#BAFICI 2015: Los Documentales.

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Han sido variados tanto en los temático como en lo formal los documentales vistos en el  Bafici de este año. El registro documental goza de prestigio y actualidad y me atrevería a decir que mucha de la ficción vista trabaja  en algún punto el registro del documental.

Al centro de la tierra de Rosenfeld busca poner en escena  al  documental amateur o casero observado desde el profesional. El Sr. Zuleta es un salteño que busca evidencias fílmicas y sonoras del fenómeno OVNI, su pasión, su tesón por mostrar lo propio se coloca por encima del lo que se muestra. No importa los criterios de verosimilitud sino de recuperar esa quimera pasional de que alguien reciba lo que se produce, aún cuando ese alguien sea el canonizado Fabio Zerpa, que trata de desanimarlo y le indica pauta de objetividad que parecen ridículas para el fenómeno que se trata.

Fue un Bafici político con documentales sobre hechos históricos pasados y actuales como Equi y n’otru tiempo y Maidan que guardan más de un punto común y donde hay un claro abandono del registro periodístico: no hay  voz en off, ni entrevistas, ni travellings, planos fijos con sonido ambiente, tanto sean cantos de la multitud como pájaros, toda una apuesta a la imágenes desprovistas de explicación,  significadas  por el hecho mismo.

 

Jaco y Dark Star (HR Giger’s World) son registros empáticos de dos artistas únicos y no muy conocidos. En la primera el bajista de Metallica (Robert Trujillo)  como productor y con directores como  Kijack (Exile on Main Street sobre los Rollings Stone) y Marchand,especialistas en documentales sobre músicos, apelan a un formato tradicional donde la música de Jaco Pastorius es el protagonista. En la segunda, Belinda Sallin muestra toda su fascinación por HR Giger internándose en un mundo fascinantemente oscuro,  logrando que Giger y sus creaciones (sus cuadros, su museo, su vida  y su propia casa)  sean el centro de la filmación.

 

La francesa Léa Rinaldi también comparte con los anteriores esa fascinación por el artista de culto en Behind Jim Jarmusch y Travelling at Night with Jim Jarmusch  ambas enfocadas en sendas filmaciones de Jim Jarmusch, pero mientras en la primera se preocupa por  conocer y aprender como filma (los límites del control es el film) en la segunda intenta algo diferente, logra una extensión o una apostilla a Only Lovers Left Alive, produciendo un documental pegado a la ficción, como creara una ampliación de la misma conservando su espíritu.

 

Esto es lo que hay  es un documental  musical y político a la vez. Un grupo de raperos cubanos  son refractarios en sus letras al régimen castrista, no se trata de un film de exiliados nostálgicos de la Cuba prerrevolucionaria. Es un testimonio construido mediante 6 años de observaciones, hecho desde adentro de Cuba (con las complicaciones del caso) y desde adentro del grupo juvenil los Aldeanos y Léa Rinaldi logra una invisibilidad envidiable, ella es como un tatuaje más de los  que proliferan en los torsos desnudos de estos músicos  rebeldes.

 

Parece haber algo en eso que llamamos ficción cuyo registro tradicional ya no tiene quien lo filme, tal vez por agotamiento, tal vez porque se encuentra en búsqueda de nuevos discursos que la soporten.Se inscriben es esa Búsqueda películas como Bird People de Pascale Ferran, que comienza con registro dramático y lo termina con uno maravilloso ó fantástico , Nova Dubai de Gustavo Vinagre que logra una pornodocuficción muy original y lograda y  la misma Court (ganadora de la competencia internacional) que  se muestra muy cerca del registro periodístico televisivo.

 

Como si hubiera un orden de la ficción que perdiera su fuerza de expresión,  algo así le sucede a Prometo um dia deixar essa cidade de Daniel Aragao, que con muy buenas intenciones y  actuaciones encuentra en el registro de la telenovela la forma de contar esta explosiva historia de drogas, patriarcado y corrupción política,  de allí su mérito pero también su debilidad.

 

P’tit Quinquin del francés Dumont, parece destrozar ese orden del formato ficción, una narración descentrada, como si fuera una aggiornada Twin Peaks, sin actores profesionales, con un guión posicional y mínimo en lo discursivo donde el montaje contienen los peligros del paroxismo gestual de sus actores. Un antipolicial que termina por no explicar, por no narrar, por no actuar.

El documental cinematográfico está construyendo su propio camino independizándose del registro periodístico, ya no le alcanza con dar testimonio, necesita hacerlo poniendo en crisis los formatos tradicionales y buscando renovar sus narrativas, necesita crear, porque sabe que un formato trillado  hasta  puede silenciar una historia y banalizar  su mensaje.

Ya por este sitio habíamos puesto en relevancia los documentales Invasión de Abner Benaim y Las enfermeras de Evita de Marcelo Goyeneche, donde la primera buscaba hacer conciencia de un hecho histórico (la invasión de EEUU)  anulado de la memoria de los panameños por medio de una participación activa de la recreación de los hechos por medio de los mismos habitantes y la segunda poniendo en escena a las anciana enfermeras y sus avatares jóvenes (actrices y cantantes)  para recrear en modo musical otro hecho negado y poco conocido.

Como Observamos dentro de lo que llamamos “Documental” pasa hoy día gran parte de la experimentación de nuevos formatos y discursos  del lenguaje fílmico.

CONTINUARA (Tal vez por otros…)