Adrián Canale y el potente universo de Carver en “Parte de este mundo”

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A partir de cuentos y poemas de Raymond Carver, Adrián Canale dirige Parte de este mundo que va por su quinta temporada. La obra se representa en el Galpón de Guevara ?Guevara 326? todos los sábados a las 20.30. Con Adrián charlamos de la elección de los textos, de la puesta y de la reacción del público frente a una obra en la que espectadores y actores comparten también música y bebida.

¿Por qué elegiste a Carver?

Este es el tercer trabajo que hago a partir de su literatura, a la que admiro por varios motivos que se unen con ideas que tengo en relación con el teatro: El de Carver es un mundo sensible y delicado. Sutil por propia decisión literaria, y a la vez potente y conmovedor. Siempre adecuado para la representación teatral. Sus cuentos y poemas tienen esa sensación de que todo puede llegar a suceder pero a la vez todo queda flotando, como en suspenso. A la vez su literatura es sencilla y austera, dos valores que considero importantes para mis trabajos. Sus personajes componen un mundo simple de desocupados, alcohólicos en recuperación, parejas y exparejas siempre navegando entre el cariño y la separación, hechos de la misma materia humana y poética que el que los lee o en nuestro caso, del que los mira.

Adrián Canale es director, autor, actor y docente. Egresado de la carrera de dirección y puesta en escena de la EMAD de Buenos Aires, tuvo de maestros de actuación a Rubens Correa y Andrés Bázzalo. Realizó perfeccionamiento, entre otros, con Javier Margulis, Daniel Veronese y Ana Alvarado. Además recibió varios premios y participó en festivales internacionales.

Canale

¿Qué tienen en común los textos seleccionados?

En este caso el trabajo, a diferencia de las puestas anteriores sobre este autor, que eran a partir de un solo relato, está creado a partir de varios cuentos y poemas. De una primera selección de 18 cuentos, fuimos (actores y director) eligiendo los 12 que finalmente tenemos. La consigna cada función es usar 5 de esos relatos, y 1 o 2 poemas cada uno de los actores. Por una cuestión teatral de la dinámica del espectáculo, la mayoría de los relatos elegidos son de 2 o 3 personajes. Tienen en común esa mirada sensible y aguda sobre las personas, y un tono reposado y sereno, pero a la vez en estado de combustión permanente. Todos los cuentos que seleccionamos muestran a sus personajes en estado de fragilidad y de indecisión.

¿Cómo se trabaja el pasaje de cuentos o de poemas a un escenario?

No hay una sola manera de trabajarlos, depende mucho de la puesta en escena y de la manera en que estará construido el montaje. En este caso y debido a que nuestro espectáculo no tiene un guión fijo, sino una estructura improvisada, lo que hicimos fue sintetizar y definir lo que sería la “pulpa” de cada relato. Su conflicto nuclear y a partir de eso improvisarlo con una mínima estructura de “boyas” o lugares a los que el relato tiene que llegar. Con respecto a los poemas, luego de ajustarles la traducción y asimilarlos a nuestra habla, la manera de decirlos fue sacarles precisamente su música de poema y narrarlos de manera muy sencilla, como quien está conversando y contando algo muy personal.

¿Qué características tiene esta puesta en particular?

La puesta en escena de Parte de este mundo está planteada como una sencilla conversación, en donde público y actores comparten una mesa, y el mismo espacio escénico. Deja de lado la noción clásica de lo “teatral”, y con la premisa de compartir una reunión entre amigos ?la presencia de la bebida y la comida es fundamental?, se genera una comunión entre todos los presentes. Se relatan cuentos y poemas, estableciendo la teatralidad desde lo más sencillo y simple de la comunicación. La idea de la puesta se simplifica poniendo público y actores en un mismo espacio, todos juntos compartiendo comida y bebida: dos largas mesas donde la gente puede casi “sentir” la respiración de los actores que están a su lado. Además, nos propusimos que por una cuestión de atención del público, el espectáculo no debe durar mas de 85 minutos, definiendo la duración ideal en 70 minutos. Por lo tanto, durante la función los actores van controlando la duración de la obra y resignando o no ese material (cuentos o poemas) que tal vez hoy no digan, pero sí la próxima función. También la idea de no tener texto fijo y de ir cambiando los cuentos y poemas, en un estado de continuo “presente”, nos lleva a Carver y ese constante devenir de sus personajes, ese estado de aparente “flotación”, donde nada sucede y a la vez pasa de todo. Entonces, los actores ahí, jugándose el cuerpo, viendo qué va a pasar, esperando el momento justo para intervenir. Otra característica interesante para comentar es que en cada función tenemos una actriz o actor invitado, que se une a este universo de improvisación.

¿Los textos de Carver te sugieron la puesta, o tenías la idea de la puesta previa y buscaste qué textos se podían adaptar a ella?

Se juntaron ambas cosas en el mismo momento, ya que a pesar de que tenía una idea previa de montar un espectáculo en mesas con público y actores compartiéndola, también tenía ganas de radicalizar la transcripción escénica de los textos de Carver y se me juntaron ambas cosas. La idea de la puesta intenta acercar el mundo carveriano, poniendo público y actores en un mismo espacio unidos por la comida y la bebida, en mesas donde la gente esta muy cerca de los actores compartiendo su emoción, comprobando que están hechos de la misma materia humana y poética que el que mira; uniendo puesta en escena y texto, amalgamado a lo que entiendo sobre Carver y su mundo; formando todos “parte de este mundo.

¿Cómo fue la reacción del público hasta ahora?

Despues de 5 temporadas y más de 200 funciones, pudimos observar que pasa por infinitas sensaciones. En principio la sorpresa de compartir una mesa con los actores, luego la relajación que se produce de disfrutar bebida y comida todos juntos. También la emoción de tener tan cerca los conflictos y las situaciones que se presentan y la potencia que se genera al compartir tan particular ceremonia. Es inevitable que el público se sienta muy identificado con los “temas” que toca el material e inevitable son también, pequeños comentarios e intervenciones, que hacen sentir más cercana aún toda esta ceremonia teatral.

Transitando la quinta temporada de la obra, ¿qué planes tenés con Parte de este mundo?

En este momento estamos disfrutando la apertura a nuevos públicos, ya que durante el 2015 salimos (y saldremos) de gira por las provincias. Ya estuvimos en Catamarca y Tucumán donde el espectáculo tuvo una gran repercusión. Y estaremos también haciendo una gira patagónica: Neuquén, Roca y Plottier. Y también por el norte de la Provincia de Buenos Aires: Salto, Pergamino y Rojas. También estaremos en julio en CETA Teatro de Banfield. Y en distintas salas del Conurbano bonaerense. En Capital, la idea es mantener las funciones en este nuevo espacio de El Galpón de Guevara. También hay una posibilidad de que la obra pase a un formato fílmico, adaptada por un director cinematográfico que vio nuestro espectáculo y quedó fascinado con la estructura y la puesta, y está interesado en llevarla al cine.