Pierre Bourdieu: Fotógrafo de circunstancia.

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“Me intereso en ustedes, estoy con ustedes, escucho sus historias, voy a testimoniar sobre lo que ustedes viven”.
Pierre Bourdieu.

Pierre Bourdieu, uno de los intelectuales franceses más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, había nacido en 1930, en un pequeño pueblo de cuatrocientos cincuenta habitantes del sudoeste de Francia, Denguin, en la Aquitaine.
Quizás la rigurosidad de sus primeros años de estudios en el internado Louis Barthou de la ciudad de Pau, que lo llevaron a decir: “Aquel que ha conocido el internado, conoce a los doce años, casi toda la vida”, lo convertiría en un alumno destacado y meticuloso al punto de que terminado el bachillerato, pudo ingresar al Liceo Louis-le-Grand de Paris, la institución que reúne los mejores estudiantes del país.

En 1954 con su recién obtenido título de profesor de filosofía, Bourdieu, comienza a transitar la efervescencia de una sociedad influenciada en lo intelectual por el existencialismo sartreano y en lo político, marcado entonces, la derrota en la guerra de Indochina y la sangrienta revolución argelina.
Con apenas un año de profesor en el Liceo de de Moulins, es llamado a cumplir con el servicio militar en Versalles, castigado por sus reiteradas faltas es enviado a Argelia. Lo que significó un punto de quiebre en su planteamiento académico y donde descubriría un importante asistente a sus observaciones etnográficas, sociológicas y antropológicas: La Fotografía.

Su estadía en una Argelia en plena guerra de liberación, se extiende entre 1955 y 1961. La Guerra de Argelia está produciendo cambios en las estructuras sociales establecidas desde siglos atrás, lo que significaba para el joven sociólogo un incentivo especial para permanecer en el Magreb más allá de su licenciamiento como conscripto. Mientras lleva a cabo sus investigaciones se sostiene como profesor en la Facultad de Letras de Argel.
Estas vivencias lo convirtieron en un conocedor de la sociedad magrebí y fueron determinantes para afinar en el campo sus herramientas de análisis y donde sin duda comenzó la construcción de su corpus teórico.

De ese periodo es su primer libro Sociologie d’Algérie, (1956), donde muestra el resultado de la investigación etnográfica y sociológica, analizando distintos asentamientos rurales de la antigua colonia. En este libro, pone distancia del viaje literario y del exotismo imperante. Pierre Bourdieu, muestra lo cambiante y lo diferente de los grupos sociales asentados en el territorio argelino, trastocados por la guerra, una de sus intenciones de estos trabajos es justamente dar a conocer en la metrópoli las razones de la sublevación.

En sus fotografías Bourdieu, opta por no mostrar los perfiles más siniestros del conflicto y se excusa de la “foto periodística”, ya que su pretensión nunca había sido esa, y solo utilizaba su cámara como un cuaderno de apuntes, quizás mucho más fidedigno que su visión y su memoria. No se muestran, como era de esperar, acciones bélicas o los resultados más evidentes de ella. Sus tomas se concentran en los nuevos hábitos de una sociedad en pleno proceso de cambio, ya no solo por la guerra, sino también por lo ideológico, que llevó al país a sumergirse en una Revolución en todo sentido.

Al tiempo Bourdieu “anotaba” con sus fotogramas los cambios en las costumbres, los modos y los hábitos de esas gentes. Sin apasionamiento militante mostraba también las acciones del ejército francés en el desmantelamiento de aldeas centenarias para provocar que sus habitantes comiencen a reagruparse en bidovilles en las cercanías de las ciudades, convirtiendo brutalmente a esas gentes, de habitantes rurales a semiurbanos.

Es claro que no estamos frente a un trabajo genuinamente fotográfico, pero es evidente también, que Bourdieu, suple con su mirada, algunos defectos técnicos que se podrían encontrar e sus fotografías, lo que convierte a sus registros visuales sobre la Argelia de aquellos días, en un mosaico apabullante, al que prácticamente no habría que agregarles palabras.
Bourdieu ha documentado los diferentes roles sociales y los cambios de una comunidad que en ese preciso momento estaba llevando a cabo una revolución, una sangrienta guerra contra los restos de un decadente imperio francés que la sojuzgaba desde 1830. Si bien Bourdieu no se enfoca en la violencia que se vivía, su objetivo se enfoca en las razones de aquel movimiento: la pobreza rural, niños explotados, mujeres sumergidas en una sociedad religiosa; documentaría escenas de la sociedad, sumergida en la miseria y la desocupación.

