#BAFICI2015: Las Maravillas

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Un verano en una zona rural de Italia. Una familia que se dedica a la producción de miel y al cuidado de las colmenas de abejas comienza a resquebrajarse cuando la autoridad de su padre empieza a ser contrariada por la creciente madurez de su hija de doce años, Gelsomina (Maria Alexandra Lungu).

El matrimonio, Wolfgang (Sam Louwyck) y Angelica (Alba Rohrwacher), tiene cuatro hijas y también conviven con Coco (Sabine Timoteo), que es más cercana a la edad de Angelica, pero se comporta como una de las cuatro pequeñas, con seguridad por debajo de Gelsomina. Todas trabajan en la producción de miel, desde la recolección hasta el enfrascado y la venta. Wolfgang ejerce su liderazgo con una severidad que trata de ocultar con delegación, pero que al fin y al cabo tampoco termina por tener en cuenta que sus hijas todavía son criaturas. Por encima de las responsabilidades también les impone su particular visión del mundo y sus reglas para vivir.

El cambio para la familia llega cuando les ofrecen que un chico, Martin (Luis Huilca), se incorpore a la casa familiar en el marco de un programa de rehabilitación social. El plan para este chico es detener el principio de su carrera criminal, que ya comenzó. Wolfgang acepta con entusiasmo, se puede adivinar que porque esto le significa una oportunidad para tener otro hombre en la familia, asociado a la idea de lo que le puede aportar al trabajo físico. La mujer que se encarga de representar a la organización que guarda cuidado de Martin le pregunta a Gelsomina si en la familia se discute. ¿Hay violencia verbal? ¿Física? La chica no sabe cómo responder, todavía no ha tenido distancia suficiente para pensar que las cosas puedan ser de otra manera y no ha necesitado diferenciarlas. Pero está empezando a hacerlo. No mucho después de su vacilación, mientras sus padres intentan responder por ella, una breve pero cargada discusión se desata y todos terminan advertidos de que ese es exactamente el tipo de conducta que no deberían tener delante de Martin. Mientras tanto, Wolfgang nunca consigue que sea respondida su principal pregunta: ¿cuándo va a entrar el dinero?

A partir de esto todas en la familia se vuelven más conscientes sobre las condiciones en las que viven. Angelica se lo toma a nivel personal, quiere separarse de su marido, lo expresa en voz alta, delante de todos, pero nunca pone los dos pies dentro de la discusión. Wolfgang hace oídos sordos. Las hermanas más chicas cuestionan a su padre que Gelsomina siempre sea su mayor preocupación, en todas las capacidades.

Gelsomina sabe realizar un truco con las abejas. Mete una en su boca y la deja salir y recorrer su cara mientras ella permanece quieta. En otra escena, manejando una colmena, una abeja la pica en el ojo y este se le inflama. Gelsomina, avergonzada por su aspecto, cubre su ojo con una mano y utiliza anteojos de sol hasta que su cara se deshincha.

Otro mayor evento sucede cuando la familia se ve envuelta en el concurso de un programa de televisión que premia a la familia rural más maravillosa. La inscripción al concurso había sido previamente discutida por la familia y sentenciada negativamente por Wolfgang, que otra vez no alcanza a darse cuenta de los deseos que expresan las mujeres de su vida al querer participar del programa de televisión, y también pierde de vista los beneficios económicos que una victoria podría significar.

El concurso sucede en una caverna mientras todos están vestidos de etruscos y la conductora, interpretada por Monica Bellucci, con una larga peluca color ceniza y andares seductores, entrevista a las distintas familias, que en el afán de victoria pierden de vista al ridículo, haciendo que todo termine dentro del calibre felliniano. Cuando a Wolfgang le toca explicar qué tiene de especial el producto con el que se gana su vida, solo puede articular que es “natural”, y en un intento por ir más allá y revelar un secreto, hace una asociación oscura con la existencia. Wolfgang no es un mal hombre, pero se ha perdido por los caminos más de una vez, desconectándose del mundo que no es de su propiedad.

En la secuencia más agitada de la película, las hermanas, Coco y Martin quedan a cargo de la producción del día después de que Wolfgang y Angelica tengan que irse de la casa unas horas. Gelsomina, siempre el espíritu de la familia pero esta vez la líder en voz, no consigue poner en línea a todas sus juguetonas hermanitas, a la todavía mas peligrosamente infantil Coco y al silencioso Martin. Hasta que un accidente, como era de esperarse, sucede. Marinella (Agnese Graziani), la hermana que le sigue a Gelsomina, se corta la mano y todos tienen que ir al hospital. Mientras es atendida, Gelsomina se alarma al recordar que nadie cambio el recipiente de la miel, si es que alguien lo hizo… Nadie. En su actitud se revela que el trabajo que realiza no lo hace por honor a la tradición familiar, sino por miedo a la reprimenda (no física) de su padre. Así, la chica comienza a albergar anhelos por una vida con mayores libertades, mientras descubre ahora, en contraste con sus hermanas menores, que las memorias de su infancia empiezan a derrumbarse a su alrededor y solo depende de ella sostenerlas.

Vemos la película a través de los ojos de Gelsomina, como si fuera una narradora silenciosa que para el final aprende a contar la historia de acuerdo a sus sentimientos, cuando en un par escenas emocionales realizadas en planos largos se rompe el tono realista de Le Meraviglie (Las Maravillas) para ceder a una ilusión de tiempo y espacio.

 

Lunes 20 – 17:00 h
Village Caballito Sala: 7

Miércoles 22 – 22:30 h
Village Caballito Sala: 7