#BAFICI2015: The Royal Road

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“… y aquí quiero escribir algo que he vivido, como si con ello pudiera apoderarme del saber y del olvido a través de los cuales fluye nuestra vida…”

Hermann Broch, El maleficio

La película de Jenni Olson es difícil de clasificar en términos cinematográficos porque en esencia es un ensayo lirico.

Las imágenes son estáticas, no vemos a una sola persona, no vemos movimiento que no sea el de un tren, un auto o un barco. El punto de fuga. Las vías de un tren que se aleja, las esquinas por las que esa persona que queremos podría ser vista por última vez. En sus palabras, es un “esfuerzo por detener el tiempo”. Son fragmentos de ‘El camino real’, la ruta sobre la que el conquistador español Junipero Serra iba haciendo fundaciones durante la colonizacion de California.

Con un alto nivel de historicidad, Olson relata el proceso de conquista y la guerra entre Mexico y Estados Unidos (1846-1848). La ambicion de conquista de nuevas tierras y el conveniente olvido de los americanos sobre toda la sangre que corrio en el territorio vecino.

Al mismo tiempo cuenta su propia historia. De chica era un ‘tomboy’ que se dedicaba a mirar peliculas para escapar de su soledad. Ahí encontro una adiccion por las historias, por encontrarse a si misma en personajes y por poder hacer de estos en su vida, como un acto performatico. Su imaginacion esta repleta de escenas cinematograficas, y de esa manera recrea a California y San Francisco, como ella las conoce, a traves de clasicos de los 40’, 50’ y ‘60. Ya al comienzo de The Royal Road, Olson habla sobre el clasico Sunset Boulevard, en sí misma una pelicula sobre Hollywood y las peliculas. “Todo lo que quiero hacer es leer novelas e ir a ver peliculas. Imploro la catarsis de la narrativa. Esos contenidos retratos de vida que nos causan desolacion vicaria y nos rompen el corazon, inspiracion y triunfo que no sabiamos que necesitabamos”

Recordando una escena en The Children’s Hour entre Audrey Hepburn y Shirley MacLaine reconoce como ella misma supo identificar eso que siempre tuvo dentro pero nunca supo que era. Dándonos la máxima intimidad con su voz, la que pronto vamos a empezar a anhelar en los silencios, cuenta la historia de sus desencuentros amorosos con otras mujeres que la enamoraron pero a las que no pudo seducir. En general estas estaban comprometidas o, simplemente, locas. Olsen repasa las odiseas de su propio camino real, de seducciones interminables que tardo en ver que eran un fin en sí mismo, de desesperados intentos por recrear la estructura de las películas en su propia vida. Ahora, haciendo el camino hacia atrás, ve sus propios errores, recuerda a una chica que la buscaba a ella en forma desesperada, razón por la que la alejo, y encuentra que ella misma se comportó de esa manera con su deseada Juliet. “Dejaría todo por estar solo diez minutos a tu lado“, le decía. “Estaba demasiado disponible”, se dice en retrospectiva. Ella estaba tan loca como las que más lo estaban.

Sus breves análisis de las películas que más la marcaron, y que de alguna manera conquistaron esos espacios de la ciudad, dándole una nueva intimidad pero nunca removiendo toda su historia, son un reflejo de ella misma pero al mismo tiempo universales. Como este sobre Vértigo de Hitchcock, “… una oda cinematográfica a la nostalgia – es un cuento con moraleja, acerca de la fuerza del pasado y la futilidad del deseo de cosas que son inalcanzables precisamente porque solo existen en el tiempo que ya fue”. Pero también se acuerda de cuanto la marco un discurso del dramaturgo Tony Kushner, que es la única otra voz que escuchamos en The Royal Road además de la de su directora, que gira entorno a lo irresponsable de la nostalgia, recordando la máxima de Bertold Brecht que dice que las nuevas cosas malas son siempre mejores que las viejas cosas buenas. Aunque afectada por las palabras de Kushner, Olson responde con el más breve capítulo de la película: “En defensa de la Nostalgia”.

Histórico e íntimo, este reflexivo y poético ensayo de Jenni Olson es una de las imperdibles de este BAFICI.