Con su Zeiss Ikoflex, intentando respaldar sus notas sobre el campo, y registrar la vida de cada una de las regiones donde indagó, donde ya las trasformaciones estaban en pleno desarrollo, aunque quizás para un ojo inexperto pudiera no notarse.
Una mujer conduciendo una moto en plena calle, cubierta con su blanco y tradicional velo o haik, señala sin dudas las dos puntas de los cambios que se venían desarrollando, por un lado a la cerrada sociedad musulmana “me modernizo, ando en un vehículo absolutamente occidental”, pero también avisa al invasor francés, “no cambio mis tradiciones, no abandono mi ser musulmán”.
Una sociedad ancestral, operada por infinidad de cambios cruzados por conflictos y transformaciones: su lucha independentista, la emigración del campo a la ciudad y el desarraigo que significaba para la vieja clase campesina, la modificación de hábitos, el abandono de tradiciones, el nuevo lugar de la mujer en el ámbito urbano. Era un banquete infinito para el joven sociólogo.
Bourdieu recorrió diferentes poblaciones que componen “la nación” argelina, un verdadero collages de sociedades, etnias y tribus vinculadas y diferenciadas más allá de la geografía por sus costumbres y ritos, por momentos próximos, por momentos muy distantes más allá de la geografía: cabilios, chaouitas, mozabitas, arabófonos urbanos, nómadas y seminómadas. Si bien esas fotografías son extracciones de una realidad y un momento muy preciso, como las tomadas en la región de Collo y Cabilia, entonces enclaves de los revolucionarios, y hoy ¿casualmente? Epicentro de bandas vinculadas a al-Qaeda y Estado Islámico. De aquella estadía recordaría Bourdieu, haber vivido momentos de zozobra, sabiendo que su vida dependía del humor de los líderes de los revolucionarios, o los jefes de las tribus, que bien nunca se sabía si no eran las mismas personas. Sus fotos representan hombres en actitud de espera, familias desplazadas que parecen no entender por qué y para que están allí. Callejones vacíos con proclamas revolucionarias del Frente de Liberación Nacional Argelino (FLNA), aldeas enteras cuyas casas habían sido “prolijamente” despojadas de sus techos para convertirlos en inhabitables, la alfarería que allí quedo abandonada, rota o imposibilitada de transportar, Bourdieu, con ojo de sociólogo, ¿ya por qué no fotógrafo? captura el hecho político: quizás una casa abandonada, una fuente rota, diga más de la guerra que hombres actitud de combate.
Las fotos tomadas hace cincuenta años por Pierre Bourdieu, podría hoy repetirse con exactitud como un eco inacabable. Lo que quizás hable del fracaso de una revolución, de un proceso histórico o de una sociedad.
La práctica de la fotografía, primero en Argelia y después en Béarn, (Francia) donde capturaría las ceremonias y costumbres de los campesinos, bailes, casamientos entre otros rituales, le daban la distancia que Bourdieu consideraba necesaria, frente a aquellos hombres y mujeres no habituados a las indagaciones directas.
Dijo: “La fotografía es, en efecto, una manifestación de la distancia del observador que registra y que no olvida lo que registra, pero supone también toda la proximidad, atenta y sensible a los detalles imperceptibles que impulsan a captar e interpretar sobre el terreno”.
Su libro Images d’Algérie, Pierre Bourdieu, un photographe de circonstance 1958-1961 finalmente se reuniría casi de casualidad.
Nos interesa aquí indagar al Bourdieu fotógrafo, dejando de lado, si se puede, al Bourdieu investigador social, que tomaría como una boutade, su significancia como fotógrafo. En realidad Bourdieu no era fotógrafo no sabía medir ni enfocar, no le gustaba revelar y apenas entendía su propia cámara fotográfica. No cuidaba sus copias como lo haría cualquier reportero; sin importarle encuadres, exposiciones o sensibilidad, retrataba a la gente, la sociedad, la vida y luego se pasaba horas examinando el material para sus investigaciones sociológicas.
Aquellos remotos revelamientos fotográficos habían quedado prácticamente olvidados, bajo toneladas de escritos, libros y artículos, hasta que en 1999, con el motivo de la preparación de la edición alemana de Algérie 60. Structures économiques et structures temporelles (1977), Bourdieu comenta con su editor Franz Schultheis la existencia de sus trabajos etnológicos en Argelia, las centenares de fotografías que había tomado lo que fue la génesis de lo que sería su libro y que también daría paso a una serie de exposiciones, en diferentes ciudades del mundo. Durante casi cuarenta años cerca de mil quinientas fotografías estuvieran guardadas en cuadernos escolares y cajas de zapatos en su casa de los Pirineos, antes de que fueran recuperadas con la intención de hacer una gran muestra organizada en la Kuntsthaus de Graz y auspiciada por la revista de arte Camera Austria.
Quienes puedan acceder la fotografía de Pierre Bourdieu, posiblemente no vayan a encontrar la perfección de las imágenes de un Sebastião Salgado o un Ansel Adams, pero sí la mirada de un verdadero humanista.

Fotos Gentileza (PIERRE BOURDIEU / FUNDATION)

 

Guerra y mutación social en Argelia
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Mujeres en Blida
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Carniceros en el mercado de Warnier
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