#12B Nodos para no perderse en La Habana

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La 12 Bienal de La Habana, la tan histórica y esperada Bienal -por ser la de los 30 años y por estar además enmarcada en el proceso de cambios que la isla parece decidida a protagonizar-, deja su sello en quienes se asomen a recorrerla. Transida de sus paradojas y contradicciones, que la hacen un punto único en el mapa de urbanidades latinoamericanas, ofrece un sesgo particular. Por un lado, el estado de remodelación que tiene buena parte de la zona Centro, Habana Vieja y edificios frente al Malecón. Por otro, la apuesta decididamente descentrada que la dirección de la movida le imprime a este encuentro. Si algo parece primar en esta propuesta es la situación esparcida por los distintos barrios. Asistir a esta Bienal es realizar una práctica clave: caminar y caminar, mapeando, espacios donde se desparraman acciones y objetos, pero sobre todo, intensidades.

Y otro aspecto que parece hacer estallar esta Bienal es, al decir de José A. Sánchez, la fuerte ligazón de las prácticas artísticas contemporáneas con el paradigma investigativo, pensado como el desarrollo de procesos de aprendizaje emprendidos desde el arte, donde lo colectivo es marca de un giro político-afectivo propio. Así, esta pareciera ser la línea de unión del eje Idea Experiencia que nuclea expresiones de cuarenta y dos países, más de cien artistas, con especial foco como es costumbre en el Caribe y África.

Haciendo fortaleza de la debilidad, esto es, la ausencia de medios para producir pabellones donde la bienal se centralice y se haga cómoda para el tradicional espectador de arte burgués e informado, snob cazador de experiencias estéticas que lo enclasen más y más en la clave del arte contemporáneo, esta Bienal logra que los visitantes recorrarmos buena parte de la Habana para descubrir sus proyectos.

Tres figuras internacionales de primer nivel, centrales en los grandes giros del arte contemporáneo, engalanan esta propuesta: Michelangelo Pistoletto (Fototeca y Estudio Kcho),Daniel Buren y Joseph Kossuth (Biblioteca Nacional). Se destaca además que los tres artistas han tomado una presencia particular, al impartir talleres y participar de encuentros con público general y estudiantes de la Universidad de las Artes. Con los tres artistas hemos conversado, rasgo interesante también de la afectividad que propone esta Bienal, que es la chance accesible para cualquiera de conversar y compartir caminos con sus artistas, sean consagrados o emergentes.

pistoletto

Así, en el convencimiento de que estamos en la Habana para recorrerla, aquí dejamos apuntados los nodos que recomendamos especialmente, trabajos, prácticas y artistas que sugerimos conocer especialmente, algunos más allá de la Bienal. Quizás el ordenamiento implique un índice personal de entusiasmo, así que, de mayor a menor:

1- El Romerillo: Estudio Kcho. Impresionante fiesta de inauguración en este centro de arte contemporáneo, taller y biblioteca que sostiene el artista cubano Alexis Leyva Machado. Por un lado la propuesta de trabajo en talleres, con artistas como Cecilia Paredes, que hicieron un trabajo Arte/Comunidad muy particular. Por otro, la colección permanente, que contiene trabajos del propio Kcho, Belkis Ayón, Shirin Neshat, Juan Luis Caballero, entre otros, que junto a la sala de Arte Martha Machado que presenta Lam eres imprescindible,  hacen de este espacio un lugar fuera de lo común. Cai Guo Qiang, a esta altura un personaje conocido por los porteños, muy cercano a Kcho, hizo explotar sus fuegos en la fiesta inaugural.

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Belkis Ayón, Consagración. Kcho Estudio.

Si vuelve a repetirse la caldosa cubana popular, no perdérsela, por más que haga 38°C.  Este cocido de verduras y cerdo, se cocina desde la madrugada y cuando está listo al mediodía, se reparte entre todo el barrio, en las quillas de barco que realiza el propio Kcho para sus esculturas… Energético, poético y comunitario, la ingesta de una taza puede servir para lanzanos a caminar nuevamente por La Habana, buscando más y más…

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2- Museo Nacional de Bellas Artes: Gustavo Pérez Monzón, Tramas. De ingreso, no perderse la retrospectiva de trabajos de Wifredo Prieto en el patio central. Y ni que hablar de perderse la exposición de obras de Wifredo Lam (17 piezas exhibidas a mayo de 2015), entre las que figuran La Silla o Tercer Mundo, el sector de trabajos de Raúl Martínez, en su época previa del grupo de los once y en sus famosas obras del Pop, maestro señero del giro político y afectivo de estas expresiones en Latinoamérica.

3- Centro de Arte Wifredo Lam: espacio eje de este encuentro, en su primer piso se encuentra la propuesta Pez Peo de Lázaro Saavedra, el jardín de Henri Tauliaut y la sala de Viktor Ekpuk. Con muy buen nivel de videoartistas, como los trabajos de Nikolaus Gansterer y Gregor Schneider, también recomendamos la propuesta pregunta de Tino Sehgal, que troca con los visitantes conocimientos acerca del Capitalismo con una moneda de 1 peso a cambio.

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Viktor Ekpuk, Drawing Memories

4- Pabellón de Cuba: Entre, Dentro, Fuera. Dos artistas que nos dejaron pensando. Por un lado, el mexicano Pedro Lash, quien trabaja desde la Universidad de Duke, felizmente en la línea abierta desde allí por Walter Mignolo y otros, indagando acerca de los caminos de una estética decolonial. Por otro, el cubano Omar Estrada, quien reflexiona desde la propia biografía los hechos destacados de la década del 60 y la postrevolución, con una paradigmática foto.

5- Malecón: el proyecto Detrás del Muro aporta un modelo de arte público conceptual sumamente interesante, que a la noche se puebla de vecinos que masivamente se vuelcan a recorrerlo.

 

Para tener el mapa completo de esta bienal, ingresar aquí.