Patricio Guzmán: porque el futuro está en el pasado.

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El viernes 17 de abril en el Village Recoleta ante una sala colmada hasta la primera fila se presentó la película chilena “El botón de nácar” de Patricio Guzmán.

Al finalizar la proyección un interminable aplauso no permitía que Patricio comenzara a hablar.

Patricio, uno de los documentalistas más importantes de Latinoamérica volvió a repetir en el BAFICI al igual que hace 2 años cuando trajo “Nostalgia de la luz” que su película y su presencia provoque sin lugar a dudas que sea el acontecimiento artístico cultural más importante de este 17° BAFICI.

El director del Festival de Berlín Dieter Kosslick dijo que quedo perplejo cuando vio “El botón de nácar” y que esta película según su opinión era la obra maestra de Guzmán.

La película se fue del Festival de Berlín llevándose el Oso de Plata del Festival al Mejor Guión.

AF: Antes que nada, Patricio, te agradezco la deferencia de recibirme en tu hotel pues sé que el poco tiempo que estás en Bs. As. lo dedicás casi exclusivamente a estar con tu familia que vive aquí y que hace un año y medio que no ves. Como vivís este recibimiento que te hace el publico de Bs. As. cada vez que nos visitas

PG: Primero muchas gracias por tu entrevista, por la forma que tú tratas a los realizadores que ya es un signo de cómo el publico trata a las peliculas aquí. El público de Buenos Aires tal vez sea el mayor público cinéfilo de América Latina y por esa razón es que vine. Sabía que de otra manera la pelicula no se iba a poder ver aquí, por eso vine por dos días, la semana que viene voy a Canadá a un homenaje que me hace un Festival de Cine Documental. El público de aquí es mas cordial, entiende mejor, es más entusiasta con la propia obra que el mismo público chileno.

AF: Tu cine tiene la difícil particularidad de lograr que partiendo de una profunda y minuciosa investigación del tema que vas a encarar, logras un perfecto equilibrio entre la belleza poeta y visual, la denuncia, la recuperación de la memoria y lo didáctico.

PG: Tienes razón. Trato de llegar mucho al principio. Yo no conocía la Patagonia, fui a un viaje en una embarcación para ver los canales, los fiordos, para ver cómo se vive allí. Ahí conocí a algunos indígenas y despues de tres años de reflexionar me decidí a hacer la pelicula. Creo que lo mejor de todo es tratar de contar una historia, que el espectador te siga en esa larga pirueta que uno va contando, que la linea del desarrollo no se interrumpa nunca, que vaya en ascenso para no perder la atención del espectador. Por otra parte es una ley fundamental de la ficción, del teatro, etc. Por eso el montaje de mi película es muy largo, en este caso duró 6 meses.

AF: “El botón de nácar ” viene a ser la segunda parte de una trilogía que se inició con “Nostalgia de la luz” inspirada en el desierto y que se cerrara con un documental sobre la Cordillera de los Andes. ¿Qué nos contás en “El botón de nácar“?

PG: El boton de nacar en el fondo es una metáfora de Chile. Primero, sobre el exterminio a balazos del indígena y los pueblos que habitaban la Patagonia. Después viene un largo período de soportar a unas cuantas familias de blancos que han gobernado el país durante más de un siglo hasta la revolucion de Allende, que despierta al pueblo y que abarcó a la mitad del país. En ese momento, que Allende establece las bases de una República plural y honesta con su pueblo, esto duró poco, tres años y luego viene el golpe de Estado que nos subsume en un período de 16 años de represión aun peor en la que habían tenido los indígenas del sur y aquí la pelicula entra en el detalle que en el desierto de Atacama han aparecido 40 cuerpos pero se sabe que han desaparecido 1400. El juez dijo que la única formula era que estaban en el mar, y se encontraban unos rieles, y ahí la prueba de un botón que desmuestra que ha estado adherido a un cuerpo y eso demuestra que un sistema de exterminio fue lanzar cuerpos al mar durante 16 años. Y eso narra la pelicula. Pero tambien hay intercalación de partes del espacio sideral y la llegada del agua a la tierra como elemento integrador porque en el agua está la memoria de la humanidad entera. Entonces no es una pelicula lineal porque pasa del cosmos al agua, del agua a la historia, de la historia de nuevo a mi historia personal, vuelvo de nuevo al espacio y otra vez a la historia de Pinochet.

