#BAFICI 2015 Bird People

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Pascale Ferran es una directora no muy prolífica (su última fue en el año 2006 con Lady Chatterley que también se ve en este BAFICI ) pero sí muy literaria y prolija, encara sus films con claridad y limpieza, casi como un procedimiento bien cartesiano, bien francés, pero en Bird People se deja llevar por un relato que comienza siendo realista y termina siendo fantástico.

Un directivo norteamericano de una empresa digital entra en crisis existencial en su estadía laboral en París, con una meticuloso seguimiento vemos como este hombre empieza por dejar su trabajo y termina abandonado a su esposa todo desde un cuarto de hotel, todo muy High Tech: desde un celular y una notebook (Skype).
Una joven mucama de hotel (el mismo en el que se aloja el empresario) siente el hartazgo que le provoca su trabajo y comienza a sentir la necesidad de un cambio, claro la mutación es como si el Samsa de Kafka se volviera eufóricamente alegre, gozosamente optimista. Ambos coincidirán en una especie de final feliz hacia el camino de la salvación conjunta.
Al finalizar la proyección le preguntamos a la directora ¿Qué era la libertad para ella? Nos contestó que no sabía, tal vez por el Jet Lag o tal vez porque la respuesta estaba en la misma película y creo que esa Idea es el centro de este relato visual donde no faltan referencias a los cuentos folklóricos como Cenicienta y Peter Pan.

En el concepto de Libertad para Ferran está vinculado a la inocencia y a eso que nos hacía de chicos habitantes de nuestras propias fantasías, una libertad que está vinculada a la posibilidad de observar lo hermoso del mundo, como visión privilegiada del artista. Una idea de Libertad que solo se consigue persiguiendo los sueños y alejándose de lo que nos hace vivir como si estuviéramos muertos: relaciones y trabajo.

La idea del vuelo es uno de los sueños más antiguos y está vinculado a la idea de la Felicidad y la Libertad, es una idea erótica y social a la vez. Si hubiera una sociología del sueño se corroboraría (o no) lo que temo esté sucediendo: el sueño de volar ya no tiene la frecuencia de antaño, quizás porque la libertad más incentivada hoy en día no es la del ente, la de la persona sino la del consumidor, que ya no necesita de incentivos ni de riesgos, está todo ahí, a la mano solo hace falta tener dinero.

Bird People, también es una declaración estética, tantas películas obsesionadas por vincular ficción y documental que han dejado en el olvido al género fantástico tanto folklórico como fantástico o en su versión Sci Fi. Tanta fantasía enlatada de Marvel, tantos héroes canónigos y previsibles , donde el único interés de la historia son los efectos especiales.
El año pasado una magnífica The Congress (Ari folman) jugaba con el texto de Lem de forma magistral con el pasaje de realismo a ficción onírica con grandes parecidos al The Wall de Alan Parker’ que también nos recuerda cuanto parecido tiene Bird People con Alas de Libertad (Birdy 1984).

Este año quizás en una versión más modesta y apelando a un maravilloso cotidiano muy caro al Universo de Cortázar (Ferran profesa gran admiración por el argentino) y con puntos altos como esa rara y lograda destreza para filmar el vuelo de los gorriones en París, Bird People sin muchas pretensiones, levanta vuelo por su frescura y vitalidad.

birdy