#BAFICI2015: Letters to Max

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Letters to Max, en sus 103 minutos, ronda la historia de Abjasia como joven país, desde la guerra civil con Georgia en 1992-3 hasta su reconocimiento como estado independiente por parte de Rusia en 2008. Con imágenes tomadas en viajes por la zona y una voz over de Maxim que va leyendo sus respuestas, se entrecruzan dos territorios que se van construyendo a medida que se buscan, desde un tanteo inicial, casi a ciegas. El mismo director menciona en el film que él sintió su primer misiva a Abjasia, como una “carta imposible”, que le iba a ser devuelta por el correo francés por paradero inexistente o desconocido.

Así, vuelve a pensar en la posibilidad de narrar desde la imagen pero con un sistema creativo desplazado aún más de un esquema -tradicional o no- de guión. Es que su director, Eric Baudelaire (EEUU, 1973), es un artista integral, que explora modos de hacer con la imagen, la historia y la reflexión sobre el cine, tensionando los bordes, dentro de una práctica contemporánea.

Baudelaire realiza producciones audiovisuales presentadas como instalaciones, y ha expuesto en diversos museos del mundo. Justamente en estos días, 21, 22 y 25 abril de este 2015, esta misma película está siendo exhibida en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Lo interesante del film es que esta reconstrucción se hace desde una correspondencia de 74 cartas que intercambia el director con el ex-ministro de Relaciones Exteriores, Maxim Gvinjia. El texto en sí de cada carta, es sumamente corto, y en general terminan con una pregunta a Maxim, quien se explayará respondiéndola. Además, las cartas del director aparecen en la pantalla, a un costado, reforzando la idea de la palabra escrita como punto de partida y elemento que se convierte también en un arma visual. El texto es voz, la voz es texto, y luego está el otro texto-voz que es el sonido ambiente. Los protagonistas de este intercambio epistolar, también requieren sonidos de lugares que se solicitan especialment; las cartas entonces son granadas que provocan toda una experiencia del otro, como si desde un papel inocente metido en un sobre se disparara la búsqueda de la alteridad.

Cabe mencionar que el director y el ex-ministro tienen un vibrante proyecto juntos, que se llama The Secession Sessions, de la cual está película forma parte, y que busca reflexionar sobre los países nuevos, el trabajo para ser reconocidos, su invisibilidad, su precaridad.

Cuando vi el El Botón de Nácar de Patricio Guzmán, (también en este BAFICI), se me ocurrió hablar de estas películas desde una “geopoética”, buscando explorar su cercanía con la palabra “geopolítica”. De hecho, uno de los ejes conceptuales del trabajo fotográfico de Baudelaire es el concepto de “estados imaginados”. La película menciona algo de esto, y una no puede dejar de pensar en el concepto de “comunidades imaginadas” de Benedict Anderson y en el concepto de Edward Said de “geografías imaginadas”, ambos girando en torno de las naciones (y los nacionalismos), como construcciones sociales propias de la modernidad, es decir, del siglo XX, más o menos impuestas sobre los grupos humanos y que desde la década de los 90 no hicieron más que explotar en la cara de Europa. Hoy el eje decolonial apropia estas nociones que corren por debajo del hacer y el decir, y algunas prácticas fílmicas como la de este proyecto de Baudelaire y Gvinjia pareciera reflexionarlo desde una meseta teórico-poética sumamente provechosa, derivando en el juego: olvidar / recordar / imaginar.

 

Repite:
Sábado 25 – 14:20 hs. Village Recoleta Sala: 3