#BAFICI2015 CITIZENFOUR. El caso Snowden

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El paso de la palabra a la acción moral tiene un nombre: humanización.

Albert Camus

CITIZENFOUR es una de las películas más importantes de nuestros tiempos. Hace las preguntas sobre libertad y privacidad que todas nuestras sociedades van a tener que hacerse tarde o temprano. Uno de los tantos méritos del documental es que pone a las personas en el centro de la escena, para encarnar individualmente lo que todas estas restricciones pueden significar en nuestras vidas. Porque, sí, cuando hablamos de vigilancia, programación social, restricción de la libertad, y al mismo tiempo no estamos hablando de alguna novela distópica, lo decimos en nombre de otros, nunca del nuestro. Hay una parte de nosotros que todavía no llego a términos con la idea de que la responsabilidad de la última expresión de la libertad esta en nuestra voluntad.

El documental sigue de cerca a Edward Snowden, que tuvo acceso a información clasificada mientras trabajaba para la firma Booz Allen Hamilton, una de las mayores contratistas de defensa e inteligencia de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y decide sacar a luz toda esta información sobre las redes de vigilancia y escuchas ilegales llevadas a cabo por la NSA a través de una red que no solo comprende EE.UU. ya que fue creada en colaboración con otros gobiernos, por lo que su expansión es internacional, y lo que hace es interceptar todo tipo de comunicación digital, de radio y analógica, es decir, prácticamente a todos las personas que se comunican vía tecnología. Esto comienza después del 11/9, bajo la Patriot Act, una ley que le daba poderes al gobierno para poder realizar este tipo de investigación sobre cualquier persona siempre y cuando tuvieran razones para sospechar de ella en su involucramiento con células terroristas. Lo que revelo Snowden es que las cosas nunca funcionaron así, la vigilancia se expandió a todos los ciudadanos.

Edward Snowden se comunica con Laura Poitras en 2013, para ese entonces directora de dos documentales My Country, My Country, sobre la vida en Irak bajo la ocupación norteamericana, y The Oath, sobre Guantánamo, que ya le habían costado no poder viajar a otros destinos sin ser demorada e investigada en aeropuertos después de haber levantado las alarmas en el gobierno estadounidense por sus particulares intereses. Además, se encontraba trabajando en un documental que trataba sobre la NSA, por el cual ya estaba realizando entrevistas y algunas filmaciones –algunas partes fueron incluidas a Citizenfour– con William Binney, el primer denunciante, whistleblower, de la NSA, y pensaba seguir con entrevistas a Julian Assange (de quien planea hacer su próxima película), entre otros. Por estas razones Snowden la eligió a ella y a Glenn Greenwald, un periodista del diario The Guardian, para que manejaran la información que tenía que contar. Por supuesto, Poitras se tuvo que asegurar de que el informante iba en serio, por lo que el intercambio consistió en revelar algo sobre la estructura de datos a la que tenía acceso Citizenfour, el seudónimo con que Snowden firmaba los mails en ese entonces. Además, Snowden fue siempre claro sobre saber el riesgo que esto implicaba y no esperaba escaparse o hacerlo anónimamente, todos iban a saber quién fue y así esperaba inspirar a otros a salir a la luz y exponer más material relacionado.

Tras cinco meses de comunicaciones secretas, Snowden, Poitras y Greenwald se reúnen en un hotel de Hong Kong. La locación fue sugerida por Snowden, que ya sabía que de permanecer en EE.UU. iba a enfrentar una condena –especuló con Guantánamo-, pero estando en territorio chino tenia margen para negociar asilo político ahí mismo o en otro país –que después termino sucediendo: Snowden ya lleva más de un año viviendo en Rusia con una visa de trabajo mientras que los rusos proponen extender su estadía siempre y cuando se convierta en ciudadano.

Así se da origen a Citizenfour, un documental en el que Poitras filmo a Snowden desde el primer momento en que empieza a hacer su declaración, así que su documento va más allá de la interpretación o recolección de hechos; son los hechos en sí mismos, las cosas como sucedieron. Si bien ella es parte integral de la historia, se mantiene al margen de hacer comentarios directos, en cambio, quien dirige las entrevistas con Snowden es Greenwald, quien a los pocos días, de acuerdo al plan, empieza a hacer las primeras publicaciones en The Guardian y en tv.

