#BAFICI 2015: Transeúntes

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El vértigo como método constructivo visual, un esquizofrénico y errático montaje de atracciones, tildado y trunco, un homenaje al Hombre de la Cámara, en pleno neoliberalismo, Transeúntes -segunda película de Luis Aller (España, 1961)- podría ser también una película del género sinfonía de ciudades, cien años después, con tema Barcelona, pero en versión aberrante, impresionantemente sonora, insoportablemente fragmentada, que explota ante los ojos del espectador…

Lo que cuenta es la imposibilidad de contar racionalmente lo que podría ser una hormigueante triza comunitaria con clara alusión a la crisis española. Con imagen de los ´90 (y claras marcas a esa década: el uso de la peseta, pre 2000 digamos, la ausencia de celulares y el uso de aparatos públicos y de línea, la muerte de Eugene Ionesco, por nombrar ejemplos), donde no escapa ni un milímetro de la vida toda, igualmente afectada en cada rincón: desde la especulación inmobiliaria, el poder de los bancos y el pragmatismo de los gobiernos al servicio de las corporaciones, hasta la vida de pareja, la vejez o la amistad… Desde la macropolítica de las guerras en medio oriente, la matanza de Ruanda, los conflictos en Europa, el desempleo, donde la gente solo ve pasar y pasa con ello, desde la imposibilidad de comprender y construir un posible relato histórico, pero devorándose el impuesto. Eso que pasa, que pasa de largo, soy yo, dice alguna de las múltiples voces desancladas de la película, que no tiene personajes en el sentido clásico, ni máscaras, ni roles, solo significantes pronunciados, escritos, contradichos, aullados…

El transeúnte moderno sujeto del mercado (¿el antropófago zombie?), un flaneur traumado que apenas si se atisba en la globalización, cuya cuestión ya no es caminar-consumir en su mera ciudad sino sobrevivir a la catarata de significantes inasibles que marcan el ritmo de su nomadismo interno y externo.  El cine y la literatura, como métodos de resistencia en el tsunami centrífugo que es esa ciudad, en el mismo ritmo de consumo y deshecho. Citas y parodias, transtextos por doquier, apenas si leemos uno cuando llega el próximo, sin respiro: El Quijote, Shakespeare, Henry Roth, Alvaro de Campos / Fernando Pessoa, Henri Malraux, Thomas Bernhard, Karl Marx y Friedrich Nietszche… Jean-Luc Godard, Humphrey Bogart, Charles Chaplin, Jerry Lewis, Scarface… Son apenas los que quizás retuvimos, perdidos en una biblioteca incomprensible.

Según dice la información del catálogo del festival: “su rodaje tuvo lugar a lo largo de dos décadas en diversos formatos y contó con más de 6500 cortes de montaje”. Imposible decir más, hay que verla, aunque se haga larga para retinas tradicionales y los nativos pre-digitales nos sintamos sacudidos (hubo silbidos de desaprobación en la función del BAFICI en la que yo estuve). Lo cierto es que Transeúntes es una experiencia sensorial única, con dosis de mucho de lo que hay por fuera del cine en el campo de lo visual, que atropella cotidianamente al espectador.

 

Repite:

Sábado 18, 17:15 hs. Village Recoleta Sala: 5
Lunes 20, 15:30 hs. ArteMultiplex Belgrano Sala: 3