Juan Sasiaín: mi musa me dio cita en el río de Choele Choel

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Hoy se estrena Choele de Juan Sasiaín. Entrevistamos a su director, cuyo trabajo se encuentra cada vez más emparentado con la poesía.

BM: Entiendo que después de “La Tigra, Chaco”, el film que hiciste con Federico, y luego de ver “Choele”, -tu primer largo en solitario- reconfirmo que el tema de los vínculos familiares es algo que te atraviesa, podrías contarme un poco de ello? que es hablar también de cómo surge esta historia?

JS: Me gusta contar historias de familia. Así crecí, en ese entorno maduré como artista. Mi primera universidad fueron las reuniones familiares en Argentina y Uruguay. Ahí mi papá nos decía, a mi hermano y a mí, “toquen” -con una sonrisa infinita-. “Ahora?” “sí, ahora, Vaimbora!” Y tocábamos -con una sonrisa casi infinita- folklore al principio, las canciones que le escuchábamos a la negra Sosa. Hacíamos un dúo de flauta y charango con mi hermano Eduardo. Él ahora dirige coros y yo películas.

BMM: ¿Cuánto tiempo tardaste en la escritura del guión?

JS: Años. El guión se siguió escribiendo en mi cabeza, en mis papeles y en mis escaletas en Argentina, en Venezuela, en mis viajes. Soy muy rápido escribiendo, así que la primera versión fue en 11 días, en un viaje a Choele Choel. Pero la película, fue madurando con la sabiduría del tiempo. Como aprendí del maestro René Lavand “no se puede hacer más lento”. Siete años para escribir una peli, qué tal? no se preocupen, no voy a tardar otros siete en estrenar la próxima. Hace años que vengo escribiendo mis nuevas historias. Ya están en el tintero, cocinándose a fuego lento.

BMM: ¿Fue azarosa la idea de filmar en Choele Choel?

JS: Mi maestro Kartun hablaba del azar del artista. De mi propio azar. Me gusta pensar que mi Musa me dio cita en el río de Choele Choel y ahí nos pusimos a escribir juntos.
Pablo Otazú dió luz a un hermoso circuito de teatro infantil en la Patagonia y a una fantástica sala teatral en Beltrán, Río Negro, junto a Choele llamada “Teatro el Galpón”. Hace años me invitaron a presentar ahí mi primer espectáculo unipersonal “Magic Tales”. Cuando conocí la zona y me encontré con mi Musa junto al río ya no hubo vuelta atrás, nos dijimos: “es acá”.

BMM: ¿Qué te decidió a contar la historia desde el punto de vista de Coco?

JS: Desde que tengo 18 años me gustan las historias de padres e hijos. Un poco buscando a mi propio padre en las ficciones que escribo. En Choele estaba en una etapa de pensarme como hijo, como niño. Mi propio punto de vista sobre la vida me ayudó a elegir de modo inconsciente esa focalización para este relato. Soy un poco ese Coco que quiere descansar eternamente junto a su padre en el escondite de infancia, quedarse charlando con él noches enteras, compartiendo consejos. O al menos era ese Coco hasta hace poco. Ahora que ya dí 37 vueltas al sol (como dice mi amiga actriz Sabrina Macchi) ya es hora de cambiar de punto de vista. Pero eso será para la próxima.

BMM: ¿Cómo trabajaste la idea de jugar con el borde de la inocencia y su pérdida?

JS: Ayer estaba viendo la peli en la avant premier y me dí cuenta que había trabajado a fondo una teoría que amo de Gianni Rodari sobre la Gramática de la Fantasía. Ese niño que inventa mentiras y las lleva a fondo con sus compañeros de juego. Si fuma un palito jugando a que es un cigarro, su compañero de juego le ofrece fuego, pero él decide que es mejor fumarlo así, apagado, y la fantasía que estaba a punto de rasgarse sigue viva. Incluso una tercera compañera de juego al verlos chupando palitos puede prohibirles fumar en ese espacio. Quedé fascinado. je! Es que amo escribir. Y libero tanto mi inconsciente cuando escribo que río, lloro, hablo en voz alta y hago gestos, junto al escritorio de mi abuelo, se me aparecen las imágenes, las voces, tomo nota… y luego cuando veo lo que escribí proyectado en pantalla encuentro los múltiples significados ocultos detrás de cada escena, los centenares de maestros que atravecé para lograr una magia. Celebro haber estudiado en la universidad pública de buenos aires, UBA. y celebro compartir un poco de mi sabiduría ahora en la Universidad Nacional de las Artes.

BMM: Hay un preciosismo tanto en la construcción de las imágenes, como en sus encuadres…en todo.¿qué tan importante es para vos está mirada profundamente esteticista que asumís para contar la historia?

JS: Tengo en Choele dos compañeros de juegos mágicos: Germán Vilche, director de fotografía y Lucila Presa, directora de arte. Dos grandes artistas. Entre los tres hicimos una tríada poderosa para pintar el cuadro de cada escena. También hay un primer boceto con el lápiz maestro de Nicolás Aponte -ahora director de su película Idilio- con el que nos juntamos a dibujar la película cuadro por cuadro en mi casa. Con ellos fue como escribir pintando, con colores. Le conté la película a Germán Vilche y él dibujó una suerte de electrocardiograma-dramático de las tensiones de lo que yo iba narrando y en base a eso fuimos creando los encuadres, movimientos o no de cámara, colores, tonos, sensaciones. Lucila Presa tomó un libro antiguo que había en mi casa y dijo “Ésta es la paleta de colores de la película”. Mis ojos brillaron cuando vieron Moby Dick, el único libro antiguo que me compré en Venezuela, y que pasó a formar parte fundamental de la película.

