#BAFICI2015: The Kindergarten Teacher

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The Kindergarten Teacher, segunda obra de Nadav Lapid (Policeman, 2011), fue recibida con algunos chiflidos, entre una mayoría de aplausos. Es una película interesante porque es difícil, atractiva y aversiva a un tiempo, y se mantiene lejos de las repuestas mientras invita a agresivas preguntas.

Nira, una maestra de jardin de infantes, descubre a uno de sus alumnos, Yoav (Avi Shnaidman) dictándole un poema a su niñera Miri (Ester Rada), que toma de nota de forma acostumbrada, mientras el chico camina de un lado a otro en una suerte de trance por el que le llegan las palabras. Miri explica a Nira que esto es algo que sucede algunas veces, siempre de la misma forma: Yoav comienza a caminar abstraído y a poco rato le dice “tengo un poema”, momento en el que ella comienza a transcribir. Miri utiliza los trabajos de Yoav en audiciones, donde gana puntos extra por llevar trabajo de su propia pluma. El poema que captura la atención a Nira lo van a llamar “Hagar”:

Hagar es lo suficiente hermosa.

Suficiente para mí.

Suficiente para mí.

Lluvia de oro cae sobre su casa.

Es realmente el sol de dios.

Nira lleva la creación de Yoav a su clase de poesía como si fuera un invento de ella. Sus compañeros reaccionan entre elogios y exacerbadas críticas. Su profesor interrumpe la discusión ofreciendo una interpretación: quien escribió eso ha visto demasiada belleza y ahora se está reduciendo, está simplificando. Nira, ciertamente, no es esta persona, pero ¿puede ser Yoav, de cinco años, quien haya visto tanta belleza?

Nira está interesada por el chico. Lo despierta en el medio de la siesta, mientras sus compañeros duermen, para mostrarle como se ve el mismo patio desde la altura de un hombre, alzándolo, y un gato, agachándose. En otra ocasión se pellizca para mostrarle lo que es el dolor. Trata de inducirlo a crear, de darle material de experiencia. Al mismo tiempo pretende conocer el origen de este talento y se reúne con el tío de Yoav, un poeta que trabaja como editor, que fue quien lo introdujo al mundo de las palabras. Pero el misterio persiste, este antecedente no es suficiente, Yoav no habla del tema, no dice si le gusta lo que hace, si quiere hacerlo y menos que todo como llegan los poemas a su mente o corazón. A Nira la preocupa que este talento sea malgastado, y no solo eso, sino que sea destruido por una sociedad que ya no sabe de belleza, una sociedad que se ríe de los poetas, un mundo hostil para el que Yoav no nació. En su desesperado intento por conservar el lenguaje simbólico que le pertenece a la raza humana, y para el que Yoav es tan dotado, Nira va a perder la conciencia.

En el personaje de Nira encontramos esa dualidad característica de las mujeres en problemas de David Lynch –Laura Palmer, Fire Walk With Me-, buenas y malas, noche y día. Durante su fanatismo por una causa mayor, la de cuidar al pequeño poeta de la sociedad, Nira va a alcanzar un nivel de autosacrificio alarmante. Sus abruptos cambios de actitud, que la película nunca revela en su estado de humor, consiguen que vayan quedando enterradas las interpretaciones que se pueden hacer sobre su estado mental. Al principio parece ser un deseo de trascendencia que Nira quiere conseguir a través del trabajo de Yoav, después una obsesión por la apreciación del genio, que queda encubierta en la forma maternal en el que pretende cuidarlo, una vez que consigue ser también su niñera además de su maestra, en una forma maternal, alzándolo, bañándolo, radicalmente opuesta a su comportamiento con la creciente lista de potenciales amantes masculinos que Nira va a ir acumulando a lo largo de la película.

La película no es una combinación de géneros tanto como resulta ser un collage de conceptos. Los juegos con los puntos de vista subjetivos de la cámara, que nunca es específica sobre a través de que ojos (personaje) estamos mirando, técnica que a veces funciona como una segunda cabeza y después se separa del personaje en cuestión, y otras veces la cámara es golpeada, físicamente, por uno de los personajes. El contraste entre la poesía y lo ruidosa que es la película. Todos gestos godardianos, menos humorísticos, más arenosos.

Al principio vemos como Nira y Miri toman apuntes de los poemas de Yoav para después usarlos. Mientras la película avanza, en sí misma se hace más y más difícil de poder tomar notas sobre ella. Si esto se logra, así todo podes salir de la sala y perder el pedazo de papel donde habías volcado tus primeras impresiones. A algunos le gustaría volver a encontrarlo, otros lo extrañarían por un tiempo y luego lo dejarían ir, otros, ya de por si confundidos, van a considerar una bendición haberlo perdido definitivamente. A mí me gustaría escribirlo de nuevo. Pero lo que no se va a ir, en todos los casos, es la sensación de haber perdido algo.

¿Podría ser que no hay significado en absoluto, solo su sugerencia, la forma de significado, y que esto es un acto deliberado para hacer caer a la hermenéutica por su propio peso? ¿Deberíamos considerar tan estruendosa sutileza por parte de Nadav Lapid y su The Kindergarten Teacher?