La loca de amor, entrevista a Nuria Schneller

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La loca del amor es un unipersonal de mimo, tango y danza con idea y actuación de Nuria Schneller, quien nos explica detalles de la obra. Todos los sábados a las 21, se puede ver en el Centro Cultural Raíces (Agrelo 3045).

¿Cómo se conecta este espectáculo con el tango?

La loca de amor es un espectáculo de tango en varios sentidos. Por un lado, toda la música de la obra es tango (Goyeneche, Tita Merello, Sandra Luna, Ciriaco Ortiz entre otros). Y no se trata de una decisión estética, sino que enmarcan la historia, que transcurre en el mismo contexto en que la música del tango fue tomando forma reflejando la identidad de un pueblo en un contexto social particular, como lo fueron las décadas del 30 y el 40. Acompañando esto, el tango como danza también tiene su lugar en la obra.

¿Te inspiraste en alguna letra en especial?

La obra nació y fue naciendo de números sueltos de mimodanza, el primero de los cuales fue “Naranjo en flor” trabajando una relación con la letra y con la música, tratando de no ser literal, pero sin caer en la ambigüedad. Cuando empecé a integrar algunas composiciones de mimodanzatango fui descubriendo un hilo conductor que otros nuevos tangos me fueron reafirmando y también fui aclarando la historia. Es una historia que se repite y que tiene que ver con el rol de la mujer en ese marco histórico. Todos los tangos que se usan ayudan a componer una lectura de la obra que no deja de pedir una lectura personal al espectador.

Nuria Schneller es docente de la Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal fundada y dirigida por Angel Elizondo desde el 2007. Se formó y trabajó con Teresa Duggan, Rhea Volij, Blanca Rizzo, Santiago Calvo, Johana Copes y Jose Garófalo, entre otros. En 2011 fue seleccionada para participar en la apertura del Festival Cambalache con Ausencia performance de Tango-Mimo-Danza.

¿Es usual esto de combinar tango, danza y mimo?

La verdad creo que no, básicamente respecto al mimo que es un arte muy poco conocido. Casi siempre se lo relaciona solamente con Marceau, y como a veces la palabra mimo asusta, algunos usan esas herramientas pero le llaman Teatro de acción o Teatro danza. Hoy día, con respecto al tango, hay mucha exploración como lo muestra el Festival Cambalache (en el que felizmente participe en tres ediciones). Y veo mucha investigación con el tango danza, donde se logran cosas maravillosas. Es lógico que con el mimo haya menos o muy poca investigación, porque aún no es muy desconocida la riqueza que posee como arte.

¿Cuál es el eje sobre el que está construida la obra?

Definitivamente, el eje es el arte del mimo, de la acción. La obra no tiene texto. Tiene acciones, algunas muy simbólicas, otras danzadas. Es una obra de palabras corporales. En este sentido, tuve y tengo el honor de contar con la colaboración del maestro del mimo Ángel Elizondo. Tengo el orgullo de ser profesora de la Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal que el año pasado cumplió 50 años de existencia y fue declarada de Interés Cultural por la Legislatura Porteña.

En el tango, sin dudas, y en esta obra también, el amor es uno de los grandes temas. ¿Qué discursos sobre el amor recorren tu espectáculo?

Sin duda, el amor es uno de los grandes temas para cualquier persona y en cualquier momento de la vida. Muchas veces el amor es lo que da sentido a todo. Para mí, en todo caso La loca de amor es una pregunta sobre el amor. Y realmente no hablamos más del amor que de la locura, si es que no son caras de una misma moneda.

Sos la autora y la protagonista, ¿en estos casos, escribís previamente o vas creando un texto a partir de la improvisación?

Los textos de la obra son las acciones y los movimientos. Muy pocas veces me ocurre querer contar algo. En general hago lo que necesito y luego veo lo que estoy haciendo. Nunca me propuse hacer la historia de La loca de amor. Surgió en un diálogo con el cuerpo, las ideas, la música pero también con la mirada de los demás, los consejos de compañeros y maestros. Es una construcción, hay guion, hay acciones hay coreografía pero igualmente cada función se continua escribiendo. Eso pide el teatro.