Tan gris, tan primaveral, Tato Cayón

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El Centro Cultural El Deseo parece ser el mejor lugar para las funciones de Tan gris, Tan primaveral. Un espacio cálido y amigable que combina perfectamente con la propuesta de Fabián Caero, el director.

Muchas veces me pregunto cuál es la mejor manera para trasmitir una idea. Las hipótesis se complican a la hora de poner en palabras cuestiones que proponen al otro una reflexión fuera del lugar común o bien ceder algo de espacio en su zona de confort.

Antes de ponerme a escribir sobre Tan gris, tan primaveral, encontré en internet una breve leyenda sobre el primer clown. Cuenta que hace aproximadamente cuatro mil años, el emperador Chiu Shih huang-ti de la China Imperial, se obsesionó con hacer pintar la muralla que él mismo había mandado a construir. Aunque en ese proceso habían muerto cientos de personas. El pueblo temía por la vida de los obreros pero no se animaban a enfrentar al emperador. Un sirviente de la corte, el bufón que se hacía llamar Yuste, un día, durante un espectáculo logró persuadirlo. Con sutileza y comicidad el bufón salvó cientos de vidas y le ahorró muchos esfuerzos inútiles al imperio chino. De la misma manera Tan gris, tan primaveral se vale del humor que caracteriza a los payasos para agudizar la reflexión y responde a mi pregunta inicial.

La tensión que estructura a la trama se mantiene en torno a la incógnita: ¿Para qué sirve la máquina que están creando? Una tecnología especifica en torno a la cual se organizará no solo la obra si no también el contexto social en el que esos personajes están inmersos. Un engranaje nefasto fundamental de la historia Argentina que Tato Cayón en su texto, transforma con belleza.

Ninguno de los personajes está vacío. Tienen contradicciones que les da sentido a su existencia. No hay en esta obra estereotipos que sintetizan en completamente buenos o completamente malos. Esta humanización, bastante difícil de encontrar en el teatro under actual, provoca una mayor identificación y empatía.

Donde mejor se ve esta estrategia es en la puja entre los dos personajes de mayor jerarquía: el ingeniero, Anibal Brito y la figura del dictador, Fabián Caero.

El primero ha sido víctima de las circunstancias pero eso no lo libera de la culpa y la responsabilidad social de sus acciones. El segundo aporta un matiz especial a esta figura generalmente representada por su rasgo más sobresaliente: la violencia manifiesta. En este caso vemos a un perverso que no necesita si quiera levantar la voz para que su voluntad sea cumplida.

Se ven en escena situaciones opresivas de traición y desesperación en las que difícilmente haya una escapatoria y sin embargo la humanidad de los personajes, hace que algo bello y primaveral pueda surgir de las ruinas. Es una obra evidentemente hecha con mucho cariño, logrando el clima cálido y emotivo desde la anfitriona hasta la despedida de los actores.

No es sencillo lograr un relato efectivo que solo valiéndose de una habitación en la que trabajan el ingeniero y sus ayudantes ejemplifique las características de una época.

Es una obra en la que la estética del clown aporta una mirada esperanzadora acerca de la última dictadura militar Argentina.

El optimismo tiene fama de ser poco inteligente, pero Tan gris, tan primaveral desbarata ese enunciado.

Ficha técnico-artística

Dramaturgia: Tato Cayón
Actúan: Anibal Brito, Fabian Caero, Paula Cohen Noguerol, Andrés Etienne, Alejandra Martínez, Luciano Rojas
Vestuario: Celina Baribieri
Video: Rodrigo Pedro González, Hernán Rodríguez Glossman
Fotografía: Luciano Rojas
Diseño gráfico: Maili Gk
Asistencia de dirección: Yanina Grasso
Prensa: Analia Cobas, Cecilia Dellatorre
Producción: Michelle Wejcman
Dirección: Fabian Caero

CENTRO CULTURAL EL DESEO
Saavedra 569
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4941-4954
Web: http://cceldeseo.wix.com/eldeseo
Entrada: $ 100,00 – Sábado – 22:00