Rápidos y furiosos 7

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Notable éxito comercial superando los 3 millones de espectadores 

En el año 2001 Rob Cohen dirigió la película conocida localmente como “Rápido y furioso”, traducción casi textual del original “The Fast and the Furious”. De los cuatro intérpretes principales ni Vin Diesel ni Paul Walker eran aún artistas muy populares. Sólo Michelle Rodriguez había alcanzado cierta popularidad en su debut actoral un año antes como una mujer boxeadora en el film independiente “Girlfight, golpes de mujer” de Karin Kusuma. La cuarta integrante, Jordana Brewster, era prácticamente una desconocida.

Las críticas no fueron en general muy auspiciosas y en Argentina las de prácticamente la totalidad de los diarios de mayor circulación resultaron muy desfavorables. Pese a ello la película fue comercialmente exitosa y dos años después un segundo capítulo aquí conocido como “+Rápido + Furioso” (en USA: “2 Fast 2 Furious”) repitió tanto a nivel de críticas y taquilla la performance de la primera. La dirigió John Singleton (“Los dueños de la calle”) pero, a diferencia de la primera, del cuarteto original sólo Paul Walker actuaba en ella. Al igual que en la anterior y las siguientes su personaje es el de un ex policía que sin embargo logra ser reclutado por fuerzas del orden para perseguir delincuentes con su veloz automóvil. En esta segunda parte se daba el caso de que el narcotraficante era nada menos que argentino.

En 2006 nuevo realizador, con el taiwanés Justin Lin dirigiendo y cambiando de escenario, de Estados Unidos de las dos primeras pasó a Japón. Conocida en nuestro país como “Rápido y furioso: reto Tokio” (original: “The Fast and the Furious: Tokyo Drift”) pareció marcar un cambio profundo no sólo por la localización sino también por la ausencia total de los intérpretes de las primeras dos. Quienes los reemplazaron, los ignotos Lucas Black, Nathalie Kelley y Brandon Brendel, no parecieron la mejor elección y tanto en los Estados Unidos como en Argentina las cifras fueron inferiores a las dos anteriores. Mientras que las dos primeras habían superado los 125 millones de dólares en Norteamérica, la taquilla de la tercera fue de apenas 63 millones de dólares.

Más de uno habrá pensado que, a esa altura, el futuro de la serie aparecería como muy comprometido. Ya la segunda había tenido un costo algo mayor a la recaudación de la siguiente y sin embargo los productores no se dieron por vencido.

El año 2009 marca un quiebre fundamental para la serie con el cuarto capítulo, estrenado en Argentina el 2 de abril de ese año. Y se cierra (por el momento) con el estreno de “Rápidos y furiosos 7”, el 2 de abril último, o sea justo 6 años más tarde.

Es indudable que el fin de semana largo de su estreno, coincidente con la Semana Santa de 2015, ayuda a explicar en parte la espectacular respuesta de público que alcanzó a un millón de espectadores en los primeros cuatro días, casi el doble de los 585 mil en 2013. Y ni qué decir de los 296 mil en 2011 y 126 mil en 2009.

Lo que ya resulta evidente es que la séptima de la serie logró superar los 2.200.000 de espectadores de “Rápidos y furiosos 6”, con más de 3 millones en su primer mes de exhibición.  Y también qué con sus 330 millones dólares de recaudación en los Estados Unidos le sacó gran ventaja a los 240 millones de dólares de la anterior de hace dos años.

Vale señalar que a partir de “Rápidos y furiosos” (“Fast & Furious”), tal el sencillo nombre tanto local como externo del cuarto episodio, los cuatro actores centrales volvieron a integrar el elenco. En verdad no totalmente como se comenta seguidamente.

Por un lado Letty (Michelle Rodriguez), la novia de Dominic Toretto (Vin Diesel), era “asesinada” en el cuarto capítulo y no aparecía en el siguiente “Rápidos y furiosos 5: sin control” (“Fast Five” en USA). Pero parecería que los guionistas se arrepintieron de esa decisión argumental y milagrosamente “reaparece”, aunque amnésica en los dos últimos.

La otra situación que se planteó fue la que tiene que ver con el personaje de Brian O’Conner, interpretado por Paul Walker. Como es sabido el actor murió en un accidente automovilístico el 30 de noviembre de 2013, con apenas cuarenta años recién cumplidos.

Ya se había filmado alrededor de la mitad del séptimo “Fast & Furious” y con la trágica desaparición de uno de sus dos personajes centrales se planteó la duda de si el proyecto podría llegar a ser terminado. El estreno de “Rápidos y furiosos 7”, que acaba de concretarse, confirma que la incertidumbre fue despejada y lo notable es que no se nota la ahora ausencia física de Walker.

Para ello seguramente el guión sufrió modificaciones importantes y además se aprovechó la disposición favorable de dos de sus hermanos menores, Caleb y Cody Walker para, con la ayuda de efectos digitales, completar los tramos de filmación faltantes.

En “Rápidos y furiosos 7” actúan casi todos los actores de reparto que acompañaban a los cuatro centrales  en varias de las anteriores.  Entre ellos conviene señalar al simpático Tyrese Gibson (Roman), Ludacry (Tej), la española Elsa Pataky (Elena) y la israelí Gal Gadot (Gisele). También vale una mención a Sung Kan, cuyo personaje Han es el único que está en la tercera en Tokio, pero que aquí es asesinado.

Se adivina que los productores pusieron ahora  “toda la carne al asador”, no sólo porque incluyeron a todos los protagonistas, centrales y secundarios. Por un lado en la duración que en esta oportunidad supera ligeramente los 130 minutos que duraban la quinta (ambientada en Rio de Janeiro) y la sexta (que transcurre en Londres y otras ciudades europeas), haciéndola la más larga de las siete. Lo que no se entiende es porque reemplazaron al director Justin Lin que ya lo había hecho en cuatro oportunidades aunque el reemplazo por John Wan (“El juego del miedo”/”Saw”) no decepciona.

Pero además agregaron algunos personajes más, de los cuales se destaca el que protagoniza el inglés Jason Statham como Deckard Shaw, un ser extremadamente violento cuyo hermano Owen había sido ultimado en el sexto episodio. Vale también mencionar a Djimon Hounsou, otro de los malos, recordado por sus actuaciones en “Amistad” y “Gladiador”.

Otro bienvenido agregado es Mr. Nobody, que personifica Kurt Russell,  y cuyo rol es relevante en la trama aunque en este caso del lado de los “buenos”.

Seguramente el costo de este séptimo y seguramente no último capítulo de los “Fast & Furious” debe haber sido el mayor de todos, dado los esfuerzos de producción y escenarios elegidos, en particular en Abu Dhabi, con muchos autos que vuelan y a veces hasta aterrizan con paracaídas.

En el final la película se vuelve nostálgica cuando desfilan imágenes de Paul Walker de las películas anteriores, mientras se escucha a Vin Diesel afirmar que nada los separará al ser todos “familia”. Son momentos emotivos que no apelan en exceso a la melancolía,  que el espectador sin embargo puede llegar a sentir y que se cierran con un simple “To Paul”.