#BAFICI2015: Above and Below

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La película de Nicolas Steiner comienza como el posible mundo que Mercaderes de la duda (otro documental del BAFICI 2015) nos advierte que podría ser el nuestro si no realizamos cambios en los estilos de vida. La visión es post-apocalíptica durante la primera parte. Vemos la vida de personas que viven en túneles como refugios, un hombre solo en el medio del desierto, un grupo de científicos que ensayan en una parte de la tierra como podría llegar a ser la vida en Marte.

Lo ridículo de querer habitar otro planeta cuando no supimos cuidar el propio es uno de los temas que reflexiona una de las científicas sobre el proyecto, y la posibilidad de aniquilar especies que todavía no cobraron forma, solo para acondicionar la nueva tierra a las necesidades del ser humano. Al mismo tiempo no puede concebir la idea de nuevas vidas si no es a través de los defectos de la relación de sus padres, que la tuvieron a ella para después separarse y resentirla por el resto de su vida. El hombre que vive aislado en el desierto, al comienzo de la película está matando unas “hormigas de fuego” y dice “después de que te picaron dos veces, generas un poco de resentimiento”. Las hormigas de fuego también vuelven por venganza.

Un hombre que vive en la parte subterránea y se hace llamar El Padrino, expresa una bella idea: “hay que respetar el lugar que otros consideran un hogar”. También nos dice que en los túneles ha visto a todo tipo de profesionales. Abogados, médicos. “Cualquiera puede caer en uno de estos”.

Entonces descubrimos donde están, después de ver a estas personas en lugares desolados, irreconocibles, imposibles de localizar… El lugar es la tierra. Nuestra tierra. Y esta gente es contemporánea a nosotros.

Sonamos encantados cuando decimos que todos vivimos en el mismo mundo, pero la verdad contenida en Above and Below es que cada vez que perdemos rastro de uno de nuestros miembros, perdemos su historia, y con eso, un mundo en sí mismo.

La película cae en el género que está primando en el festival, el documental que debe ser visto como ficción y la ficción que debe ser vista como realidad, los dos al mismo tiempo.

También a la altura que descubrimos nuestro propio mundo en la visión de Above and Below, la película empieza a perder su propio camino. De la sátira post-apocalíptica pasa a una melancólica mirada sobre estas pequeñas historias –lo que en sí mismo no sería un problema, y no lo es, de no ser porque al hacerlo sacrifica su mejor idea-, que trata de atar unas con otras por medio de montajes musicales y de travellings que dan la idea de unidad de todos los relatos. Procedimiento que hace más de una vez. Aunque el clima es correcto, musical y escénicamente –la fotografía crea una especie de belleza cargada de esperanza-, este falso clímax sucede una y otra vez, en lo que podría ser el final de cada capítulo, que a su vez parece ser el final de la película toda.

Pero hay algo más para Above and Below, esta imaginativa, verbal y visualmente, película: su espíritu y su corazón están en el lugar correcto, y eso no puede estar sobrando.