En un relato que se dispone a revelar todo, lo más intrigante es la figura de su protagonista, Ed Snowden. Sobre sus motivaciones para hacer esto es abordado tempranamente en las entrevistas y una de sus primeras respuestas es: “La vigilancia bajo la que vivimos es el más alto privilegio comparado con como tratamos al resto del mundo”. Después procede a mostrarles cómo funciona el sistema de vigilancia creado por la NSA, y la primer impresión de Greenwald es que él sabía de alguna manera que esto estaba sucediendo, pero es ahora, que lo ve en su estructura y método y en como esos poderes podían ser redirigidos sobre cualquiera de los ciudadanos, que se lo empieza a creer con cierto escalofrío.

La cultura norteamericana tiene tan larga tradición con la ciencia ficción, con las teorías conspirativas, que las ha elevado a los niveles más altos de calidad literaria y cinematográfica, y parece injusto decir que después de tantos celebrados artistas creando en ese territorio, después de tantos finales imaginados, profetización, advertencias y advenimientos, esta sea la sociedad que no supo ir mas allá de las sospechas sobre lo que estaba pasando después del 11/9. Parece haber confundido la ciencia ficción con el drama pero nunca con la realidad, y a cualquiera que hiciera este salto se lo ha ridiculizado por paranoico. Pero acá esta la primera línea que traza Citizenfour: la realidad supero a la distopía. Podes saber que el futuro llego cuando te está haciendo retroceder sin mirar atrás.

Acerca de la manipulación de la realidad, Ed Snowden tiene un comentario elocuente: “Los medios están enfocados en las Personalidades, y me preocupa que cuanto más nos enfoquemos en eso, más lo vayan a usar como una distracción.” Puntualiza en el contraste que hay entre el poder concentrado que pueden obtener sobre un ciudadano cuando este se convierte en un target y en la atención continuamente dispersa de la sociedad en su conjunto.

Una de las decisiones más determinantes de Poitras es que eligió no atacar todos los temas en su totalidad, sino permanecer observante de como las cosas se desenvolvían, empleando el mismo método que Snowden propuso de presentar primero las evidencias y dejar que estas hablaran por si mismas antes de hacerse público y que toda la atención cayera sobre él. Porque este era el único argumento que el gobierno de los Estados Unidos podía plantear para desviar la atención sobre las acusaciones, el armar un caso contra la voluntad de Snowden de salir al frente. Pero su imagen no sustenta ningún perfil que caiga en el estereotipo, más aun, Ed Snowden es inteligente, independiente y muy articulado a la hora de expresarse: “Estoy más dispuesto a arriesgar mi vida en la cárcel de lo que estoy dispuesto a arriesgar mi libertad de exploración intelectual y la de la gente que me rodea… No siento que me esté sacrificando porque haciendo esto me siento bien en mi experiencia humana al saber que estoy contribuyendo al bien de otros”. Astuto como para saber que ninguna de sus acciones debía estar alineada con alguna ideología política particular ya que este es un problema que afecta a todos los ciudadanos (las compañías que usa la NSA para capturar sus metadatos son Verizon, una compañía de comunicaciones, Google, Facebook, Skype, Apple, YouTube, Hotmail, AOL). Y Poitras respeta este principio de la figura de Snowden, ¿por que qué biblioteca quedaría libre de juicio ante un juez unilateral? Lo único que se ve en las dos horas de documental es un libro de Cory Doctorow, “Homeland”, apoyado junto a un puñado de cables y aparatos electrónicos.

Cuando fue preguntado por el caso, el presidente Obama respondió que la forma en que la información fue revelada causo daño a los Estados Unidos, a las capacidades de sus servicios de inteligencia y a su imagen diplomática, y que el entendía que esta era una discusión de orden público que eventualmente iba a tomar lugar y que se podría haber realizado sin causar estos daños.

Edward Snowden enfrenta cargos por violar la Ley de Espionaje y por robar propiedad del estado.

Citizenfour FUE uno de los documentales nominados en los premios Oscar 2015.

Repite
Sábado 18 – 14:20 h Village Recoleta Sala: 4
Martes 21 – 20:30 h ArteMultiplex Belgrano Sala: 1
Pero en ambos casos, con entradas agotadas