BMM: ¿Qué lugar ocupan y en qué orden, entonces: los climas, los estados de ánimos, los sentimientos, las atmósferas y ese lirismo propio del arte cinematográfico?

JS: En una de mis escaletas reemplacé el número de cada escena por palabras mágicas, tonos, colores, climas, canciones. Durante el rodaje tenía todas las canciones secretas-mágicas de la película en mi celular y el genio de Pablo Bustamante -gran sonidista de la peli- las reproducía antes de filmar cada escena. Mientras se iba armando el set ya la música elegida para esa escena teñía a todo el equipo de un clima particular, no solo a los actores, sino a todos. También teníamos música de festejo para el desarme, lo cual hacía más divertido el asunto (o el juego).

BMM: Si bien todo el tiempo esta la figura de la madre presente en el relato, como dentro de la relación padre- hijo. ¿Qué hizo que eligieses que el espectador se quede con el hecho de imaginar a este personaje, que finalmente decidís no mostrar?

JS: Me gusta mucho jugar con las ausencias. Dejar cosas fuera de campo. Es lo propio del cine y también de la música. Arte con el que nací. Soy amante de los silencios. Te dan espacio para imaginar. Para desear lo que falta. Somos sujetos que nos pasamos deseando lo que no tenemos. A los espectadores les pasa lo mismo. Por eso hago como enseña el personaje de Leo Sbaraglia en la película: “pausa, fundamental las pausas”. El silencio y el fuera de campo son primos hermanos. Es muy poderoso presentar a la madre sin mostrarla. Cada espectador imagina una madre distinta. Ya en mi primer obra de teatro junto a mi amigo Federico Godfrid trabajábamos ese concepto: -“Qué lindo! un regalo de cumpleaños! Me da una ganas de abrirlo! Me muero de ganas de saber lo que hay adentro. Mejor no lo abro, sino, se me van las ganas de saber lo que hay adentro.”

BMM: Hay en todo caso una idea de que esa mirada de Coco se extienda a su padre, su amigo, el hombre que le vende un pollo y habla con él en el negocio…?

JS: Comba! El carnicero! Excelente hallazgo, hermosa persona. Me gusta en mis viajes ir descubriendo seres mágicos, personas que son entrañables para la cámara, que tienen ángel. Comba fué el primer actor de la película que estuvo desde un comienzo. En mi primer caminata por el pueblo junto a mi querida Ailen Ruiz, descubrí a ese personaje y a ese espacio, y siempre ocuparon un lugar importante en el guión de la película. Finalmente en esta última versión que exhibimos funciona como una suerte de consejero d´amor. En mi primera película estaban Ana Allende (Candelaria) y Peti, el carpintero. Soy amante de los trabajadores. No es casual que aparezcan en mis películas un carpintero, un carnicero, mi papá era ferretero (y amante de la música). En la próxima habrá un titiritero.

BMM: ¿Cuáles son tus expectativas con el público?

JS: Deseo que mucha gente vea la película una y otra vez. Como esos libros favoritos que querés volver a leer y regalar. Quiero que sueñen despiertos por un rato. Que rían, que lloren, que se emocionen, que se redescubran, que piensen, que se transforme, que algo les cambie en la vida, algo bonito, que le den ganas de viajar a la patagonia, y de amar. Quiero empaparlos de una forma de ver la vida. Ya tengo 37 años pero todo el mundo que me ve dice que parezco muuuuuucho más joven. Creo que principalmente el modo que elegí de saborear la vida me hace joven. Que entren y salgan del cine con una sonrisa, secándose una lágrima.

BMM: ¿En qué estás trabajando actualmente?

JS: Siempre quise ser ajedrecista de partida múltiple. Aún no jugué. Pero uso esa técnica en mis juegos. Ya filmé mi tercera película “Vaimbora” en Mina Clavero Córdoba, con mi amigo el titiritero Rufino Martinez de la Casa de los Titiriteros, producida por mi amigo patagónico Raimundo Bassano y junto a un maravilloso equipo. Estamos preparando también “Yo Cuento” sobre un narrador de historias. Ya escribí muchas películas más, sobre todo en duplas con grandes amigos artistas: Ezequiel Tronconi, Lucía Möller, Ignacio Cabrera, Juan Chappa. Estoy empezando a mostrar mi primer disco de canciones “Escuchar Volar”. Y el miércoles parto rumbo a la patagonia a dar inicio a mi gira de este año con mi unipersonal “Beto, el suertudo”.

Esas serían alguna de las partidas que estoy jugando. Pero este fin de semana todos al cine a ver CHOELE que está a punto de dar jaque mate!

Van unas canciones de regalo.

Media Vida . video

pass: mediavida

Caverna Motor . video

Bailar Zapato . video

Abismo Tormento . video

 

y el trailer de Choele en youtube

https://youtu.be/cflUr-0OKQc

 

-Gracias por la nota!

feliz día!

Juan Sasiaín

 

-Gracias a vos Juan por tus sensibles y lúcidas respuestas!Buen Estreno!

bm