#BAFICI2015 Seymour: an introduction

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Un film imperdible sobre un músico talentoso y querible

Ethan Hawke es sobre todo conocido por su carrera como actor, muy a menudo bajo la dirección de Richard Linklater. Menos popular en cambio es su paso por la dirección cinematográfica, con apenas tres títulos en su carrera.

“Seymour: an Introduction” es en verdad un documental sobre un pianista de casi 90 años, que al cumplir los cincuenta decidió dejar de presentarse en público para dedicarse a la enseñanza. El propio Hawke dialoga en más de una oportunidad con él y logra trascender el género al hacernos conocer una personalidad atrapante y totalmente auténtica. No en vano uno de sus alumnos señala que el mayor mérito de Seymour Bernstein es lograr “conectar la música con los sentimientos” y algo similar logra el actor de “Boyhood” al conectar al espectador con su entrevistado.

Esta es una película donde casi no hay argumento ya que la música ocupa ese lugar y que curiosamente no requiere de un conocimiento profundo de las obras de piano clásicas de grandes autores como Chopin, Brahms, Beethoven, Schumann y Schubert que desfilan a lo largo del metraje.

Apenas unos datos biográficos alcanzan para “conocer” a Bernstein. Como cuando comenta que su padre decía tener tres hijas y un pianista, lo que le resultaba muy ofensivo. O también su paso por la guerra de Corea donde llegó a armar un conjunto musical para entretener a sus compañeros de tropa. Si hay algo que recalca el pianista es que tuvo miedo más de una vez en su vida, tal el caso cuando se llevaban envueltos en bolsas a algunos de sus compañeros muertos en combate.

Pero es a otro miedo al que también hace alusión, lo que se llama en inglés ”stage fright”, que motivó su decisión de pasarse a la docencia. Sus opiniones categóricas y anécdotas sobre personajes célebres enriquecen la propuesta, como cuando opina que genios como Jackson Pollock o Marlon Brando eran “horrible people”. No mucho mejor es su apreciación de Glenn Gould pero en cambio rescata a Clifford Curzon, un pianista ya fallecido, al que vemos ejecutando una obra de piano en uno de los momentos más sublimes del film. Cuenta que llegó a escribir una carta a la Reina de Inglaterra señalando la injusticia de no haberlo nombrado Caballero, lo que finalmente ocurrió cinco años antes de su muerte para que, afirma, quizás ayudó su misiva.

Hacia el final se lo ve en el Steinway Hall en una de sus raras apariciones ante un público limitado y amigo (alumnos muchos) interpretando una obra de Schumann (Fantasie Op.17). Explica que esa obra tuvo su inspiración en Clara Wieck, la que años más tarde fuera su esposa y de quien Schumann afirmaba que “era la nota de su vida”.  Al placer de dicha interpretación se agregan los aportes didácticos cuando explica que el genial compositor no “dejó marcas en la partitura” lo que lleva a que cada pianista la interprete en forma diferente.

Próximas funciones:
Domingo 19  19:30 horas Village Recoleta 6