“El arte es una herramienta de inclusión y transformación social”, Susana González Gonz

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El 7 de junio a las 18, en el Teatro El Cubo (Pasaje Zelaya 3053), se estrena ¿Quién es quién?, un espectáculo de danza del Grupo Alma, Compañía de Danza Integradora, pionero en la danza inclusiva en el país. Alma incluye a bailarines con sillas de ruedas en sus espectáculos, junto con otros convencionales, en un aprendizaje conjunto dentro del mismo espacio escénico. En un diálogo con Susana González Gonz, su directora, hablamos de la génesis de su nuevo espectáculo y de los conceptos que sustentan al grupo.

¿Cómo trabaja el Grupo Alma los conceptos de “inclusión” y “diversidad”?

El Grupo Alma Compañía de Danza Integradora, primero en nuestro país en la modalidad de la danza inclusiva, creado en 1996, es uno de los grupos más innovadores, cuyo mayor objetivo es lograr a través de sus obras, cambiar la percepción individual y colectiva sobre el tema de la inclusión, la integración, la creación artística y la diversidad cultural, como un derecho de todas las personas. A partir de la inclusión y la integración de personas con silla de ruedas en sus espectáculos, invitamos a la sociedad a cambiar la mirada sobre la discapacidad, a valorar la riqueza de la diversidad, a reencontrar la alegría a pesar de la adversidad y a descubrir el talento de las personas discapacitadas mejorando la accesibilidad comunicacional de todos. Logramos, desde sus conceptos y fundamentos, derribar preconceptos y dicotomías, sensibilizando y produciendo un cambio de mirada en las concepciones actuales de danza y en la conciencia del público, abriendo la mirada hacia nuevos sentidos y subjetivación, más allá de las diferencias físicas o mentales. Se pretende dar respuesta a la problemática social de la integración de la discapacidad, tanto en el ámbito artístico, como en el universitario y el comunitario, desarrollando un sistema artístico-educativo que favorece y es favorecido por la diversidad. El Grupo Alma es una construcción posible dentro de lo existente, que abre nuevas puertas a los bienes de la cultura y trasciende las barreras artísticas, sociales y culturales, una compañía en permanente creación, que marca nuevas tendencias y alberga el texto personal de cada uno en el seno del grupo. Nos presentamos en innumerables y diversos escenarios en el país y en el exterior, contribuyendo al desarrollo de una nueva concepción de la danza. Lo que pretendemos es hacer un aporte a la danza del nuevo milenio, elevar el sentido de lo humano, recrear nuevos vuelos y desde el arte, dar forma a la propia vida, haciendo realidad las utopías.

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¿En qué medida el arte colabora en la toma de conciencia sobre el problema de la integración?

El arte es una herramienta valiosa que incide favorablemente en la integración de cualquier ser humano, ya sea consigo mismo, con los otros y con el medio social en el que se desarrolla. Es un nutriente fundamental para el desarrollo humano, tanto a nivel social como espiritual, que dignifica la vida de todas las personas y construye puentes en la diversidad, fomentando el diálogo intercultural.
La danza integradora contribuye en forma especial, a la transformación individual de las personas y a la transformación social, ya que aporta a nuevas subjetividades, poniendo en tela de juicio las condiciones que se le suelen exigir a los cuerpos danzantes. Afianza los valores humanos y permite sensibilizar y tomar conciencia sobre la integración y la diversidad, apostando a una estética no convencional y a una dimensión ética, fundamentada en el arte como herramienta de inclusión y transformación social. El proceso creativo tan importante como el producto, se nutre de distintas técnicas de las artes del movimiento y es resultante del trabajo conjunto de sus integrantes, experimentando desde las propias limitaciones, nuevas posibilidades de creación artística. Es un verdadero desafío y un difícil y apasionante aprendizaje, convivir y danzar con las diferencias, venciendo los obstáculos que no favorecen la conciencia social, hacia una verdadera integración (la falta de información y de accesibilidad física y comunicacional: rampas, transporte, ascensores, teatros escasamente adaptados al público con movilidad reducida, pero totalmente inaccesibles a artistas con silla de ruedas, evidencian en la cotidianeidad las dificultades que atraviesan las personas que portan sillas de ruedas).

Vos que visitaste otros países, ¿qué intercambios tuviste con otros grupos con las mismas características?

En general, compartimos criterios parecidos, porque la problemática de la discapacidad es compleja y abarca todas las áreas del hacer humano y todos los estratos sociales. Lo que cambia es la estructura social. En Latinoamérica hay ya varios grupos que trabajan sobre la integración en el arte. En Cuba, país en el que estuve en varias oportunidades, la mirada de las personas con discapacidad está más puesta en su rehabilitación física, es decir en el área de la salud y en la educación, que en la artística. En algunos centros de La Habana trabajan con el psicoballet. Los países europeos cuentan con una mayor infraestructura, mayor tecnología y mayor apoyo económico. En el 2013, cuando estuve en Moscú, tuve la oportunidad de compartir con docentes que trabajaban con niños y jóvenes con diversas discapacidades con un alto nivel artístico, sobre todo en el área de la música y la plástica.

En cuanto a ¿Quién es Quién?, ¿trabajaron la puesta en conjunto con Cecilia Zenobi?

