughey como Rustin Spencer, “Rust” Cohle, componiendo a un  nihilista policía, ambos intentarán durante los ocho capítulos que dura la primera temporada desentrañar (nunca mejor dicho) asesinatos rituales de un Sur que se niega a superar su pasado esclavista y sádico.

True Detective es una serie con destacados ítems: por empezar, su increíble presentación hecha de fotos superpuestas (doble exposición) con todo una simbología que estará presente en la serie:

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Fotos ocres de paisajes naturales e industriales en decadencia, mezclados con símbolos religiosos y satánicos superpuestos a personajes y víctimas mujeres de la serie son de una originalidad y una calidad artística superior.

También es interesante su estructura narrativa, literaria y fílmic,a ya que la historia viaja entre dos tiempos: el de los comienzos de los asesinatos rituales y el de 10 años después con las entrevistas que por separado realizan otros policías (afros) a los detectives que componen Harrelson y McConaughey. Los diálogos y reflexiones que transportan lo personajes hablan de un mundo que también tiene dos caras una, la “normal”, con seres que parecen actuar conforme a derecho, y otra, que oculta la gran cubeta negra, mística y enigmática, como los pantanos de Louisiana (lugar donde se desarrolla la serie). Un mundo plagado de pequeños pecadores y débiles personas gobernados por hipócritas y sádicos.

Un detalle no menor es la banda de sonido que compone el fondo musical entre melancólico y oscuro de T-Bone Burnett.

Otro rasgo original fue anunciar que la segunda temporada no sería una continuación: tanto los actores como el entorno geográfico: de los pantanos y los abandonados pueblos de Luisiana a los barrios marginales de California.

Trailer de la segunda temporada  

La serie presenta una estructura ética: dos facciones pugnan por “hacer justicia” una que en la oscuridad apela a viejos ritos satánicos para eliminar a los “pecadores”, y la legal que investiga hasta donde el poder le deja, nuestros dos detectives tienen que salir de esa trampa de impunidad para hacer justicia, que aunque limitada, preserva la función simbólica básica de nuestra estructura moral.

La serie transita el tono realista con detalles de lo que Angel Faretta llamaría  el fantástico católico principalmente en su capítulo final. Hay literarias referencias fantásticas al  El rey de amarillo, de Robert W. Chambers; la Carcosa, mundo infernal inventado por Ambrose Bierce; un manifiesto pesimista sobre la raza humana de Thomas Ligotti que son la base de los parlamentos de Rustin Spencer “Rust” Cohle (Matthew McConaughey).

 

De Elections y Litlle Children a The leftovers:

 

Es una metáfora del duelo llevada a un territorio apocalíptico. Thomas R. Perrotta

The Leftovers es el bebe que hubiese nacido si Lost y Friday Night Light  hubiesen copulado. Damon Lindelof

 

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Thomas R. Perrotta es un muy buen novelista y guionista conocido por sus novelas de Election  (1998) y Little Children (2004), ambas llevada al cine ganando esta ultima el Oscar a mejor guión adoptado en 2006 junto a Todd Field.

Su novela Ascensión del 2011 fue adoptada al formato TV en una serie que emitió el año pasado la cadena  HBO conocida como The Leftovers (cuya segunda temporada se espera para el segundo semestre de este año) y si bien se vende como lo nuevo de Damon Lindelof (productor estrella de la serie de culto Lost) de alguna manera continua con los conflictos suburbanos que aparecían en Election y Little Children  pero en este caso en clave de drama apocalíptico.

Little children

Su historia: el 14 octubre de 2011, el 2% de la población mundial desapareció, un suceso que bien pudo ser lo que los fundamentalistas cristianos llaman “el rapto”: la ascensión de los devotos en cuerpo y alma al Paraíso antes del Apocalipsis. Pero en este caso desparecen no los “mejores” sino estafadores, maridos infieles, alcohólicos, golpeadores de mujeres y también el papa Benedicto, la ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice y el veterano actor Gary Busey que engrosaron la lista de los volatilizados.

A tres años de suceso el punto de vista está centrado en las consecuencias que el mismo tuvo en la ciudad de Mapleton donde un atribulado jefe de policía  (Justin Theroux) es el summun de la pérdida ya que no solo fracasa en mantener el orden y la coherencia en una sociedad que parece irremediablemente  quebrada  sino que su familia se despedaza cuando su esposa Laurie (Amy Brenneman) lo abandona para integrar el culto de los Remanentes Culpables (Siempre de blanco, no hablan, siempre con un cigarrillo en la boca, hacen intervenciones públicas para que nadie olvide lo que sucedió)  su hija Jill (Margareth Qualley) no para de tomar malas decisiones y Tom (Chris Zylka)  se integra a otra secta donde debe cuidar adolescentes asiáticas preñadas por un siniestro gurú (Paterson Joseph).

Tampoco lo ayuda un cura amigo (brillante Christopher Eccleston) más preocupado por mostrar el lado oscuros de aquellos que es esfumaron en vez de acompañar el dolor de que quedaron en un duelo sin fin.

Como en True Detective la serie no solo habla de la pérdida y del desgarro familiar sino también sobre lo que sucede cuando el sinsentido se hace presente, cuando la alternativa al dolor y la impotencia por lo que no podemos controlar son las sectas religiosas y los fanatismos  de cualquier índole. Esta es la lucha dramática que escenifica la serie recordando mucho  a “la peste” de Camus en su agonística pelea contra el absurdo.

Ciertos “popes”  de la crítica y la literatura quedaron rendidos ante la serie como  Stephen King que en su cuenta de Twitter dijo que The Leftovers es “el mejor episodio de Twilight Zone  jamás  hecho” y el New York Times lo consideró “el Chéjov estadounidense”

TL

Lo angustiante de su planteo sumando al impacto de sus imágenes hace de la serie un drama universal. Como bien supone Borges en su escrito  Pierre Menard autor del quijote los contextos culturales  desde los cuales significamos producen sentidos locales muy diferentes, imagino recepciones tan disimiles como las de  un estadounidense medio después de los destrozos del huracán Katrina (paisaje de true detective) o de los miles de personas volatilizadas en las torres gemelas del 11S, o desde el Africa donde miles se esfuman en las cruentas guerras tribales y religiosas incentivadas por la presencia militar occidental  en la zona o desde Latinoamérica con las desapariciones masivas durante las dictaduras militares que asolaron la región en décadas pasadas.

En su clave fantástica estas series nos indican que algo se ha roto en el sueño americano, militarización y crisis económica mediante, la idea medular y fundacional de la cultura norteamericana de ser un pueblo bendecido parece destinada a ser solo sostenida por los fundamentalistas sean ellos su versión militar, religiosa o simplemente mercantil cuyo discurso político representa el Tea Party republicano.

En su desesperanza y su legión de antihéroes su vínculo con True Detective es innegable, ambas son series donde el paisaje juega un papel dramático, los pantanos de Louisianna en True Detective y los oscuros suburbios de The Leftovers que recuerdan los suburbios canadienses  vacios de gente y de alma de Mummy de ese otro talento llamado Xavier Dolan .