#BAFICI2015: Queen of Earth

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Thoreau escribió que las otras personas son para nosotros como un pecho cerrado, y que para abrirlo se necesita de la llave de la simpatía, de otra forma van a hacer que nuestro corazón sangre. ¿Pero qué pasa cuando en un impulso confesional, autodestructivo, irrespetuosamente y sin permiso elegís abrirte frente a otro? ¿Qué parte nos sangra entonces?

En la nueva película de Alex Ross Perry se cuenta en flashbacks la historia de dos veranos, el del año pasado y el de este año, en la casa de verano de la familia de Virginia (Katherine Waterston), ambos con su mejor amiga, Catherine (Elizabeth Moss), como la invitada. Cronológicamente, en el primero se revive la visita de Catherine con su novio, relación simbiótica por la que Virginia no tiene buenas opiniones e intercede en su convivencia con las mismas libertades que su amiga lo hizo al traer a ese invitado inesperado que fue su pareja. Para el segundo verano, Catherine llega después de haber terminado su relación y de que su padre, un renombrado artista del que ella misma era su asistente, se haya suicidado después de años de depresión. A ellas se suma el amigo y ocasional amante de Virginia, Rich (Patrick Fugit). Catherine argumenta que esos días eran para pasar entre mejores amigas y que él está sobrando -obviamente olvida la invasión que le hizo a Virginia el año anterior; por momentos su amistad parece ser una postergación de decir “perdón” de forma honesta. Rich es insistente en formar un lazo con la amiga de Virginia, que de un verano a otro se ha hecho más cercana, pero ante el rechazo de Catherine, él empieza a sacar ventaja de la creciente inestabilidad psicológica de ella, en parte por diversión. Así es como Alex Ross Perry va construyendo las tensiones que pican en elocuentes monólogos, uno de ellos de Catherine a Rich, que es de los que, si la vida fuera justa, todos deberíamos tener por lo menos la oportunidad de recitar una vez.

El director es muy específico en este trabajo, como lo fue en su anterior Listen Up Philip, y crea una particular composición valiéndose de todos los elementos. La película está filmada en 16mm, los planos cortos generan tensión claustrofóbica, la música tiene reminiscencias del genero del suspenso, el dialogo y los monólogos son extremadamente perceptivos a la hora de repartir el disgusto por otros y el disgusto por uno mismo. Consigue capturar ese estado de hipersensibilidad que se puede tener después de años de relación (aunque intensidad y durabilidad puedan ser intercambiables en este sentido), al percibir como los más ligeros cambios de tono y expresiones faciales, después del periodo en que dejan de ser materia de sensualidad, solo resultan frustrantes e inquietantes.

Pero todos somos propensos al error cuando se trata de juzgar a otros, no hay a quien culpar, el verdadero problema es que cada persona es un nuevo borrador. Catherine y Virginia son víctimas de las fallas de la otra por su cercanía. Cuando las cosas se vuelven tan confusas, con otros y con uno mismo, las marcas del camino solo pueden ser excéntricas o, como Virginia lo pone: “Podes salir del ciclo de otra persona, pero no podes salir del tuyo propio”. (De este tipo de autoengaño debe derivar el título “Queen of earth”.)

En nuestras mentes está el yo que tiene las experiencias y el yo que recuerda. En la de Catherine, el yo empieza a vivir sus recuerdos y la conduce a desconcertantes alucinaciones. Esto no implica que los flashbacks estén ahí solo para ilustrarnos las relaciones que ella hace, pero, no lejos de eso, están para representar dos estados mentales como doppelgänger. Pasado, presente. Catherine, Virginia.

Alex Ross Perry está desarrollando una voz, si no es que ya está desarrollada y nosotros solo estamos empezando a recibir su frecuencia, de película en película, y esta vez hizo un compendio de quienes parecerían ser los mayores referentes de su particular y oscuro sentido del humor, que es tan literario como sardónico. El descenso en el mundo de las alucinaciones y la perdida de conexión con la realidad que sufre Catherine es análogo al de Repulsión de Roman Polanski, también El bebé de Rosemary (para la que hay referencias visuales). La intimidad de la relación entre mujeres es como la de Persona de Ingmar Bergman. Woody Allen siempre se viene a la mente tras escuchar la verbosidad y articulación de los personajes de Alex Ross Perry y su insistencia por deconstruir relaciones humanas. El toque casero de los 16mm, los movimientos de cámara, el espacio cerrado, la locura, la mujer, también recuerdan a Cassavetes. Pero Queen of Earth y las anteriores The Color Wheel y Listen Up Philip, son indudablemente Alex Ross Perry.