AF: Un joven del público dijo que si bien le había gustado la película pero le había “molestado” estéticamente la escena donde se muestra minuciosamente como preparaban a la gente para luego tirarlos al mar. El te preguntaba cuál era tu motivo de incluir esa escena. Me pareció muy esclarecedora tu respuesta y que finalizó con un caluroso aplauso del publico.

PG: Yo creo que este joven que preguntó copió casi literalmente una crítica argentina que salió en Berlin que precisaba que esa secuencia era muy dura y de mal gusto. Yo le respondí a este joven que no se trataba de buen gusto o de mal gusto, sino que se trataba que después de las metáforas, despues de la poesía, del discurso indirecto, de la sugerencia, hay que llegar a un momento de la verdad creo, es decir que que hay que contar qué pasó con esos 1400 cuerpos. Yo creo que es legítimo detallar lo que ocurrió porque lo que ocurrió es inscreíble, Yo mismo no lo creía hasta que encontré a este escritor que se especializó en reunir todos los detalles macabros con los que se lanzaba un cuerpo al mar, amarrado a un riel y metido en dos bolsas de plástico y en una bolsa de tela, arrojados al mar desde un helicóptero que se alejaba unas millas y arrojaba hasta 9 cuerpos por vuelo. Esto me pareció tan insólito, tan cruel que dije: yo voy a reconstruir esto, usando un muñeco y estoy empleando claramente un lenguaje de reconstrucción y creo que somos los poetas, los dramaturgos, los cineastas, los que hemos devuelto los cuerpos a la gente, y estas palabras no son mías sino del poeta Raul Zurita. Hemos sido los artistas los que le hemos dicho a la gente qué pasó con esos cuerpos, les estamos diciendo qué ocurrió y donde están, y esto es una ayuda para hacer un duelo aunque sea simbólico. Y esa es la explicación de esa secuencia.

AF: Me sorprendió ver en la película el testimonio de uno de los pilotos de los helicópteros que tiraban gente al mar explicando cómo realizaba el trabajo. Yo me preguntaba si esta persona está libre.

PG: Sí, es un mecánico de helicóptero y está en juicio avanzado, probablemente se va a terminar este año o el próximo y tendrá penas de cárcel o algún otro tipo de sanción. Este hombre habló por tv una vez, ahí yo lo localicé y le pregunté si quería aparecer. Lo pensó un mes y aceptó. Ahí me contó que había participado de dos vuelos, en uno habían arrojado dos cuerpos y en otro 9 cuerpos. El dice que es un delito. Que nunca la fuerza aérea nunca debió haber hecho esto. De alguna manera contando ellos rebajan la pena, porque ayudan a la justicia a saber lo que pasó.

AF: ¿Se ha trabajado lo suficientemente en Chile para hacer justicia en el tema de los desaparecidos.?

PG: Hay un 40 % rede los casos de violación en Derechos Humanos que han sido esclarecidos. Esto me lo contó un abogado de la Escuela de leyes de Santiago de chile experto en estadisticas. Uno se pregunta cómo es posible que en 25 años de transicion la justicia haya sido tan lenta.

AF: Por qué hay ese miedo a revisar la historia en Chile.

PG: Porque Chile despues de la transición cayó en un espiral gobernada por el mercado, por los Chicago Boys que llegaron en el ´76 para tratar de hacer un experimento rápido y muy cruel. Chile se ha transformado en un país arrogante, que es un mito porque si revisas las condiciones de vida de las poblaciones populares son muy duras, tratando de acceder a una clase de media a la que nunca podrán acceder, sin sindicato, sin salud, sin educación. Esto ha creado el mito que es un pais muy ordenado, y es falso. Es como un programa de turismo que se ha inventado la clase política. Porque si vas a las ciudades del país, las ruinas del terremoto todavía están ahi, no hubo reconstrucción de casas, ha habido más terremotos y tsunamis. Una vez que tú sales de las fronteras de Santiago es un país que esta en los años 70 y 80. Chile tiene que enfrentarse a lo que es: un país modesto que no ha hecho justicia hasta el final, que vive con la Constitución de Pinochet, que aplica todavía el enemigo interno que es un concepto de la guerra fría y lo hace contra los indios mapuches en el sur. Mi indignacion no va a terminar. Amo profundamente Chile pero no puedo dejar de decir que la República que yo conocí cuando era chico era mejor que la de ahora. Había una religión catpoligca que no era fundamentalista como hoy: el Opus Dei condomina gran parte de la Iglesia chilena. De tal manera que para mí el futuro está en el pasado.

Patricio, es un enorme placer verte cada vez que nos visitas, y ya estoy ansioso esperando tu próxima visita que significa una nueva película