Cecilia Cósero y el estreno de La piel de la manzana

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Cecilia Cósero acaba de estrenar La piel de la manzana en El estepario (Medrano 484, Almagro). Es una joven actriz, pero ya recibió varios premios. En el 2011, además, fue nominada a los premios ACE como revelación femenina por su actuación en “Trinidad Guevara”.

En La piel de la manzana, ella asume el personaje de Flora, una descendiente de la mítica Atalanta, la cazadora. El protagonista masculino es Federico Marrale y la obra está escrita y dirigida por Gustavo Lista.
¿Qué te atrajo de la propuesta de La piel de la manzana?

Al comienzo no estaba la obra escrita; nos juntamos con Fede Marrale un par de veces y conversamos sobre el tema que nos interesaba contar: la relación de una pareja, el amor o el desamor, y después nos juntamos con Gustavo Lista. Luego de algunas improvisaciones y charlas, escribió la obra.

Vos tenés una gran trayectoria como actriz, ¿sentís que lo que hacés se va orientando hacia alguna línea en particular?

Como actriz, el hecho de poder representar diferentes personajes ya me atrae, y si estos tienen en su discurso más capas de las que se pueden mostrar a primera vista, mejor; que expongan lo que no se habla, que denuncien y tengan un fondo social, además de el mero entretenimiento ?por ejemplo, que se conozca más sobre el personaje revolucionario en el caso de Trinidad Guevara de Marianella Morena, o hablar de la trata de personas en También las cosas mueren de Patricio Ruiz o de la dictadura en el Río de la Plata como fue en El portero de la estación Windsor de Julie Vincent; o en tono de farsa y que la gente se divierta exponer el abuso infantil en una familia de clase alta como lo fue con Mi Muñequita (la farsa) de Gabriel Calderón?. En La piel de la manzana, Flora denuncia la violencia de la que fue víctima y ejerce una violencia psicológica sobre Bruno. Se invierten los roles tradicionales.

¿Cuál es el concepto de amor que subyace en la obra?

El amor como refugio: los dos son seres que se protegen. El amor está presente en Flora; si bien ella no le corresponde a Bruno como hombre, a su manera lo quiere y él tiene para con ella un amor muy puro y esperanzador.

¿Desde qué lugares trabajás a este personaje que se conecta tanto con lo mitológico?

Flora tiene mucho de animal no domesticado, maneja la energía masculina pero el hecho de ser mujer la hace muy intuitiva y práctica. Por esto, en los ensayos el director me pidió imaginar el fuego como la constante en ella, una llama que no se apaga nunca, que puede estar más calma o en llamas pero eso es lo que no se ve, lo interno. Para afuera se ve precisa, sus movimientos son controlados y muy masculinos, es racional, y el hombre no solo no logra conquistarla sino que es su presa, menos Bruno al que ella no lo visualiza como uno del resto, tal como lo dice el texto: “Él es otra cosa”, y de alguna manera ella siente amor por él.

En el nivel personal, ¿cómo vivís la previa de un estreno?

Primero te contesto que yo disfruto mucho de ensayar y extraño no hacerlo. Con respecto al estreno, paso por varios estados en los días previos: ansiedad, alegría, nervios. Antes, el mismo día del estreno, podía amanecer con contractura, dolor de garganta, disfonía, todo junto; de hecho, mi familia ya no me tomaba en serio y me llamaban para confirmar que tenía todo eso. Una vez un tío fue ha pedirle a la Virgen de Lourdes, creo, para que me ayudara, y después cuando me vio en escena, no podía creer que fuera la misma que había estado con él horas antes. Ahora me da un poco menos la contractura o el dolor de garganta (Cecilia se ríe). Disfruto de preparar el vestuario, repasar las cosas que tengo que llevar y me gusta llegar temprano al teatro y estar con mis compañeros ahí donde va a suceder todo.

Vos que recibiste premios y fuiste varias veces nominada, ¿qué significan en tu carrera de actriz?

Es importante porque te estimulan. Los que nos exponemos lo hacemos para que nos vean, nos quieran, al menos en ese rato, y que te reconozcan es una forma de decirte: “Bien, te vi, destaco tu trabajo”. Después eso pasa y volvés a empezar, y tenés que encontrar en vos esa fuerza para encarar un nuevo proyecto. Te queda el aguante de tu familia, de tus amigos, más en el teatro independiente, en el que no sabés cuando vas a estrenar, ni por cuánto tiempo, y si recuperás a nivel económico lo que invertiste. En ese sentido, el reconocimiento que tuve con Trinidad Guevara fue valiosísimo porque fue mi primer unipersonal, con muy poco tiempo viviendo en Buenos Aires y sin conocer a mucha gente. Y es hasta el día de hoy que me llegan buenos comentarios de este trabajo y en muchos momentos sirve para no bajar los brazos.