Primer Festival Latinoamericano de Cine de Tigre : Entrevista a su Programador

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Entrevista a Marcelo Páez

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1-¿Cómo surgió, y de quien, la idea de crear este Festival, en un lugar preciso como es el Tigre?

 

Junto a Victoria Ciaffone, organizamos hace diez años el Festival Transterritorial de Cine Underground, un evento autogestivo y de estructura abierta y horizontal que nos permitió, dado que siempre apoyamos la obra regional, movernos en varios territorios del país y del continente. Así surge la idea de traer a Tigre nuestro festival y ver qué sucedía con este espacio con esa topografía tan especial. Luego de reunirnos con el director de la Agencia de Cultura, Daniel Fariña, decidimos conjuntamente subir la apuesta y generar un festival local, con proyección a toda Latinoamérica. Comenzamos, entonces, a trabajar en él a mediados de septiembre del año pasado y, luego de definir algunas líneas editoriales, lanzamos la convocatoria que, por fortuna, tuvo muy buena acogida entre la comunidad de realizadores.

 

2-Pensas que cada vez se crean más festivales porque estos se usan indirectamente como plataformas de exhibición, y vienen de algún modo a cubrir esa carencia?

 

Desde hace varios años, la democratización de la tecnología, el fácil acceso, resulta en un aumento increíble de la capacidad de producción. Los espacios de exhibición, sobre todo aquellos que son legitimadores como los festivales, tienen, necesariamente, que acompañar este proceso, incentivarlo. Ahora, esto no redunda en un mero espacio de exhibición sino que, además, provoca hábitos, conocimiento, socialidades diversas, lugares de encuentro de comunidades discretas, espacios de afinidad.   Ya no podemos ver un festival de cine solamente como un cúmulo de proyecciones. Por esto es que siempre es aplaudible el nacimiento de un nuevo festival, principalmente porque crea públicos, acerca regionalidades dispersas.

 

3-¿Cual es? – si es que lo hay- el criterio a la hora de iniciar una programación? Y como ha sido el tuyo y porque?

Iniciar una convocatoria para una primera edición de un festival es, de por sí, excitante. Uno nunca sabe lo que puede hacer surgir de este llamado. En este caso había que darle un perfil contando con la falta de antecedentes. Y no podía basarme en mi propio gusto, en mis búsquedas personales, que tienden más hacia lo experimental, incluso, muchas veces superando la proyección monocanal. No habiendo un público ideal al cual dirigirnos, pensé trazar una línea media, entre obras que fuesen, digamos, más tradicionales en su narración con otras que tuviesen una forma más personal. La competencia, que es de primeras y segundas obras, trae obras pequeñas en su producción, de historias íntimas y reconocibles, pero con la fuerza de los inicios. Agregamos una muestra argentina para recorrer buena parte de lo producido el año pasado, documentales y ficciones muy diferentes entre sí. Tratamos, al ser organizado por un organismo estatal, de ser lo más abarcativos e inclusivos posible, pensando en distintos tipos de público, un poco tanteando, pero ofreciendo un panorama amplio de lo que se está haciendo en Latinoamérica.

 

4- Cual ha sido tu experiencia anterior en dicha área?

 

A fines del siglo pasado, hicimos con alumnos de la carrera de artes de la UBA, una revista virtual de cine llamada Otrocampo, estudios sobre cine. Esta publicación, que llego hasta el año 2006 solamente, me permitió en calidad de prensa, conocer los festivales por dentro y tener acceso a cientos de películas que de otra forma no podría haber visto. En cierto modo fue mi escuela, conviví con críticos increíbles y me formó. Luego, hacia el cierre de esta revista, comenzamos a armar el Festival de Cine Underground, primero de Buenos Aires, luego transterritorial. Eso me introdujo fuertemente en todas las áreas de la organización de festivales. Gracias a este festival, que este año hace su undécima edición, pude programar para otros, viajar e involucrarme más con este oficio. Últimamente, dado el carácter del público porteño, que tiene acceso a producciones de todo tipo, decidimos arriesgar un poco más e inclinarnos hacia el experimental, el cine expandido, las experiencias de videoperformances y las instalaciones, la música y diferentes disciplinas para no cerrarnos y poder disfrutar de obras menos vistas, más complejas muchas veces.

 

5- Quienes son los que disfrutan en mayor medida de la programación de un festival? Y por qué?

En principio uno programa pensando en un público amplio, pero sin rostro ni individualidad. Por eso es que tratamos de ser lo más abiertos posibles para generar esos públicos. No tenemos a priori a nadie en mente. Es para ese grupo de gente interesada para quienes programamos, avivando el pensamiento, motivando el encuentro y apoyando a las producciones más jóvenes.

Incluimos, además, charlas, talleres y muestras para completar la experiencia de asistir al festival.

 

Es de destacar la presencia femenina en el rubro de dirección. Más de la mitad de las obras en competencia están dirigidas por mujeres. Algo que no se pensó así, ni fue un criterio de selección, pero que demuestra un cierto cambio que se viene dando en el cine latinoamericano.