“La obra es una partitura, los textos tienen un tiempo cada uno”, Micaela Fariña

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Souffrir, una obra con dramaturgia de Andrés Ignacio Garnier, dirigida por Micaela Fariña y protagonizada por Marina Ortega, Gonzalo Quintana y Belén Amada, se estrenó el 16 de mayo en El Crisol Teatro. Micaela nos acerca a la obra, a lo que fue el estreno y nos cuenta su visión acerca del teatro.

¿Cómo llegás a Souffrir de Andrés Garnier?

La obra nace de las ganas de hacer de los tres actores que la protagonizan. Con ellos se improvisó y se fue buscando la historia que podría contenerlos. Ahí se sumó nuestro dramaturgo Andrés Granier, quien venía a los ensayos y nos tiraba pautas e ideas de improvisación, que previamente charlábamos. Souffrir la va concibiendo Andres Granier de acuerdo a lo que él se imaginaba y lo que los actores y yo íbamos proponiendo. Llegado un determinado momento, Andrés, tras ver muchos ensayos, craneó toda la trama y nos fue entregando el material a medida que el avanzaba.

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Una vieja casa espera en silencio, cercada por la tormenta. Un televisor encendido y el rumor meloso de una telenovela. Un accidente fatal sacude los cimientos. La heroína regresa, tres hermanos que se reconocen en el espanto. El luto lo tiñe todo. El humor grotesco de una vigilia enloquecida.

¿Qué temas de esta obra te parece que pueden enganchar más al público?

La relación de estos hermanos me parece sumamente atractiva, divertida y a su vez trágica; es interesante entender cómo la televisión afecta la vida de estos seres que se quedaron en la casa. Y algo que me parece una genialidad de nuestro autor es que en la pieza se ve cómo, sobre un mismo asunto, se pueden tener diferentes ópticas, todas válidas, dependiendo desde el punto de vista que se mire. La obra no juzga, ni toma partido.

¿Qué tuviste en cuenta para la puesta?

Una vez que la obra estaba escrita, se cambió de lugar de ensayo y se fue a una casa real. La puesta en escena es la reproducción casi idéntica de esa casa donde se ensayaba ya que nos aportaba una dinámica que ya desde el texto pedía la obra.

¿Ahora que estrenaron, qué devoluciones tuviste después de la primera función?

Estrenar es la mejor sensación, es donde todo encaja y se ve en verdad la totalidad, donde uno suelta y sucede o no sucede la magia teatral. Por suerte, ¡sucedió! La gente se sorprende primero al ver la escenografía y luego van entrando en la trama. Muchos espectadores, al leer el nombre de la obra Souffrir, piensan que verán un dramón y se llevan la sorpresa de que no es así, de que se ríen de lo absurdo de algunas situaciones y se emocionan al encontrar algo de esa familia en la suya.

Vos sos, además de directora, cantante lírica y actriz, ¿en qué medida la cantante y la actriz influyen en la directora?

Yo me inicie siendo actriz; creo que el que dirige tiene que transitar la actuación y, de hecho, entrenar cada tanto para comprender y recordar lo que sucede cuando uno está en escena; que lo evidente para el que mira, no lo es para el que está ahí o viceversa; que cosas que parecen simples no lo son. Ser cantante me da idea de ritmo: la obra es una partitura, los textos tienen un tiempo cada uno, si no, no funcionan las emociones, los remates cómicos. En el teatro se ve la observación detallista del estudio del tiempo natural que tiene la vida.

¿Cuál es la clave para trabajar el grotesco en escena?

A mí lo que me gusta de cuando voy a ver teatro es ver actuaciones exacerbadas, pero no por eso imposibles; seres que están pasados de rosca, no una actuación minimalista, de primer plano de televisión, cosa igual de compleja seguramente, pero el teatro es diferente. Me gustan los personajes de Esperando la Carroza, a los que vemos muy delineados y marcados, y extrañamente reconocibles en nuestra sociedad.

¿Pensás seguir en la dirección o lo vas a alternar con la actuación después de Souffrir?

A mi dirigir me apasiona, amo a los actores, me gusta intentar entender el cómo de cada cosa, descular la música oculta del decir, el ritmo de los momentos. Me divierto de sobremanera. Por el momento tengo trabajo por terminar como directora, durante este año y el año que viene. Yo desarrollo mi actriz cuando canto los personajes operísticos, me da la sensación de que es ahí donde podré poner en escena ese costado mío