#BAFICI2015 Maidan

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¿Cómo filmar un documental ¿ ¿Cómo hacerlo cuando el hecho de que se ocupa está  sucediendo?

Loznitsa contesta estas dos preguntas en los 130 minutos que dura el documental. El hecho:  la rebelión de la sociedad ucraniana contra el corrupto gobierno local exactamente hace un año.  El lugar: la plaza Maidan del título, como si fuera nuestra plaza de Mayo pero en Kiev.

Uno de los eventos políticos más masivos y significativos en lo que va del siglo cuyas consecuencias hoy siguen presentes, ya que la sociedad ucraniana vive tensionada por sus ex camaradas de Rusia  y por las fuerzas de la Otan que intentan disputarle el poder territorial a Vladimir Putin.

La destreza es poner la cámara en los lugares indicados en el momento preciso y con la justa distancia, sin voz en off, sin entrevistas, sin ningún registro periodístico salvo las imágenes, toda una decisión estética y siempre de un lado,  el de los manifestantes como decisión política.

Hay un increscendo siguiendo el propio ritmo de la lógica social, empezando por los rutinarios preparativos, la elaboración y distribución de bebidas y comida continuando con las presencias políticas, religiosas y artísticas  en el gran escenario montado en el centro de la plaza hasta la escalada de represión que llega a un intenso dramatismo por defender el espacio, terminando con los heridos, los muertos y sus funerales.

El pulso de los momentos mas tensos y angustiantes  lo llevan lo que se dice desde los altoparlantes que van desde las demandas por ambulancias y médicos hasta el pedido por movimientos de la gente para la defensa del espacio ocupado.

Sin el heroísmo y el dramatismo de esta película ya el Bafici había presentado en el 2013 Vers Madrid de Sylvain George, un documental sobre los indignados y el acampe en la Puerta del Sol. Además de ese punto en común, George realizaba operaciones similares a Loznitsa, planos fijos con pocos desplazamientos o travellings,  pocas  entrevistas, un documento solo de imágenes y sonido ambiente. Acá el procedimiento gana en pureza como si La historia se contara a sí misma.

A medida que la tensión aumenta los planos se vuelven más panorámicos y cada vez abarcan más campo visual, como si fuera una pintura de Cándido López.

Sería inocente pensar que en el film no hay una ideología ya que el director decide que filmar y que no, abundan momentos donde se canta el himno, donde aparecen mensajes de unidad, donde hablan figuras religiosas,  lo que se busca es la más amplia variedad de voces detrás de una bandera contra un enemigo poderoso. Su decisión es estratégica y política.

Hasta se escuchan cantos partisanos de la segunda guerra y una alusión a la raza cosaca, leyenda heroica sobre el origen de los ucranianos como confrontando con la historia del siglo pasado donde pertenecían al bloque soviético y este para mí es un punto crítico, el documental es claramente anti ruso, anti Putin, hecho por lo que fue muy bien recibida y divulgada por el occidente Liberal.

Con sus claros y sus oscuros, con el heroísmo de una sociedad civil desarmada que se enfrenta al abuso,  a la corrupción y a la mentira la película es un documental excepcional que permite reflexionar por dónde esté en estos momentos Europa que además de Ucrania, Grecia y España,  desespera a su vieja clase dirigente por la reacción social a un  plan de ajuste que sumerge al continente a la pobreza y el desempleo.

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