Sí, comenzamos a trabajar con Cecilia en febrero del 2014. Después de varias reuniones donde yo le fui contando mis ideas e imágenes y lo que había escrito sobre el proyecto, decidimos presentarnos en Prodanza con la posibilidad de presentar la obra que salió seleccionada en el teatro El Cubo en el mes de septiembre. En marzo del mismo año comenzamos con los ensayos, pero en el mes de junio, para nuestra sorpresa, la mayoría de los bailarines que integraban el elenco decidieron en forma conjunta, renunciar a este proyecto alegando que estaban dispuestos a formar un grupo independiente. Esta situación produjo mucha desazón en nosotras y en los bailarines que quedaban, convocados para esta obra, ya que no se los tuvo en cuenta ni se asumió el compromiso aceptado cuando comenzamos con los ensayos ni el trabajo realizado hasta el momento.
Aprendemos, estando en presente, agarrándonos con el otro, como dice, Jaques Derrida quien ha escrito que “la amorosidad tiene que ver con un gesto, con la posibilidad de “agarrárselas” con algo y con alguien. “Agarrárselas”, porque ese algo (lo otro), ese alguien (el otro) provoca a la vez pasión, ira, temor, atención, desolación, ignorancia, pesadillas, consternación, inclinación hacia su cuerpo, memoria de su rostro, ética y justicia. Ese algo que nos ocurre y que altera el estado de las cosas. La comunicación es asumida como la capacidad de afectar y de ser afectado por otros cuerpos y por sus fuerzas, un proceso creativo y constructivo y una posibilidad de configurar nuestras vidas y la vida social.
La situación vivida produjo un caos y un nuevo orden, al decir de E. Galeano: “De los miedos, nacen los corajes; y de las dudas las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón. Al fin y al cabo somos lo que hacemos, para cambiar lo que somos”.
Después de dos meses de transitar el vacío que produce una ruptura, convoqué a nuevos bailarines formados en los Talleres de Danza Integradora del proyecto Todos Podemos Bailar que dirijo en la UNA, Artes del Movimiento. Solicitamos una prorroga a Prodanza que nos fue concedida para estrenar en junio de 2015. En el mes de agosto de 2014, volvimos a comenzar con un nuevo elenco que se fue consolidando en varias presentaciones, donde se conjugan la danza, la acrobacia, el clown, el circo y la magia. Con Cecilia Zenobi, artista multifacética que ha llevado sus obras por Latinoamérica y España, donde estuvo radicada desde 2001 hasta 2010, trabajamos a la par en todo el proceso creativo. Compartimos todas nuestras experiencias, haciendo una constante inversión de pasión, creatividad, tiempo y dinero, y al final ella concretó la puesta en escena de la obra.

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¿Cómo surge la idea de este espectáculo en particular?

Desde 2012, quise hacer un cambio en las propuestas que venía realizando en las obras anteriores donde quise resignificar el peso que tiene la silla de ruedas en la sociedad, haciendo tomar conciencia de que la silla de ruedas es parte del cuerpo del bailarín que la porta, que puede bailar con ella dejando de ser un lugar de enfermedad. En la última obra realizada Rueda de Tangos, me propuse bailar el tango en silla de ruedas, ya que más que hacer una secuencia de pasos, el tango es para mí un sentimiento que se expresa bailando. Con esa obra recorrimos muchos escenarios del país y en el exterior. En 2013 comencé a esbozar algunas ideas sobre papel de la nueva obra, probando con todos los integrantes en el piso nuevos equilibrios y todos en silla de ruedas para utilizarla también como objeto escénico, introduciendo distintos tipos de sillas, banquitos, mesas, ropa, etc. Mi propuesta ahora tiene más que ver con soltar la temática de la discapacidad, quitarle el dramatismo, jugando con escenas que había conocido, rescatando el humor de lo simple y, al mismo tiempo, buscando expresar la cotidianeidad que se vive con las personas con discapacidad en forma estética y sutil, ayudándonos a mejorarnos desde las propuestas, a la búsqueda de nuevos desafíos. Con todo este trabajo es que en 2014 la convoqué a Cecilia, para trabajar juntas sobre esta propuesta, valorizando su profesionalismo para que llevara adelante la puesta en escena.

¿Qué lugar tiene la improvisación en tus obras?

La improvisación tiene un lugar privilegiado, porque trabajo a partir de consignas que invitan a una búsqueda de movimiento por cada uno de los bailarines, respetando su manera particular de moverse y la formación corporal con que cuenta cada uno. Busco que puedan dar respuestas desde el cuerpo a un concepto, una idea, una imagen de la obra que vamos a realizar. Los bailarines aportan el material de movimiento y luego de común acuerdo seleccionamos las secuencias que más se acercan a lo que queremos comunicar, extrayendo lo mejor de cada uno. Cada propuesta de trabajo, alienta los valores humanos, lo personal y lo colectivo, el diálogo y el trabajo conjunto de sus integrantes, experimentando en cada ensayo, nuevos desafíos que llevan a mejorar la calidad técnica y artística individual y grupal, un apasionante aprendizaje, que invita a aprender a convivir y danzar con cuerpos diversos, que se desplazan en silla de ruedas. Cada bailarín sin discapacidad debe aprender a trabajar con los cuerpos y las sillas de ruedas de cada uno de los compañeros con discapacidad motora, siendo muy importante el trabajo espacial, para que cada uno pueda adaptarse al “espacio de las sillas de ruedas”, considerándolo como extensión del cuerpo del compañero que la porta. En este contexto, cada bailarín crea su texto. Nuestras creaciones son el resultado de un laborioso proceso de búsquedas y disciplinados entrenamientos con la asimilación de técnicas diversas adaptadas a cada cuerpo, donde se privilegia lo que es único y diferente en cada integrante y lo que puede ser común a todos.
Es muy importante para mí, que los bailarines se sientan felices con lo que eligen, para transmitir el disfrute y la alegría que produce el bailar con otros, iguales y diferentes. Pretendo extraer lo mejor para que cada uno “brille con su propia luz”, esa luz única que lo diferencia del otro, buscando en cada caso, que se produzca una vibrante y hermosa llama que pueda iluminar a muchos más. Como decía B. Spinoza: “La alegría no es el precio a la virtud es la virtud misma”.